Realizaciones     
 
 Pueblo.    26/06/1962.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

REALIZACIONES

EN Garabitas, ante la trascendental concentración de alféreces provisionales, Franco dijo que "en el fondo, y dada nuestra fortaleza, no es malo que surjan problemas que pongan a prueba nuestros sistemas y nos permitan perfeccionar nuestros instrumentos". Esta norma de gobierno es igualmente válida para las dificultades de orden político que para las puramente materiales. "El estímulo de las dificultades" titulábamos nosotros un comentario sobre el discurso de Garabitas. Estímulo que ha sabido convertirse en realizaciones a lo largo de más de veinticinco años. E1 propio Franco ha hecho un sucinto resumen en Valencia:

"De las ruinas de la guerra y de las depredaciones de la vesania roja salió la gran obra de las Regiones Devastadas. Del fuego de la ciudad de Santander, la nueva y bella capital montañesa. De la explosión de Cádiz, la hermosa ciudad de fuera de sus murallas. De la Sevilla inundada, los nuevos polígonos de viviendas y la solución definitiva de sus peligros. De las Inundaciones de Castilla, la defensa de sus cauces y la activación de los proyectos de regadío de sus llanos. ¿Y qué he de deciros de esa bella ciudad con los pantanos en marcha Que la defiendan, fecundando sus tierras, y la solución del Plan Sur de la ciudad, que abrirá la era de la nueva Valencia?"

No deja de ser curioso, y merece resaltarse, que los sectores hostiles al Régimen Ignoren o menosprecien las realizaciones del mismo y, en cambio, le reprochen las tareas que aún quedan por hacer, como si el atraso y los defectos que padece España los hubiera generado él en vez de heredarlos. Un incendio o una explosión pueden ser accidentes fortuitos y, por tanto, inesperados. ¿Pero es que ni en Sevilla, ni en Valencia, ni en Castilla ha habido inundaciones hasta el 18 de julio? Difícilmente puede explicarse que se considere responsable al sistema político que las remedia y no a los sistemas, monárquico-liberal o republicano, que no se preocuparon de resolverlas. Por eso resulta ridiculo que se esgrima contra el Régimen el número de analfabetos que aún quedan en España por los que gobernaban cuando había infinitamente más que ahora; la baja industrialización, por los que no sospechaban que pudiera progresarse tanto; los defectos sociales, por quienes no fueron capaces de montar los seguros de enfermedad o desempleo; el nivel de vida de la nación, por los que mantuvieron en alpargatas, bufanda y pan duro a los trabajadores que hoy llevan zapatos, corbata y gabardina, visten con gusto a sus mujeres, viven en casas con agua corriente, y han mejorado notablemente en calidad y cantidad tanto su dieta alimenticia como sus diversiones.

Con razón ha dicho Franco que "lo realizada en estos veintitrés años, desde el término de nuestra Cruzada, constituye una ejecutoria ejemplar frente a un siglo de abandono, de atraso y de mal gobierno".

Las circunstancias en que tales realizaciones han sido conseguidas no puede, ni el observador más tendenciosa considerarlas favorables: el Banco de España, saqueado: la nación, en ruinas; una guerra de carácter mundial en el exterior; luego, el cerco internacional... Circunstancias adversas que hoy deben alegrarnos, pues, como dijo Franco, permiten imaginarnos "de lo que seremos capaces can la nación recuperada, la moneda estable, nuestro comercio floreciente, la industria en pleno avance y la balanza de pagos favorable".

Pero si se ha dicho con razón que la hipocresía es el tributo que el vicio rinde a la virtud, igual hoy podemos decir que la ofensiva contra el Régimen español de los enemigos de fuera y de dentro en el tributo que rinden a sus fecundas realizaciones, que consideran a toda costa necesaria frenar o destruir, para impedir que el Movimiento nacional rompa definitivamente, con sus éxitos, el cerco de incomprensión y prejuicios en que ha tenido que desarrollarse.

 

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