Atraco a una sucursal de Banco Hispano Americano en Ventas. 
 Un vigilante jurado muerto y un peatón herido     
 
 Ya.    21/12/1976.  Página: 38. Páginas: 1. Párrafos: 19. 

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SUCESOS

ATRACO A UNA SUCURSAL DEL BANCO HISPANO AMERICANO EN VENTAS

Un vigilante jurado muerto y un peatón herido

Los atracadores se apoderaron de dieciséis millones de pesetas • Dispararon una ráfaga de metralleta

sobre él vigilante jurado, que se hallaba, como los demás empleados y clientes, tumbado en el suelo, boca

abajo y desarmado • Salieron a la calle disparando • Un rebote de bala hirió gravemente a un transeúnte

en la cabeza • Se dieron a la fuga en un coche, donde les esperaba un hombre al volante, con dirección a

Canillejas

El vigilante Jurado de un banco resultó muerto y un peatón gravemente herido en un atraco a mano

armada perpetrado sobre la» nueve y media de la mañana de ayer en la sucursal de) Banco Hispano

Americano de la calle de Emilio Muñoz, número 13, próxima a la de Hermanos García Noblejas, en

Ventas. A esa hora penetraron en la sucursal cinco jóvenes armados de metralletas y pistolas. Obligaron a

los 18 empleados y a ios cuatro clientes que se hallaban en el banco a tumbarse en el suelo. Lo mismo

hicieron con el vigilante jurado, sobre el cual dispararon una ráfaga de metralleta cuando se hallaba en el

suelo boca abajo y desarmado. Los atracadores se apoderaron de 16 millones de pesetas.

A dicha hora se presentaron en la mencionada oficina bancaria cuatro jóvenes, quienes, a cara descubierta

y armados de metralletas y pistolas, conminaron a loa empleados y clientes que se hallaban en el

establecimiento y les previnieron de que se trataba de un asalto. "Esto es un atraco. Que no se mueva

nadie." El vigilante Jurado fue desarmado y obligado a tirarse al suelo; parece ser que el vigilante señor

Chillón hizo un movimiento que alarmó a los atracadores y uno de ellos le disparó una ráfaga de

metralleta a quemarropa; en total, unas ocho o diez balas se incrustaron en el cuerpo del vigilante, quien

falleció instantáneamente.

Los atracadores obligaron al director de la sucursal a que les entregara todo el dinero que hubiera en caja.

Se encontraba depositada allí la nómina de una empresa perteneciente a¡ Instituto Nacional de Industria,

al parecer de la fábrica de armamento militar Cetme, ubicada en la calle de Julián Camarillo, cercana al

lugar de los hechos. Según los datos que nos han sido facilitados, los atracadores, que huyeron en un Seat

color crema, modelo 124 ó 1430, consiguieron apoderarse de unos dieciséis millones de pesetas.

Según testigos, los atracadores eran jóvenes que no sobrepasarían los veintitrés o veinticuatro años. No

llevaban ninguna prenda para desfigurar su fisonomía, iban a cara descubierta. Uno de ellos ves-tía un

mono de color azul. Hablaron en perfecto español, aunque se mostraron muy nerviosos en todo momento.

Los testigos coinciden en afirmar que el vigilante hizo un movimiento, en el suelo, al parecer, con la

intención de ver a loa asaltantes; uno de éstos, a sangre fría, le disparó una ráfaga de metralleta. "Ha sido

un asesinato sin justificación dé ninguna cíase, si es que una muerte se puede justificar alguna vez —nos

manifestaba. uno d« los clientes del banco, que no quiso facilitar su nombre—. No hay palabras para

calificar tan bárbara acción, y sus autores se merecen, si se les detiene, un castigo rápido y ejemplar."

El atraco se cometió en muy pocos minutos, y los autores, aunque, como ya hemos dicho, nerviosos, lo

ejecutaron con gran seguridad. Además, parece como si estuvieran en antecedentes de la importante

cantidad allí guardada, cifra que, por otra parte, no es muy excesiva, dado que la sucursal del Banco

Hispano Americano se encuentra enclavada en una zona de gran densidad fabril.

