Autor: Beotas, Enrique. 
   Julian Marías: " la libertad del individuo frente al estado es fundamental"     
 
 Ya.    20/03/1977.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 37. 

JULIAN MARIAS: "la libertad del individuo frente el Estado es fundamental"

"Soy profundamente liberal y no he estado ni pienso estar afiliado a ningún partido político" "Ortega fue

el filósofo más interesante del siglo XX" "Muchos grupos políticos quieren tener una influencia más allá

de su peso específico en la vida del país" "El marxismo y el cristianismo son dos formas de entender la

realidad incompatibles"

AILLISOLETANO desde 1914 y madrileño de adopción, Julián Marías representa actualmente la

vanguardia de los pensadores españoles, habiendo traspasado su fama las fronteras peninsulares.

Desde 1936, año en que se Ucencia en Filosofia y Letras, ha desarrollado una profunda labor de

investigación. Prolijo polígrafo, ha escrito infinidad de obras por las que han pasado muchas promociones

de estudiantes.

Académico, de la Lengua desde ,1965, colaborador en numerosas publicaciones y cualificado crítico de

cine, le hace ser uno de los humanistas más brillantes con que contamos en la actualidad. Su educación,

intensa y brillante, viene respaldada por grandes maestros.

"Ortega sobre todo; Manuel García Morente, que era decano de la Facultad; Xavier Zubiri y José Gaos.

Estos fueron mis cuatro maestros inmediatos. También había otro gran profesor con el cual tuve no

relación directa, pero si amistosa, que fue Julián Besteiro, aunque no enseñaba mucho, porque era

presidente de las Cortes en aquel tiempo y dio pocos cursos en la Facultad. No obstante, tuve una relación

muy estrecha con él y lo admiré política y moralmente."

Una situación filosófica

—La filosofia española ha tenido épocas realmente brillantes. ¿Cuál es el estado actual en que se

encuentra nuestra filosofía ?

—La filosofía española en el siglo XX es cuando ha tenido un desarrollo creador y original. Iniciado

primero de un modo indirecto por Unamuno y después por Ortega, que ha sido quien ha sentado las bases

de una manera de filosofar realmente española. Desde entonces ha habido un grupo pequeño, pero muy

creador, de filósofos españoles que sufrió parcialmente una dispersión tras la guerra civil y que no ha

tenido nada que ver con la Universidad actual. Es lo que he llamado la "Escuela de Madrid", aclarando

que ni es una escuela ni está en Madrid. Es decir, que es un movimiento complejo de pensadores

independientes con muchos matices y que está disperso por el mundo. Ahora bien, pero qué mantiene una

unidad de métodos y un origen en el pensamiento de Ortega. La filosofía, por otra parte, no está en buena

situación en el mundo; creo que hay una crisis aparente y que ha disminuido su cultivo responsable y

creador en todos los países. España no es una excepción. De modo que aunque el presente, desde el

horizonte filosófico, no es muy alentador tengo una profunda fe en que haya una filosofía española

creadora, original y realmente interesante.

—Ha citado a Unamuno, de quien usted escribió un libro, concretamente uno de los primeros, y al que la

crítica calificó como definitivo. ¿Fue realmente Unamuno un filósofo ?

—Unamuno fue un hombre que no quiso ser filósofo, por muchas rasiones de su situación histórica no

creía que la razón era el instrumento adecuado para comprender la vida humana y la muerte. Por eso hizo

una desviación hacia la imaginación y fue el creador de una novela personal: la novela como método de

conocimiento, que es quizás 16 más interesante de su obra. Pero de todas formas creo que Unamuno hizo

filosofía, y, sobre todo, sus intuiciones han sido desarrolladas después. Hoy no se puede hacer una

historia de la filosofía sin contar con éL Fue no un filósofo adrede, pero resultó serlo. En ese sentido hay

que contar con él. De todas formas el gran creador de una filosofía sistemática, responsable y coherente

evidentemente fue Ortega.

—¿Que piensa de Ortega?

—Sigo creyendo que fue el filósofo más interesante del siglo XX. Pero no sólo para España. Es decir, un

filósofo en el que empieza una nueva forma de ver la realidad y descubre un nuevo método. ´Por

consiguiente, la filosofía plenamente actual comienza con él. En ese sentido es el descubridor de un

nuevo continente filosófico, algo parecido a lo que podria decirse´ de Colón. Ha habido exploradores tan

grandes o mayores, pero que exploraban dentro del continente descubierto por Colón. Ortega, por tanto,

representa an punto de inflexión «n la filosofía.

El hombre actual

—Dentro de lo que es el hombre de nuestros días, ahogado y agobiado, ¿cuáles son los problemas que

usted apuntaría fundamentalmente en él ?

—La filosofía tiene dos preguntas fundamentales a las cuales hay que contestar, pero que en cierto modo

se excluyen. Es decir, que si contesto a la una no puedo contestar a la otra, pero necesito contestar a las

dos y éste es el problema. Son: una, ¿quién soy yo?; otra, ¿qué será de mi?

—Mucho se ha debatido sobre el origen del hombre. Uno de sus maestros, Xavier Zubiri, revolucionó la

filosofía cristianizando la teoría evolutiva, del hombre.

¿Cómo ve usted esta evolución?

