Autor: Reyes, Roberto. 
   Los tres nadas del Sr. Presidente     
 
 El Alcázar.    03/02/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

"LOS TRES "NADAS" DEL SR. PRESIDENE´

Por Roberto REYES

COMO todos sabernos, el presidente de! Gobierno acaba de dirigirse a los españoles por la radio y la T.V.

al mes y medio justo de que lo hiciera unas ñoras antes del referendum de la reforma demopolítica que

propuso y ganó en las Cortes y en las urnas.

Lo ha hecho breve y lúcidamente. Pero en política aunque el saber hablar y decir lo que se quiere es

importantísimo, más lo es aún expresar con claridad lo que no se quiere. Porque cuando un Gobernante

dice rotundamente "NO" a algo, el viejo y nada fácil adagio de "querer es poder" cobra ante el pueblo una

imagen de amplísima facilidad, derivada de que lo dice quién está ocupando precisamente el poder. El

poder político que es el mayor poder de todos.

Pues bien; de lo dicho por el presidente en su citada intervención queda claro que "de entreguismo" a la

subversión nada; de tibieza ante la provocación, nada; y nada, por último, de despreocupación "ante los

grandes temas que puedan rozar la unidad, la independencia o la seguridad de la patria".

No es dudoso que estos tres "nadas" lo suscribe un sector ampliamente mayoritario de españoles con o sin

acentos vasco, catalán, valenciano, o gallego. Pero conviene, no obstante, alguna que otra puntualización.

Por ejemplo: ¿Qué es eso de "entreguismo a la subversión"? ¿Cuándo y cómo se causa?

Para responder, lo primero que habrá que dilucidar es lo que se entiende por subversión, ya que del

"entreguismo" todos tenemos una idea más o menos exacta de lo que es.

Sería entreguismo pongamos por caso, el poner el orden público en manos de Santiago Carrillo —que ya

lo tuvo en su día, con el resultado que todos conocemos—. Y no crean Uds. que el ejemplo resulta

descabellado, porque el Partido Comunista oficial de España, aunque siga sin legalizarse, en sus tentativas

de adquirir una buena o bonachona imagen, realiza ensayos sobre la posibilidad de que el orden más

riguroso sea por él mantenido, por lo menos en los grandes acontecimientos del Estado burgués.

Así lo demostraron sus bien en-´trenados y jóvenes milicianos con ese servicio de "orden" que montaron,

no ya en la calle y durante la manifestación de claveles rojos, brazaletes de idem y puños en alto que

siguió al traslado desde el Palacio de Justicia de Madrid, de los restos de sus compañeros asesinados en el

despacho de Atocha, sino en la explanada de la Plaza de París donde se asienta aquel Palacio, y en cuya

ocasión quedó "garantizado" el acceso no tumultuario a la capilla ardiente montada en el Colegio de

Abogados, con un fuerte cordón de dichos milicianos. Tan fuerte ´que se consideraban autorizados —ellos

sabrán por qué—, a exigir identificación documental hasta los Abogados que intentaban atravesarlo para

rezar en la capilla ardiente montada en su Colegio.

Sobre esta base, cabe ahora decir: Aunque los P.C. "carrillista", troztkysta" o "renovado", siguen siendo

subversivos, incluso desde la reciente reforma del Código Penal que pareció situarlos extramuros de la

legalidad; aunque dichas tres facciones del comunismo —u otras como el GRAPO y el FRAP, dedicados

preferentemente a la especialidad del secuestro y del atraco—, les importe un pito su legalización, si en

acto tan serio, grave y trascendente como es el de garantizar el orden en los accesos al Palacio de Justicia

y en la comitiva formada en él, se encomendó a las milicias de una de esas facciones la misión de velar

por la paz y el orden ¿con qué rostro va el Gobierno a calificar de subversivo al sector del comunismo a

que pertenezca aquella?.

Y algo parecido acontece con los otros dos "nadas" del Sr. presidente.

"Provocar" es excitar, incitar o inducir a algo; estimular el enojo ajeno. Y ante ello asegura el Sr. Suárez

que no habrá tibiezas..

Pues bien; ¿no es tibieza prohibir las manifestaciones y consentir la que desde Colón a Cibeles y algo más

se llevó a efecto ordenadamente por quienes minutos después provocaban a la fuerza pública para acabar

enfrentándose con ella en más de cincuenta lugares distintos de Madrid?.

Por último, ante el tercero de los "nadas" del Sr. presidente que es i?ara el firmante el más trascendental

por referido, no a lo que pase sino a lo que "pueda pasar", en punto a "la unidad", "la independencia o la

seguridad de la Patria", es necesario también hacer diversas puntualizaciones especialmente relacionadas

con esa "unidad nacional".

Los ataques contra ella, Sr. presidente, serán sin duda intoleradós a partir de ahora, pues que así lo afirma

ese su tercer "nada". Y digo a partir de ahora porque izar la "ikurriña" junto a la enseña nacional —lo que

jamás había sucedido, entre otras razones por no ser la bandera del país vasco sino de quien quiere separar

una región de España— no es rozar sino hendir a la unidad de España. Y más cuando ello se hace

coincidiendo con los momentos de mayor exaltación separatista en las provincias vascongadas.

Y.....¿es que no ocurre lo mismo con la cooficialidad del catalán y del castellano en Cataluña, cuando

vemos que basta con que gane un partido de fútbol o que le empate el "Barsa" al Real Madrid, para que

tal resultado se transforme en una manifestación donde e! grito menos agresivo es "Visca Catalunya

Llibre"?.

¿Es que no es un lamentable y casi diario acontecimiento la quema de la bandera nacional, precisamente

en ciudades de regiones donde más prolifera el separatismo?.

Bienvenidos sean, no obstante, señor presidente, estos tres nadas que a tanto obligan en el futuro. Hora es

ya de emplear este moderno pero claro lenguaje y talante, para referirse a algo que nos trae en vilo a

muchísimos españoles y que ha señalado Vd. con toda claridad en su última intervención: el entreguismo

a la subversión, la pasividad ante la provocación y la despreocupación ante la agresiva virulencia que

vienen tomando las tendencias disgregadoras de la unidad de España.

EL ALCÁZAR

 

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