Los atracadores huyeron en el coche, que enfiló la calle de Albarracín. A los pocos minutos de cometido

el hecho acudieron agentes de la Policía y fuerzas de la Guardia Civil. El Gabinete de Identificación de la

Dirección General de Seguridad hizo fotografías y tomó huellas en el lugar de los hechos.

No parece que se trate de delincuentes comunes

Diez casquinas de bala fueron recogidos por la Policía en la sucursal bancaria. Según nuestros Informes,

uno de los atracadores, armado de metralleta, saltó sobre el mostrador y, favorecido por esa altura y el

ángulo de tiro que le proporcionaba el arma de repetición que empuñaba, ge hizo dueño de la situación.

£1 atraco fue perpetrado con gran rapidez. Los 16 millones de pesetas que ge llevaron en un saco pesan

anos 16 kilos.

Cuando ya se retiraban, en poder del botín, los atracadores dispararon una ráfaga de metralleta «obre el

cuerpo de] vigilante jurado, que, como ya hemos dicho, estaba en el suelo y boca abajo desarmado. Siete

balas se incrustaron en el cuerpo del vigilante, que resultó muerto en el acto. El levantamiento del cadáver

lo llevó a cabo el Juzgado de guardia. LA victima fue identificada como don Policronio Chillón Lucas, de

cuarenta y cinco años de edad, que habitaba en la calle de Valdecanllas, número 55, era guardia civil

retirado y llevaba trabajando en la entidad bancaria solamente tres meses. Era persona muy querida, tanto

por sus superiores como por BUS amigos y vecinos del barrio en que habitaba. Deja viuda y cinco hijos.

Una de las hijas de la víctima se encontraba en aquellos momentos en un colegio próximo a la sucursal.

Dicha sucursal no dispone de sistema de filmación y parece que tampoco tiene cámara de seguridad.

Aunque dispone de sistema de alarma, y que éste funcionó.

Los atracadores, todos ellos jóvenes, iban armados hasta los dientes. Uno de ellos vestía un mono azul y

parecía dirigir la operación.

Tanto por la forma y rapidez con que actuaron los atracadores parece que este atraco no ha sido llevado a

cabo por delincuentes comunes, sino por ana organización extremista. Esto último se desprende también

del hecho de que dispusieran de metralletas.

Continúan disparando en la calle

Los atracadores, después de dejar mortalmente herido y por la espalda al vigilante nocturno, se retiraron

hacia la calle realizando nuevos disparos. El rebote de una de las balas disparadas alcanzó al peatón don

Juan Pedro del Moral, domiciliado en la calle de Céspedes, número 42. Una bala lo alcanzó en una mano

y otra en la cabeza, afortunadamente en forma de sedal. Fue asistido en una clínica, donde se calificó su

estado de pronóstico menos grave.

Declaración de testigos

Después de haber sido cometido el atraco quedaron cerradas al público para toda clase de operaciones las

puertaa de la sucursal bancaria, y todoa los testigos del atraco pasaron a declarar ante los inspectores de la

Dirección Genera] de Seguridad. Esperemos que de estos testimonios nazca una luz que facilite una pista

que permita toga* a la Identificación y captura de lo» atracadores.

lian 16 millonea de pesetas qu* M nevaron los asaltante* iban * •er transportados en un furgón especial

de la empresa Esabe.

Según manifestaron los testigo* •n una calle oercana a la sucursal estaba el coche que utilizaron los

atracadores. Exactamente en la calle de Albarracín, esquina a la de Emilio Muñoz. Al volante de este

coche había un sexto Individuo. El vehículo emprendió rápida huida por la calle de Julián Camarillo, de

dirección única, hacía Canlllejae,

La inquietud cundió en el barrio y familiares de varios de los empleados se acercaron hasta la sucursal

para comprobar si alguno de los suyos había resultado herido. .

El director de la entidad ban* caria del Hispano Americano afirmó que en dicha sucursal se cumplían

todas las normas de seguridad. :

Algunos de los casquülos de bala recogidos pertenecen a una pis» tola del calibre 9 largo. La retirada de

los atracadores fue violentísima y. llevada a cabo a balazos, incluso disparados desde la calle. Un rebote

alcanzó a un cenicero y otro a un mostrador y otros se incrustaron en muros y paredes.

21-XII-76

 

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