—Sí se mira desde el punto de vista biológico hay una continuidad evidente entre el hombre y las

especies animales superiores. Là teoría de la evolución biológica parece suficientemente justificada y

probada. Sin embargo, si se mira la diferencia que hay entre "mí" y el animal es abismal. Veo que la

conciliación de estas dos cosas entre las cuales ha pendulado la interpretación filosófica durante mucho

tiempo sería ésta: El hombre es el animal que tiene una vida humana. Es decir, que lo que diferencia

radicalmente al hombre del ànimal es su vida, no su organismo, ni su cuerpo, ni su psique; es lo que hace

con ellos.

El politico

—Dejemos aparte lo que es la filosofía y entremos en otra faceta importante de su personalidad. Usted ha

analizado y analiza la situación política actual. Pero antes de enjuiciarla, ¿cómo se define políticamente ?

—Soy profundamente liberal y, además, lo he sido siempre. Es decir, creo que es el hombre el que tiene

que elegir su vida, no puede aceptar que se la den hecha desde fuera. En ese sentido creo que la libertad

tanto del individuo como de los grupos sociales frente al Estado es absolutamente fundamental. El error

del viejo liberalismo fue el ser simplemente individualista. Esto fue un error, ya que la vida humana

individual está dentro de un contexto social y está hecha de sustancia social. Por tanto, el liberalismo no

puede limitarse a ser individual, sino que debe ser, también, social.

—´¿Cómo ve la situación política en la que actualmente estamos inmersos ?

—To tengo una visión es-peranzadora. No diría optimista porque hay muchos elementos negativos y

tengo clara conciencia de ellos, pero creo que los elementos más importantes y reales son en general

positivos, mientras que los negativos son mucho más minoritarios o son resultado de manipulaciones. Si

España ano se deja manipular, si Espa— ña afirma lo que realmente quiere y lo expresa y lo impone, no

irá mal.

—Habla de manipulaciones. ¿Quién intenta manipular España ?

—Muchos grupos políticos, muchos individuos particulares que quieren tener una influencia quizá

excesiva o más allá de sus posibilidades reales o de so peso especifico en la vid» del pais.

Marxismo - cristianismo

—Toquemos un tema importante que creo es necesario esclarecer. Se trata de esa campña que desde

determinados sectores políticos se está lanzando sobre una supuesta síntesis marxismo-cristianismo.

Usted como cristiano, filósofo y conocedor profundo de las doctrinas, ¿qué opina sobre el tema?

—Yo no, veo ninguna síntesis. Creo que la concepción marxista, como cualquier sistema ideológico

nacido en Europa, procede de una tradición con fondo cristiano. En el marxismo hay elementos como la

preocupación por los pobres, por los menesterosos, por los desvalidos y el deseo de una justicia social.

Todo eso puede toner raices cristianas. Ahora, el sistema marxista nace de otro origen concreto, aparece

como una deliberada oposición, no ya al cristianismo, sino a toda religión, como un ateísmo metódico y

fundamental, se considera que no tiene ningún sentido la esperanza en otra vida, mientras que para el

cristiano el núcleo de su vida es la esperanza en otra vida y en la participación y filiación de Cristo. Esto

es lo que elimina temáticamente el marxismo. De manera que son dos formas de entender la realidad

radicalmente distintas.

—¿Podremos hablar, por tanto, de una incompatibilidad entre marxismo y cristianismo... ?

—Yo creo que sí, puesto que el marxismo supone una opresión del hombre y una negación de la libertad

y de su capacidad de disponer de sí mismo. Lo que pasa es que los cristianos pecan y seguirán pecando.

Cometen errores y aceptan posturas que en rigor no son compatibles con el cristianismo.

—¿Está afiliado a algún partido político?

—No. Ni lo estoy, ni lo he estado nunca, ni lo pienso estar.

—Hace algunas fechas usted declaraba que se había considerado un exiliado político. ¿Cómo explicaría

esto habiendo sido un hombre que ha vivido siempre en España?

—Yo decía exiliado del Estado, pero no de la sociedad. Desde la guerra no he tenido ninguna conexión

con el Estado. Ni un puesto docente, ni he tenido ningún contacto. Tampoco be cobrado del presupuesto

español. En este sentido decía que estaba exiliado del Estado. Pero debo recalcar qué nunca de la

sociedad, puesto que he querido vivir inmerso en ella.

—Sin duda alguna, uña de sus fundamentales aficiones es el cine. Esto le ha llevado a ejercer la crítica

cinematográfica en algunas publicaciones. Hablemos del séptimo arte. ¿Qué película destacaría en

especial de todas las que ha visto en su vida ?

—El cine me interesa mucho desde siempre. Ha habido muchas películas interesantes y geniales, pero no

podría destacar una en concreto.

—Y..., ¿´"Viva María"?

—Es divertida pero, en fin, no es una gran cosa. Era divertida, pero nada más. No la destacaria en

particular.

—Para finalizar, ¿cómo analizaría brevemente la situación del cine español actual?

—El cine español está tanteando. Está haciendo ensayos. Si mira usted la historia del cine español

encontrará un número, aunque no muy grande, de películas interesantes y valiosas. Lo que no tiene es una

fisonomía y un estilo suficientemente coherente como el cine americano, francés o italiano, que la tienen

de forma muy caracterizada. Es decir, yo diría que hay cine en España, que hay buen cine en España, pero

no hay un buen cine español. Esta podría ser la fórmula.

Sin duda algana, Julián Marías, profesor en la Universidad de Indiana seis semanas al año, crítico

cinematográfico y analista político es, por encima de todo, un filósofo de primera talla, un pensador sin

discusión. Julián Marías es, sin más, la visión responsable.

Enrique Beatos

(Fotos Jesús G. Ducay.)

 

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