Autor: Población, Félix. 
   Hacia una feria del libro ideal     
 
 Arriba.    02/06/1977.  Página: 25. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

la Feria del libro, en su XXXVI edición, anuncia una crisis en s& formulación y una esperanza de cara a

sucesivas celebraciones, más dinámícas más completas y más concurdáneas con 4o qpe eI libro representa

y ha de representar en e! seno de tina sociedad en cambio:

hacia la democracia desde la cultura popülar. Parece, par lo que este año se empleara a entrever, qpe

Hacia una feria del libro ideal

Una semana de duración, veinte edítoríales participantes y un balance comercial de 43.000 pesetas fue et

computa de fas primera Feria madrilena. celebrada en el paseo de Recoletos. En el transcurso de la Ültíma

edición, las ventas alcanzaron los 88 míllones de pesetas. Desde sus orígenes basta ahora ía diferencia

cuantitatíva en pesetas probablemente no sea ÏBSS que una apariencia infiel del efectivo avance cultural.

HACIA una edición variante

Es ´hasta cierto panto lógico q0e en eí transcurso de esta trigésimo sexta adición se hayan apreciada

propósitos dg enmienda en cuando a la estructuracíón de is Feria deí Libro. Eï país vive tiempos de

reformas, que forzosamente habran de derivar, desde los aspectos políticos y economicos, a te aspectos

culturales, La Feria, como acontecimiento cultural, ha sentido ias primeras incidencias reformistas.

De doscientas casetas expositoras se ha pasado a cuatrocientas. Esto, por ua lado. Pero lo importante no

ha sido esto. Lo importante de veras» en una primera ojeada, ha side la irradiación de la Feria, desde sts

ámbito central y centralista a las barriadas, tradicionalménte desarraigadas de este tipo de iniciativas. £!kt

ha sido consecuencia de un fenómeno de transcendencia indudable: la inquietud cívica, plítica y

cultura, fomentada en los barrios extremos de Madrid desde las asocíaciones de vacinos, E» editoriales y

las librerías, qje han cursado telegramas de urgencia en pro del apoyo a unos centros de población,

empecinadamente marginadas del acceso a cualqcier tipo de actividad qne presuponiese lo deseable:

cultura popular. Teniendo en cuenta qe más de la población madrileña reside eo estas zonas, la todavía

náciente íniciativa es todo na adelanto de esperanza ea relación con lo que se puede lograr en el futuro.

Pero no vamos a cargar las tintas de la esperanza. Lo cierto es que, hoy por hoy, la Feria arrastra todavía

una serie de máculas en su estructuración, advertidas por libreros, editores e intelectuales desde hace

años. De ello da idea el hecho de que, ya en la fecha de apertura de esta XXXVI edición, se haya

solicitado la convocatoria de una asemblea conjunta entre los integrantes a fin de dirimir planteamientos y

conjugar proyecciones desde distintos puntos de vista ideológicos.

LAS OPINIONES APUNTAN

Xa Prensa se fia hecho eco estos días de HB cumulo de ideas acerca del camino positivo a seguir en ei

transcurso de prÔxîmas ediciones. Asi, Forges, nuestro celebrado humorista, opta por otorgar a,la Feria el

carácter de ana verbena popular en homenaje ai libro, donde la musica, M pintura, él cine o, el teatro

tengan asomo. Un homenaje, en fin, a al cultura entendida global y dinámicamente aspiraciÓn tan noble

como correcta, habida cuenta que estos certámenes vienen siendo una mimética exposicion de títulos coa

«! mero destino de fomentar la mas descarada y aséptíca comercíalidad, con el recurso, ultimamente en

boga, de la firma de ejemplares por parle de los autores "best-seller".

Pero, al parecer y según el librero César Ramirez, no a comercial llega a ser la Feria, al carecer de una

proyeccîon verdaderamente eficiente del libro, tal como ocurre en la de Francfort. Y resalta, entre otras

características negativas, el hecho de que el libro no salga al encuentro del posible lector.

Hay opiniones más drásticas, como la de Carandell, quien no duda en calificar a la Feria como una "fiesta

lamentable», áñadiendo qtie «hacer propaganda dei libro es signo de subdesarrollo, îtna clara señal de

Que no se lee». Otras decîaracïanes hacen referencia a ta necesidad de suprimir «ese reclamo enteramente

comercíal y vulgar para ahondar «o ias causas por tes que a na pueblo hay que perseguirlo con libros para

q«e se entere de qoe existen" ¥ añade ei señor Tijeras, escritor: «la cultura na es gratuita. Cuesta tiempo v

sensíbilídad. Y éstos a® Van a salir de la Feria del Libro, sino Q&e han de safir de otros compuestos

políticos y económicos."

FÎnahnente, results especialmente destacable lo qtïe diJO en su dia José Manuel Caballero Bonald:

«Incluso antes qoe la venta de libros deberia atenderse a otros métodos de promoción de ía cultura

literaria a través de las escuelas, las organizaciones juveniles de vecinos», para concluir afirmando que le

mejor seria «que los organismOS competentes patrocinasen ims edición anual de clásicas, canalizada a

través de las editoriales y las librerias». Es decir, promocionar, «m perspectivas más específícamente

culturales, la divulgación de «na actividad excesivamente atada a lo comercial, y a lo comerciaî desde una

concepcion explîcitamente elitista.

Es de esperar qae ea próximos años k Feria de! Libro se acerque a las dimensiones de idealidad

planteadas hoy como un proyecto.

Felix POBLACION (Ilustracion de Carlos Rubio)

 

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