Oriol: Diecisiete días secuestrado     
 
 Informaciones.    28/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

INFORMACIONES

ORIOL: DIECISIETE DÍAS SECUESTRADO

Alas once de la mañana se han cumplido, exactamente diecisiete días desde que se perpetró el secuestro

del presidente del Consejo de Estado, don Antonio María de Oriol. La tensión ha decrecido, pero el

lamentable y siempre condenable suceso sigue ahí, sin solución por el momento.

Desde el pasado jueves no se na producido comunicado alguno de los secuestradores. El G.R.A.P.O.

mantiene silencio tras reafirmar su exigencia de libertad para un grupo de presos politices. Mientras tanto,

una familia, la del señor Oriol, signe sumida en el amargor de intranquilidad y desasosiego en estos días

navideños.

El secuestro parece haber quedado relegado a un segundo término, pero la triste realidad es que la vida de

don Antonio María de Oriol continúa en peligro. Un país como el nuestro, que está en el camino de la de-

mocracia, debe sentir el problema muy hondamente. Este secuestro, que maiHiene en la incertidumbre y

al borde de la desesperación a una familia, debe preocuparnos e inquietarnos a todos, porque no es esta la

senda democrática por la que hay que caminar. No podemos olvidar que un hombre, un español, lleva

diecisiete días secuestrado y con la vida tristemente amenazada.

Nuestro comentario de hoy no apunta el hecho del secuestro, la condenación del mismo o la conveniencia

o no de aceptar las condiciones de los secuestradores; remite a un nnevo aspecto surgido por el paso del

tiempo: cierto olvido en preferencia que se extiende cada día y al que contribuye hasta el silencio de los

propios periodistas. La atención del primer día ha sido sustituida por los breves titulares en páginas

ulteriores: «Sin novedad en el caso Oriol». Es comprensible y humano, pero no podemos dar por normal

lo que es una" anormalidad. Un país civilizado y maduro no puede dar la ((solución» del olvido o la

indiferencia a un problema subsiguiente. Hay muchas preguntas aún sin respuestas en el secuestro del

señor Oriol, como en otros tristes actos terroristas que vienen practicando la estrategia de «la tensión» en

los momentos más delicados de la evolución española. Hay que pedir luz sobre estos hechos. El

Gobierno,, ciertamente, no puede obrar bajo presión terrorista, pero el caso Oriol es na asunto político, no

sólo un suceso de exclusiva, competencia policial —cuya investigación es hasta la fecha infructuosa— y

debe obrarse en consecuencia.

 

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