Declaraciones del secuestrado     
 
 Ya.    23/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Declaraciones del secuestrado

SAN SEBASTIAN, 22. (Logos.)— a las ocho de esta tarde, el Ingeniero donostiarra secuestrado ha

celebrado una rueda de prensa, en la que ha Ido explicando los pormenores de su secuestro.

Preguntado «obre cómo fue «1 secuestro, el señor Pastor manifestó que comenzó «obre las nueve de la

mañana del pasado lunes, una vez en el Interior de BU automóvil, cuando se dirigía a la fábrica de

Rentería. Al llegar a un semáforo, dos individuos se acercaron al coche. Uno de ellos, con un gran bigote,

le abrió la puerta delantera izquierda y le amenazó con una pistola en la cabeza, empujándole para que

dejara el sitio del conductor y pasara al asiento delantero derecho. Mientras, otro individuo consiguió

entrar en la parte trasera del vehículo.

"Al principio—sigue manifestando el señor Pastor—creía que «e trataba de delincuentes que iban

huyendo de la Polioía, pero al ver que daban la vuelta a la manzana y que tras ellos se colocaba una

furgoneta pensé que querían robarme el coche para llevar a cabo cualquier otro tipo de acción.

Lo que nunca sospephé «s que yo era persona secuestrable, ya que por mi situación económica,

profesional y por mis convicciones políticas no era objetivo para el secuestro."

HABLABAN EN EUSKERA

Preguntado si llevaban más armas, el señor Pastor manifestó que solamente usaron una pistola, ya que el

que le obligó a cambiar de asiento se la pasó al de atrás, hablando con él en euskera, "pero no puedo

manifestar qué le dijo, ya que no lo entiendo, aunque supongo que le indicaba que me encañonase".

"Una vez en el interior de la furgoneta qtie • nos seguía, tras abandonar mi vehículo en el apeadero de

Gros,, níe amordazaron y me hicieron aspirar una fuerte dosis de cloroformo. Cuando me desperté—

continuó el señor Pastor—me hallaba en el interior de una pequeña habitación frente a tres personas

encapuchadas, con rendijas ante los ojos para ver y con gafas negras. Me preguntaron si me daba cuenta

de que aquello era un secuestro, a lo que respondí que sí. Tomaron mi documentación y me Ínter rogaron

sobre mis actividades en la empresa, mis bienes, etc., creyendo qu« yo era propietario de la fábrica) cosa

nada más lejos de la verdadj ya que sólo soy un ingeniero y llevo la supervisión de la fábrica que la

empresa tiene en Rentería, pues la dirección de Industrias Españolas está en Binebieta."

Preguntado cuál fue la reacción de los secuestradores ante sus respuestas en el interrogatorio, el señor

Pastor manifestó que "al darss cuenta de que yo no era la persona indicada les causó una gran

desesperación, ya que ellos iban por dinero".

A la pregunta de qué clase de gente eran los secuestradores, •] señor Pastor indicó que eran personas

preparadas, por la forma en cómo habían llevado a cabo la operación y como le habían estado siguiendo

desde hacia tiempo, hecho del que no se había dado cuenta en ningún momento.

Hasta tal punto se habían enterado de su vida que le dijeron que pocas fechas antes del secuestro no

habían dicho que él no había salido de su casa, cosa qua era cierta, pues había estado dos días enfermo.

Acerca de las drogas que le suministraron, el señor Pastor dijo que, "efectivamente, le drogaron varias

veces y el médico me ha contado cinco pinchazo» en la nalga".

Sobre la posibilidad de que también fuera drogada la comida, el señor Pastor dijo que no lo podía afirmar,

pero sí que ayer, martesj el vino que le dieron tenia un sabor muy fuerte.

En cuanto al comportamiento de los secuestradores, señaló que se comportaron con gran corrección en

todo momento y que habían atendido cualquier petición suya. Le preguntaron sobre el tipo de comida que

deseaba tomar e incluso tuvieron el detalle de saber si la carne le gustaba muy hecha o poco hecha,

Sobre las conversaciones que mantuvo con sus secuestradores, ha manifestado el señor Pastor que a lo

largo de las cuarenta y ocho horas que permaneció secuestrado tuvo pocos momentos de lucidez, y que

las conversaciones fueron escasas. Lo poco que hablaron fue de política en general, y él les manifestó a

los secuestradores que era contrario a la violencia física para conseguir unos fines, por niuy idealistas que

fueran.

 

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