Cartas al director. 
 El decano del Colegio de abogados puntualiza  :   
 No hubo puesto de mando en el Decanato. 
 El Alcázar.    04/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Cartas al director

EL DECANO DEL COLEGIO DE ABOGADOS PUNTUALIZA

"No hubo puesto de mando en el Decanato"

En respuesta al artículo publicado el pasado día uno, firmado por

"Alexandros" y titulado "Cuestiones pendientes de aclaración", el

excelentísimo señor Decano del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid,

don Antonio Pedrol Ríus ha dirigido a nuestro director la siguiente

carta:

"En "El Alcázar" del día 1 se dice que "el puesto de mando de los

servicios de seguridad desplegados por el P.C.E. durante el velatorio

y entierro de sus militantes asesinados, bajo la dirección de un tal

Salcedo, había sido instalado en el despacho del Decano". Y se sugiere

la necesidad de una "aclaración". Yo se la ofrezco con mucho gusto y

muy concretamente. Mientras yo ejerza el cargo de Decano del Colegio

de Abogados de Madrid, ni hay ni habrá en el despacho del Decano

"puestos de mando" de ningún grupo político. Y desde luego no conozco

al Sr. Salcedo al que se refieren.

Rogándole publique la antececente aclaración le saluda afectuosamente:

Antonio Pedrol".

N. de la R. Acogemos, muy gustosamente, la aclaración del Decano del

Colegio de Abogados de Madrid. Nos congratula, igualmente, la firmeza

de don Antonio Pedrol en la defensa de la independencia del Colegio y

del Decanato, y, de idéntica manera, nos satisface que la información

que transmitía nuestro colaborador haya resultado equivocada. Nuestros

lectores y entre ellos muy señaladamente don Antonio Pedrol, aceptarán

nuestra sincera excusa. El control pseudopolicial ejercido por los

miembros de las milicias comunistas en el acceso al palacio de

Justicia creó tal ambiente de confusión y perplejidad, que no es

extraño el error de nuestro colaborador. Como sin duda conoce muy bien

don Antonio Pedrol, los ilustres Abogados del Colegio de Madrid que

pretendieron rendir homenaje a sus compañeros muertos en los momentos

previos al sepelio, tuvieron que pasar por el vergonzoso trance de una

identificación exigida por unas milicias del ilegal Partido Comunista

y algunos de ellos, además de tener que identificarse hubieron de

sufrir un conato de cacheo. Estas acciones, aberrantes en un Estado de

Derecho, fueron consentidas. Sabemos que no nacían de la espontaneidad

de los "milicianos", sino que respondían a órdenes concretas del

responsable de las "milicias", cuyo nombre daba nuestro colaborador.

Puede ocurrir que el sujeto no se denominase Salcedo, porque el nombre

fue tomado por nuestro informante de una breve conversación entre dos

de los "guardias rojos" que se jactaban, precisamente, de la ocupación

del despacho del Decano por el citado responsable.

Lo reiteramos: nos congratula la respuesta aclaratoria del Decano. Nos

congratula y nos tranquiliza. Por eso se lo agradecemos.

 

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