Una deuda inolvidable     
 
 Informaciones.    12/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

INFORMACIONES

Una deuda inolvidable

REPRODUCIMOS el editorial que publicamos ayer en una edición de urgencia de nuestro periódico. En

es-tas horas en que, tras la espectacular y vigorosa operación de rescate realizada por nuestras fuerzas del

orden, el país, aliviado, ha recobrado el sosiego de saberse de nuevo embarcado, sin escollos, en el

proceso democrático, nos parece oportuno recordar, una vez más, la deuda inolvidable que el pueblo

español ha contraído con los Cuerpos que velan por su seguridad. Queremos resaltar a dos personas: al

ministro de la Gobernación, don Rodolfo Martín Villa, y al gobernador civil de Madrid, don Juan José

Rosón, ya que ambos, con la elección de las medidas adecuadas y de la estrategia precisa, han hecho

posible una vasta, operación policial de alcance incalculable

.

Nuestro diario —así como nuestro colega >El País»— ha estado en estos dos meses muy cerca de los

hechos. Involuntariamente nos vimos convertidos en vehículo de los secuestradores. Ahora que la tensión

se ha diluido, no queremos negar —también el ministro de la Gobernación aludió a ello en la rueda de

Prensa— que el ser depositarios de mensajes de los secuestradores nos convirtió en protagonistas de una

tarea difícil. No faltaron fricciones ni discrepancias con las autoridades, pero siempre en busca de una

mejor información para los lectores y sin interferirnos en las acciones policia-. les y gubernativas.

La Policía los servicios especiales y los Cuerpos especializados en 1a lucha contra las actividades

terroristas, las fuerzas del orden público en general, con la liberación del presidente del Consejo de

Estado, señor Oriol, y del teniente general Villaescusa, presidente del Consejo Supremo de Justicia

Militar, han consumado unía vasta operación, de alcance incalculable para Ia vida pública, política y

social de nuestro pueblo.

En esta ocasión, de nuevo, las fuerzas del orden, con precisión y seguridad, silenciosa pero

inexorablemente, han llevado a cabo una misión difícil, sumamente delicada y peligrosa: el futuro

democrático del país, las actividades reformistas del Gobierno, la estrategia de la Monarquía,

conduciendo a la nación por el tobogán de una transición equilibrada, dependían y estaban en juego, a

través del desequilibrio creado por las actividades terroristas, que desencadenaron, días pasados, jornadas

de luto y drama

,

Las fuerzas del orden, pues, han sido protagonistas de una de las operaciones policiales mas delicadas de

nuestra historia contemporánea: rescatando, con vida, a estas dos personalidades dé nuestra vida pública,

han devuelto a la nación el sentido del orden y la confianza más absolutas. El Estado, el Gobierno, la

opinión pública, el país, han contraído, sin duda, una deuda de gratitud inolvidable

.

Si la guerrilla urbana es una de las lacras de la sociedad moderna, en esta ocasión, por estar la vida

política de nuestro país sumida en un proceso irreversible, los atentados terroristas tenían un carácter más

grave y tenebroso: afectaban a los fundamentos del Estado, estaban dirigidos, en efecto, contra las

instituciones nucleares que sustentan la vida política de la nación. Yugulando, con firmeza, este gravísimo

proceso, las fuerzas del orden restituyen al Estado, con toda limpieza y nitidez, sus atributos

indispensables: Orden, Firmeza, Disciplina. Y toda la nación recobra definitivamente la calma, la

tranquilidad que confieren nueva firmeza al proceso democrático emprendido con fe y serenidad por el

segundo Gobierno de la Monarquía. Una deuda Inolvidable para nuestro pueblo.

 

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