Autor: Mariñas, José Alberto. 
 "Semana de libre expresión". 
 Los murales, vacuna contra las "pintadas"     
 
 Arriba.    29/12/1976.  Página: 23. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

«Semana de libre expresión»

LOS MURALES, VACUNA CONTRA LAS «PINTADAS»

En este periódico, y diríamos que en la totalidad de la Prensa de Madrid, se ha venido tratando el tema de

«las pintadas», recrudecido y en impresionante aumento coa motivo de la campaña en pro y en contra del

referéndum. Cualquier consideración o ángulo a tratar sobre «las pintadas» nos llevan de lleno al terrible

problema que en cuanto a la estética urbana supone este uso y abuso de inscripciones, «slongans» o

consignas en los grandes paramentos de edificios, vallas y otras superficies meaos idóneas, pero también

aprovechadas para esta especie de «aberración» que tan amplia legión de «pintores» padecen en nuestro

presente político de una España predemocrática que tiene todavía que aclarar muchas cosas. Restos de

carteles, pegatinas, pinturas de muy Variada composición y calidades, han motivado, por su magnitud,

que el Ayuntamiento trate de tomar cartas en el asunto y poner remedio al «caos pictórico» que la ciudad

padece en las fachadas de todo tipo de edificios.

UN CONTRAPUNTO QUE PUEDE BENEFICIAR

Paralelamente, y con antelación, otro hecho de naturaleza igual y signo contrario saltó a la actualidad sin

que nadie, en el momento de producirse, le prestase excesiva atención, pese a la ejemplaridad del

propósito dentro del tema «pintar» las paredes de los edificios de la ciudad. Nos referimos,

concretamente, a los murales que en la Facultad de Políticas y Sociología fueron pintados durante la

«Semana de Libre Expresión». Esta «Semana. no careció de un proyecto en el cual se había estudiado una

variada, artística y decorativa proyección, como por ejemplo, pintar y decorar una escalera de !a Facultad

con motivos regionales: otra, con alegorías y grafismos policromados, con alusiones a los barrios, a la

contaminación y a otros problemas de nuestro vivir actual quedamos, eso sí, aula» y otros lugares fuera de

la planificación que el proyecto contenía.

FINALIDAD DOBLEMENTE BUENA

La finalidad era buena y. por ser de esencia y objetivo simbiótico, doblemente buena. De un lado, se ha

pretendido fomentar la libre expresión y la participación de todos; de otro, conseguir el embellecimiento

de algunos tugares de la Facultad, afeada por Unta pintada como está caracterizando la parte externa de

ios edificios madrileños y muy especialmente de los que componen la Ciudad Universitaria de la capital

de España, tanto en unos como en otros lugares en los que se encuentran ´distribuidos nuestros centros de

alta docencia, y, por no citar más que lo fundamental de este propósito, el que resultase una «competición

de arte» en la que todos participaran, que ya es empezar por algo cuando tan ayunos han estado tos

universitarios en ese aspecto.

Los resultados de este «experimento» no fueron positivos al grado máximo que se pretendía, bien porque

las musas, no demasiado generosas con Jos improvisados artistas, negaron inspiración o «caso porque tes

buenas idea» en machos de los «pintores» participantes no acudieron a la cita en el momento de b

realización pictórica. No obstante, y dejando al margen que aquellas salas donde las manos expertas de

Jo* creadores fueron a parar, resultan ahora de más grata visión, hemos de hacer constar que la operación

«Semana de Libre •Expresión» ha concedido una mayor personalización del por sí solo y no muy estético

y frió edificio «le Políticas y Sociología.

CONSECUENCIA: PINTAR EMBELLECIENDO

Ahora, cuando Madrid tiene planteado el problema de remozar U casi totalidad de las fachadas de sus

edificios y las am-pHas superficies de vallas a lo ancho y largo de toda la ciudad, la experiencia realizada

por los alumnos de Políticas y Sociología puede resultar totalmente aplicable para ese propósito de

limpieza y embellecimiento ´del que el Ayuntamiento, responsable y rector en ciudadanía* y urbanismo,

ha hecho pública confesión, provocar una especie de certámenes como el celebrado en esta Facultad

podría dar un resultado favorable en logros estéticos y poder, así «curar» a Madrid de esta epidemia de

pintadas.

Buscando consecuencias sobre lo realizado por los alumnos de Políticas y Sociología, cabe preguntarse:

¿Qué hacer con la tristemente amplia gama de pintadas que no de todas las toases pueden ser eliminadas?

Nosotros, desde aquí, sugerimos la solución, que no es absolutamente nueva, de aprovechar esas

superficies manchadas en grosería creativa y sobre ellas provocan la participación espontánea y libre de

artistas que, por sobre lo aif tiestético, nos dejen muestra de su capacidad creadora y de su inspiración.

Algo así. hace unos nueve años, sucedió en Barcelona, y I» experiencia fue de grado general.

Creemos que esas paredes y esas vallas, de cuya superficie resulta casi imposible eliminar la pintura —y

de lograrlo a un alto costo— con murales como los realizados por estos alumnos universitarios, se

ocultarían esos temas políticos que tanto afean, y también una ciudad tan grande como la nuestra

alcanzaría una estimable nota de color y calor artístico. Para realizar acciones de este Upo, casi seguro,

están dispuestos los alumnos dé Bellas Artes y otros artistas aficionados que. si han de ser atendidos en

pintura y material, siempre resultaría su importe muchísimo más leve que ei pagar a unos servicios de

limpieza «ad hoc».

La participación libre de alumnos* artistas embellece paredes de la Facultad de Ciencias Políticas y

Sociología

Los murales, más baratos que unos servicios de limpieza, podrían limpiar las superficies llenas de

J. A MARIÑAS GALLEGO

Una idea aprovechable. Sobre tas pintadas de carácter político se ponen, como si fuera borrón y cuenta

nueva, artísticos murales.

EI calificativo de artístico acompaña a alguno de tos murales. Para muestra, un,«botón», como éste en el

que un alumno de Bellas Artes ha efectuado en el bar de la Facultad.

En un principio se pensó en que ´las 6.000 pesetas gastadas en pintura fueran empleadas en pintar obras

sobre motivos de barrios, regiones o polución. Esto es ia escalera de la derecha que, junto con la otra,

corresponden a tales propósitos.

El objetivo de pintar fue asumido ´por todos los estudiantes con entusiasmo, pues si bfen es cierto que la

mayoría no sabían hacerlo «como tos ángeles», también lo es que a todos ello» les ilusionaba «poner algo

suyo» en la dase.

Miércoles 29 diciembre 1796

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