Autor: Alonso, Pilar. 
   Universidad: el arte a la calle     
 
 Arriba.    13/03/1977.  Páginas: 4. Párrafos: 8. 

LOS españoles yo hemos aceptado, nos guste o no, el fenómeno de las pintadas como comunicación,

como mensaje. Ya no es necesario evocar las de! 25 de abril portuguès o tos «graffitis" de colores del

metro neoyorquino. Yo ios tenemos en nuestra propia casa, y como e! blanquear las paredes —fa

compañía metropolitana y el Ayuntamiento de Madrid ya fo han intentado— no sirve de nada, Jos

anunciantes comienzan a dejar en sus carteles publicitarios callejeros espacios en bianco para que to

libertad de expresión tenga un cauce más «legal" y no haya que echar mano de la primera pared que se te

pone por delante, y de paso mantener aquel «slogan» del pasado de «mantenga limpia España». Pero

se ha dado un paso más en esto de! mensaje político y social sin pasar por el «depósito legal».

De las frases más o menos ingeniosas, de las proclamas militantes y de las panftetadas de ma! gusto se ha

pasado en algunos lugares a! dibujo, o la expresión plástica, a los colores, como medio de llegar más

hondo, de calar un poco en el personal con menos conciencia política. Estas experiencias no son

numerosas todavía en nuestro pais, pero, por poner un ejemplo cercano, en la Lisboa de los capitanes

había auténticas obras de arte. No sé si lo podremos llamar arte popular, ya que, en ocasiones, su calidad

artística es obra de auténticos profesionales, pero, desde luego, es indudable que la participación de la

gente es decisivo a la hora de plasmar una situación critica o comunfcar un mensaje político,

£i ejemplo de Nanterre

La Universidad de Nanterre, al noroeste de París, se hizo famosa con los sucesos del 68, mayo del 68, por

supuesto. Nanterre está considerada como modelo de Universidad francesa, con sus 43 centros de

investigación, uno de ellos de Etnología especialmente famoso, y sus 22.000 estudiantes inscritos. En

mayo del 68, Nanterre fue el poto de atracción, sus paredes grises y uniformes se encontraron de repente

convertidas en picota para justificar ia rebelión. Los estudiantes de Nanterre sacaron el mayor partido

posibfe de ese «arte" suyo que Íes hizo ahorrar muchas palabras. Pero casi diez años después, Ja

Universidad parisina, aislada del barrio latino, va mal y sobre ios paredes ya sólo quedan restos pálidos

del 68: algunos «slogans», carteles con invocaciones contradictorias, viajes a Londres por 750 francos, un

poster de Lenin y las fotos de ía tragedia enílena. Esto es la herencia de casi diez años de existencia. Pero

Nanterre, hoy, vuelve a ser noticia. €1 hormigón de Nanterre se ha vueito a transformar por la

Imaginación de los estudiantes en gigantescos frescos murales, AllÍ se encuentran todas las angustias y

las interrogaciones de la juventud frente a una sociedad en la que a veces no encuentra sitio. Todo empezó

el pasado mes de marzo, ahora hace un año, con una huelga contra ía reforma del segundo ciclo, q«e,

poco a poco, se generalizó paralizando el curso y algunos exámenes de fin de año. Para el lector 4e

Nanterre, la explicación es otra: «Es la sociedad entera la que está en cuestión y de cuya crisis ta

Universidad no es más que un signo. Durante el año, el estudiante en general se aburre y sutre de

aislamiento. Lo huelga es una forma importante efe líba-ralización. Se encuentra, se habla, ta atmósfera

cambia.»

UNIVERSIDAD:

el arte a la calle

• lA participación de lo gente es decisivo a lo horA de plasmar una situación crítica o comunicar un

mensaje político

• El hormigón universitario de Nanterre vuelve por los fueros conseguidos en mayo del 68

• Fura el rector de fa Universidad francesa hoy una similitud entre las pintadas con los invocaciones de

los pueblos primitivos

• los estudiantes de Económicas de Madrid decidieron en asamblea decorar los muros de su facultad

• los de Arquitectura confiesan otros motivos: «Estábamos hartos de qne la escuela fuese blanca y fea»

Y en este ano, por fin, entre dos asambleas generales, los estudiantes llegaron con toneladas de pinturas

de todas las clases, botes, lacas, bombas, pinceles, etcétera, y comenzaron a pintar sus paredes como la

mejor montre de hacer entender su voz. Han pintado los muros interiores y exteriores, íes aulas, Jas

ventanas, ios suelos, todas ios superficies planas se hon cubierto de colorines. No se trato ya de carteles

puestos un poco por todas partes, de «slogans» o de «graffitis», sInO de una expresión colectiva, anónimo

y espontánea. Y más alta de las reivindicaciones específicas de Nanterre, de ia violencia y de la represión,

ellos han expresado stt vida en el 76. La agresión y la evasión son íes temas más representados, junto a la

violencia, e( humor negro y te morbosidad. La representación termina a veces en un combate misterioso y

mitico del bien y del mal, un ángel y un demonio, monstruos y dragones. «Lo qué más me choco —dice

el rector— es la dificultad de los estudiantes de hoy a entrar en un universo en el tiempo y en el espacio.

