Orden público. En la iglesia de San Francisco de Borja. 
 Incidentes tras el funeral por Carrero Blanco  :   
 El presidente de las Cortes fue abucheado y empujado por un grupo de jóvenes extremistas. 
 ABC.    21/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ABC, MARTES 21 DE DICIEMBRE DE 1976

ORDEN PUBLICO

EN LA IGLESIA DE SAN FRANCISCO DE BORJA

INCIDENTES TRAS EL FUNERAL POR CARRERO BLANCO

El presidente de las Cortes fue abucheado y empujado por un grupo de jóvenes extremistas

Madrid. (De nuestra Redacción.) «Ejemplo de lealtad, de caballerosidad, de patriotismo...; al almirante

Carrero, como hombre, le debemos mucho...; él quería la unión de todos...; a los ojos de Dios tuvo una

muerte envidiable. Por eso nos hemos reunido a orar aquí por él: qué mejor Intercesor que nuestro

hermano Luis», dijo, entre otras cosas, en su homilía, el padre Javier de Santiago, quien ofició un solemne

funeral, con motivo del tercer aniversario del magnlcldio del que fuera primer presidente del Gobierno del

general Franco, en la iglesia de los Padres Jesuítas de la calle de Serrano.

El templo se hallaba abarrotado de público. Con la viuda del almirante Carrero, doña Carmen Pichot,

duquesa de Carrero Blanco, se encontraban sus tres hijos y la señora de Meirás.

Kn el primer banco, muy cerca del altar de San Francisco de Borja. se encontraba el ex ministro de

Educación y Ciencia, clon Julio Rodríguez. En otro banco, aledaño a este altar, juntos, se hallaban el

teniente general Iñiesta y el señor García Carras. En el último banco de la iglesia.

en el ala derecha, don José Antonio Girón de Velasco.

Numerosísimas personalidades: el mar-auég de Arias Navarro, los señores Cortina Maurl, Garicano Goñi.

Barrera de Irimo, García-Moncó Allende y García-Báxter, Benjumea, Utrera Molina, Fernández Sordo,

López Rodó, don Raimundo Fernández-Cuesta. García-Hernández, Gallarza... Altas jerarquías del

Ejército y el presidente de las Cortes y del Consejo del Reino, don Torcuata Fernández-Mlranda, quien, al

llegar a la entrada del templo fue recibido con gritos d«; «¡Perjuro, masón!»

Luego, el funeral transcurrió en orden, excepto un pequeño incidente, cuando e¡ padre De Santiago rezaba

las preces, al final de la homilía. Una mujer, de unos cincuenta años, subió al presbiterio, y desde el lugar

donde actuaba parte de la escolania dirigio unas palabras a los asistentes que. debido a Interferencias de

sonido resultaron ininteligibles

INCIDENTES EN LA CALLE

Posteriormente, cuando los asistentes abandonaban el templo, en el pórtico, los gritos de grupos de

extrema derecha en contra del señor Fernández-Miranda volvieron a repetirse. mientras en la acera

algunas personas —en su mayoría jóvenes, con boinas rojas— gritaban «¡I-nies-ta, I-nies-ta. I-nie»-tal*_

Cuando el presidente dé Tas Cortes bajaba las escaleras de San Francisco de Borja. las frases y los gritos

subieron de tono. El presidente se mostraba tranquilo. El grupo siguió hostigándole muy de cerca,

esgrimiendo paraguas. Policías de la escolta protegían al señor Fernandez-Miranda, Pero 1os empujones

arreciaron, por lo que se decidió que se dirigiera hacia la Embajada de los Estados Unidos. Fuerzas de

Policía Armada, metralleta en mano, protegieron al presidente de las Cortes hasta que subió a su

automóvil, en la calle de Diego de León, mientras le seguía una minoría de jóvenes, que proferían gritos y

cantaban el «Cara al Sol».

El incidente motivó un colapso circulatorio en la calle de Serrano.

 

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