Enemigos de la paz y de la democracia     
 
 Informaciones.    11/12/1976.  Página: 1,?. Páginas: 2. Párrafos: 7. 

Condenamos sin paliativos —como condena de todo el pueblo español— el secuestro de que ha sido

víctima el señor Oriol. Una vez más, miembros de una exigua minoría criminal y catastrófica pretenden

sembrar un nuevo obstáculo en el proceso pacifico y ordenado que este país vive en dirección a la

democracia. Un acto como este busca, sin duda, exasperar, crispar a una población que se dispone a votar

en el referéndum, que no significa otra cosa sino el requisito que ha de dejar paso a las elecciones y a la

normalización democrática

ENEMIGOS DE LA PAZ Y DE LA DEMOCRACIA

ESTUPOR y rabia ha producido en todos los ambientes ciudadanos el secuestro esta mañana en Madrid

de don Antonio María de Oriol. Los sembradores de la discordia no cejan en su estéril empeño de meter a

este país en un puño y, si pudieran, en un callejón sin salida, propicio para toda suerte de convulsiones

revolucionarias.

Afortunadamente, el pueblo español está curado de espanto y ha dado suficientes pruebas de que no va a

ser conducido a aventuras de irracionalidad. A los secuestradores no les gusta la democracia. El día en

que la soberanía popular sea un hecho, no quedará sitio para los bandoleros, ni para los pescadores de rio

revuelto. Por eso, confiamos en que este condenable hecho, que a los primeros que cubre de vergüenza es

a los propios terroristas, no altere el pulso del Gobierno en su empeño de conducir a este país con

urgencia hasta la plena democracia.

Con esto, los secuestradores habrán conseguido lo contrario de lo que buscaban. Es claro que lo que

buscan es alterar la convivencia ciudadana en vísperas del referéndum. Precisamente, el referéndum es, si

el pueblo aprueba la reforma, un rechazo tajante de la discordia nacional y la puerta para entrar en la

democracia.

Las discrepancias políticas o ideológicas no se pueden dirimir con métodos de hampa, sino

civilizadamente: con las urnas. El secuestro de don Antonio María de Oriol exige que caiga sobre los

terroristas todo el peso de la ley. Es de esperar que estos terroristas no se atrevan más, de ahora en

adelante, a invocar razones de concordia nacional, ni siquiera razones de humanidad, para azuzar al

hombre de la calle y obligarle a pedir, a voz en grito, amnistía total. No es buen servicio el 8ue han

prestado al País Vasco los secuestradores.

No queda más remedio que, con la condena más enérgica de esta ´acción irresponsable, hacer un

llamamiento a la serenidad de todos y responder a la razón de la fuerza con la fuerza de la razón, a la

discordia con la concordia, a la dialéctica de las metralletas con la dialéctica de la democracia. El Pueblo

Vasco tiene una magnífica ocasión de demostrar su repudio al terrorismo, acudiendo masivamente el día

15 a las urnas. Es hora de que el pueblo, sin admitir presiones, se vaya haciendo dueño de su propio

destino.

 

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