Por un lado, tienen concíencia de lo actual, y por otro, tienen a veces reacciones muy Infantiles. De

hecho, algunos frescos se parecen o tas invocaciones de los pueblos primitivos. No tienen raíces, ta

mayoría nO tiene absolutamente ei sentimiento de pertenecer a una hîstorîas Los frescos de Nanterre

quedaron o serón sólo un fecuerdo dentro tíe diez años, depende de los estudiantes. Lo que es evidente es

que no soto la pédagogie de Nanterer está en cuestión, sino todo un sistemo de enseñanza y, por

añadidura, toda y n sistemo de vida.

A! iniciarse el curso 75-76, la Universidad Complutense de Madrid apareció limpio de polvo y paja se

barrieron pintados y «graffitis» y se colocaron en d campus grandes carteles con un gran mensaje:

«Estamos limpiando la Universidad —a lo que una mano anórtimo añadió «de universitarios"— y así

empezamos o cambiar. A pesar de todos esos millones gastados en lavar la cara a la Universidad, hoy

vuelve a estar llena de pintadas que ya no se intentan borrar. Y carteles que se superponen, a falta de

espacio, unos sobre otros. Por supuesto que nadie es capaz de llomar a esto arte universitario, pero es

evidente que el arte ya ha rebasada tos muros de las escuelas especializados, que ya esto un po-oo

tímidamente en lo calle y que se Intento acercar a más niveles —no soto a tos especialistas y o unos pocos

aficionados—. de uno vez por todas. Este arte, que podemos llamar popular y que esto cerca de tas

motivaciones de Nanterre, tiene hoy una buena representación en las Facultades de Económicas de

Somosaguos, de Políticas de la Complutense y en ia Escuela de Arquitectura. Los primeros fueron, en

diciembre pasado, los de Económicas, que, reunidos en asamblea, decídieron decorar tos muros de su

Facultad, y ayudados por alumnos de Bellas Artes y et grupo APSA (Artistas Plásticos, S. A.), expresoron

su sentir sobre ciertos sucesos interncionales: eí problema de Palestina, del Sahara, etcétera. Los de

Políticas también decidieron por asamblea pintor su Facultad Y ellos plasmaron sus ideas sobre Jas

distintos nacionalidades dei Estados español y sobre io convocatoria del referéndum que tuvo lugar aqueí

mes.

Aquello gustó y caló mós hondo que las simples pintadas, mas «sucias y feas».

Lo de Arquitectura se hizo de otro manera. Según me informan alumnos del departamento de actividades

cuityrales, todo comen-26 un domingo «en el que un grupo de manos anónimas se lanzaron a pintor en

colores simpáticos alimañas sobre lo fachada de ía Escuela. «Estábamos hartos de que ía Escuela fuera

bianco y fea. Lo que se quería con esta primero expresión plastica es dar una contestación al carácter

academícista que tiene Ja fachada. La idea era pintor ta Escueta de colores.» Anteriormente ya se habió

intentado pintar tas estatuas situadas en dos hornaciones en el exterior de So fachada. O resultado fue que

retiraron las estatuas, pero el lunes tos estudiantes, a ¡a visto de (a obra anónima, hicieron uno asamblea

en la que se decidió seguir pintando ia Escuela por dentro y por fuera. En aqueí mismo momento se

recogieron tres mi! pesetas para los primeros gastos de pintura, y ahora todos los pisos y pasillos de la

Escuela Oficial de Arquitectura están pintados de arriba abajo con gran variedad de colores y de temas.

«Los que con mayor entusiasmo acogieron la idea fueron los de primero, que tienen Ja asignatura de

dibujo artistico —que no se vuelve o tener en lo cerrera- y ésta es su oportunidad paro expresar to que

aprenden en ¡a asignatura; ios futuros arquitectos abandonaron su arte espontáneo ante ía amenaza de

expedientes; pero como no na pasado noda, ios estudiantes siguen haciendo alarde de su imaginación. La

Escuela así ha adquirido otra dimensión, fa de un centro de trabajo, y también, por debajo de esas ganas

inmensas de expresar con colores y formas las ideas personales y colectivas existe una critica a una

enseñqnza —en este caso ía de arquitectura—- qye no convence a los alumnos.

Artistas plásticos de Madrid

Esta asociación que todavía no es legal pero que puede serlo en breve, ya que ha cumplido tas trámites

necesarios, tiene mucho que ver con esta salida del arte o ía calle, «Nosotros —dice su secretorio Eduardo

Arenillas— lo que intentamos es que ef arte salga del encierro en que ha estado durante tantos años.

Nuestras experiencias en los barrios y «n la Universidad no resuelven et problema, pero son unos

primeros intentos paro que haya contactos entre todos. La solución estaría en uno reforma o partir cíe lo

enseñanza de tas artes plásticas para que toda persona tenga una libertad de creación, Esas experiencias

—repito— son interesantes, pero poco efectivas o la lar-

 

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