Autor: Paso Gil, Alfonso. 
   Tantos por cientos     
 
 El Alcázar.    02/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

"digo yo que...:

TANTOS POR CIENTOS

EL hecho de que el terrorismo haya escogido la capital de España como centro principal de sus

actividades durante los últimos días no debe asombrarnos. Vivimos tiempos en que la guerrilla urbana

procede con singular sangre fría y con enorme crueldad en todas partes del mundo. En cualquier capital

europea o americana le advierten al turista que no tarde demasiado en volver al hotel si sale de noche, y

todos los recorridos se suelen hacer en automóvil y especialmente aquellos en que tiene uno que

desplazarse a cierta distancia del centro de la urbe. La guerrilla urbana es un fenómeno a escala mundial

del que sólo se han librado los países sujetos a la dictadura comunista. Pero conviene para aclarar las

cosas, que nosotros, que estamos francamente en contra de la guerrilla urbana y de todo aquello que

pueda perturbar el orden y la paz interior del país, clarifiquemos algunos puntos que se nos antojan

esenciales en este asunto de la guerrilla urbana. Recientemente y tras la muerte de unos abogados

laboralistas y unos agentes del orden la reacción de la Prensa española ha sido unánime y permítase decir,

que ejemplar. Casi todos los grupos políticos han manifestado también su repulsa por los crímenes que

cometía esta guerrilla urbana, al parecer tan difícil de erradicar. Los Gobiernos de Argentina, Chile,

Bolivia y Uruguay han tenido que enfrentarse seriamente con la guerrilla utilizando toda la fuerza de la

Ley y todo el vigor del Ejército. Se han puesto en marcha incluso unidades especializadas en esta clase de

lucha sórdida y terrible que tiene como escenario las grandes ciudades del planeta.

Más.....¿Quienes tienen la exclusiva de la guerrilla urbana dinamitera y asesina?. Preciso es reconocer que

con la excepción del IRA,espina irritativa colocada en Irlanda que actúa, al parecer, por motivos

reivindicativos y religiosos, casi todas las guerrillas urbanas que se han dado en el planeta desde la ETA a

los Montoneros, al GRAPO, los Condones del Altiplano, pasando por el Vietcong tienen una clarísima

significación marxista leninista. Es decir: la guerrilla urbana tiene un credo comunista, ha sido alimentada

por el partido comunista y utiliza la estrategia de la infiltración preconizada por el comunismo desde su

más sabios doctores hasta los militantes más modestos. No hace mucho, Suslov decía ba dispuesta a

respetar tedas las fronteras políticas pero que era absolutamente libre de no respetar las fronteras

ideológicas.

Quiero con ello, aunque está muy patente, hacer ver al lector que de cada cien atentados contra el Orden

Público o contra la estabilidad de los regímenes, noventa y nueve tienen una impronta claramente

comunista. Esto es innegable. En Argentina se popularizó la triple A que venía a ser una especie de

guerrilla conservadora que actuó, principalmente, sobre lo que pudiéramos llamar los medios intelectuales

y el mundo del espectáculo. Los golpes de la triple A son contados y los asesinatos que haya podido

concebir contadísimos también si los comparamos con la hemorragia constante que ha causado en el país

hermano los Montoneros y el ejercito revolucionario del pueblo.

Es decir, la guerrilla urbana, el asesinato y el terror a ras del asfalto, son medios utilizados popularmente

por lo que pudiéramos denominar la subversión comunista. El hecho de que el partido comunista español

reniegue de esta contienda violenta nos demuestra que sigue teniendo una estrategia de primera calidad y

que sabe muy bien lo que hace y como lo hace. Para mi cualquier punto de concordia es válido, siempre

con la indicación de que estoy contra el comunismo y que no permaneceré bajo una dictadura marxista ni

un minuto.

Es conveniente aclarar estas cosas cuando algunos insensatos proclaman que la amnistía debe concederse

a todos los "revolucionarios" y negarse en cambio a todos los "fascistas", como si las balas del nutrido

ejército subversivo comunista tuvieran una bendición apostólica que por otra parte buscan afanosamente

los cipayos de Berlinguer y de Carrillo. De acuerdo, ni un sólo crimen más, pero no olvidemos que el

noventa y ocho por ciento de los crímenes puede apuntárselos con toda justicia y con una absoluta

equidad el comunismo o el socialismo marxista. Vamos a dar al César lo que es del César.

Alfonso PASO

 

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