Autor: Roldán, Adolfo. 
 El industrial guipúcoano apareció sano y salvo. 
 Los secuestradores confundieron la víctima     
 
 Ya.    23/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

23-XI1-76

El industrial guipuzcoano apareció sano y calvo

LOS SECUESTRADORES CONFUNDIERON LA VÍCTIMA

Pretendían, al parecer, secuestrar a uno de los propietarios de la empresa, de gran parecido físico con el

señor Pastor • Este ha declarado que le drogaron varias veces y que los secuestradores hablaban euskera •

Nada se sabe aún de la identidad de los terroristas, aunque la Policía sospecha de ETA • El secuestrado

apareció, medio dormido por el cloroformo, en el coche de un albañil

BILBAO, 22. (Por teléfono, de nuestro corresponsal, Adolfo Roldan.)

A las siete cincuenta y cinco horas de la mañana de ayer fue encontrado en el Interior de un vehículo

marca Renault, matrícula de Vitoria-15.303, aparcado en Al-dama (Guipúzcoa), el ingeniero director de

fábrica de la empresa esa, de Rentería, don Ramón Lorenzo Pastor, que había sido secuestrado hacia las

nueve horas de la mañana del pasado lunes, día 20. Don Ángel Urrestarazu, de cuarenta y dos años,

natural y vecino de Cizúrquli, de profesión albañil, fue el hombre que encontró en el Interior de su

vehículo al ingeniero señor Pastor, en la mañana de ayer. Fuimos los primeros periodistas que

conseguimos entrevistarle, contándonos »sí lo ocurrido:

"NO ME IMPORTA QUE SEA USTED PASTOR"

—¿Cómo encontró al secuestrado?

—A la mañana siguiente me vestí y bajé para Ir a trabajar. Me acerqué al coche y desde un primer

momento no vi nada anormal, porque estaba todavía bastante oscuro. Apoyé mi mano contra el cristal de

la ventanilla fltuada en el lado del conductor y vi que estaba roto y sentí el pinchazo de los restos del

mismo. Abrí la puerta y miré en seguida si me habían robado la documentación. Estaba allí. Me habrá

roto el crista! algún gamberro, pensé. Entonces, sólo entonces, me di cuenta de que en la parte posterior

del vehículo, echado en los asientos de atrás, aparecía un hombre acostado.

—¿Le dijo usted algo?

—Naturalmente, Venga, (rite. Salga usted de ahí. No me respondió; sé lo volví a repetir tres o cuatro

veces y nunca obtuve respuesta. Pensé que te taratana de un hombre embriagado, Ya me cansé. Abrí la

portezuela posterior izquierda y le quité una capucha que llevaba puesta. Pensé, que «e 1? había puesto él

para no pasar frío por la noche. Salga usted d« aquí, le dije. Entonces me contestó.

—¿Qué le dijo?

—AI principio no le entendí bien. Luego ya le oí con claridad. I>ijo: "Soy Pastor."

—¿Qué hizo usted?

—Le contesté que a mí no me importaba que fuera pastor o lo que quisiera ser. Que lo único que le pedía

era que saliera de mi coche. Entonces me dijo—siempre con mucha dificultad—que era Pastor, el

secuestrado. Inmediatamente comprendí todo. Yo había seguido por la prensa J« ocurrido con el director

de la factoría de Rentería. Inmediatamente le ayudé a incorporarse y Te sento, Me dijo que los

secuestradores le habían inyectado una droga sedante y que le habían tenido toda la noche medio

inconsciente. En efecto, evidentemente todavía no se le había pasado. Eli ese momento pasaba por la

carretera en dirección a San Sebastián, con su vehículo, un amigo mío, al que le pedí me ayudara a

llevarlo al cuartel de la Guardia Civil de Cizúrquil. Asi lo hicimos. Allí estuvimos unos minutos,

llevándolo a continuación a la Comandancia de la Guardia. Civil de San Sebastián.

Sotore los autores del secuestro no Be sube «1 número, aunque el señor Pastor ha declarado que

Solamente había percibido la voz d« tres personas. La Policía, sin embargo, eoapecha que intervinieron

más personas en el secuestro.

Según nuestras noticias, tanto la Guardia Civil como el Cuerpo General de Policía sospechan que loa

autores del secuestro puedan pertenecer a la organización ETA.

Parece ser que lo que s«. pretendia era secuesstrar a una importaiite personalidad die la empresa, uno de

los propietarios de ta misma que tiene parecido físico «1 del señor Pastor.

 

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