Autor: Martínez Bande, José Manuel. 
   El teniente Oriol     
 
 ABC.    14/12/1976.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

MARTES 14 DE DICIEMBRE DE 1976, PAG. 7.

EL TENIENTE ORIOL

Bueno es recordar,

En la batalla del Ebro (25 de julio-16 de noviembre de 1938), el episodio de la lucha por la sierra de

Pandols fue 1uizá, el más sangriento.

la 11 División, antigua de Líster, ahora mandada por Joaquín Rodríguez, había cruzado «1 Ebro por

Miravet y ganado aquella serranía, La 84 División Nacional, del coronel Galera, que es la primera en

acudir al sector, sostiene al enemigo, impidiendo que continúe su avance y tratando luego de expulsarlo

de sus posiciones, cortadas a pico entre laberínticos acantilados; pero resulta imposible.

El 9 de agosto acude la 4.ª División de Navarra, (general Alonso Vega), con la decisión de apoderarse de

Pandols a costa de lo que sea

En el diario de operación de esta División, correspondiente al día 10, se señala la ocupación de la sierra

entre las cotas 644- y 626, así como las posiciones 20, 21 y 25. «El enemigo —dice el diario— opuso una

tenaz resistencia, con numerosas armas automáticas, contratacando y siendo enérgicamente rechazado. La

dureza del terreno, teniendo como línea de penetración un sendero batido por e1 contrario, origino

sensibles pérdidas.» Eran nada menos que dos comandantes, tres capitanes, siete tenientes, veintisiete

alféreces y ciento veintitrés entre suboficiales y tropa.

La orden de 28 de noviembre de 1938.

publicada en el «Diario Oficial» número 162, detalla así la hazaña del teniente provisional de Infantería

don Antonio María de Oriol y Urquijo, que mandaba la compañía del tercio de Reinetas de Álava,

integrado en el III batallan del Regimiento de Flandes: "Este oficial, en las operaciones, llevadas a cabo el

día 10 de aposto último en la sierra de Pandols, avanzó resueltamente, bajo intensísimo fuego que batía en

todas direcciones, a ocupar el flanco izquierdo de la posición mas avanzada, objetivo número 21, lugar

peligroso, que se había destinado a esta unidad por la confianza que la misma merecía a su jefe. En esta

posición. durante el día 10, noche de este mismo día y todo el día 11, resistió con serenidad, valor y

espíritu admirable, los numerosos contraataques que- el enemigo, con fuerzas muy superiores, bazo sobre

ella. Aguantó en la posición, dominada por el fuego de armas automáticas, pese a estar aquélla débilmente

fortificada, y ni un momento decayó el ánimo ni la serenidad de este brillante oficial, que respondió a

plena satisfacción en el cometido dificilísimo que se le confió, demostrando con ello su bravura y temple

militar.» El premio fue la medalla militar individual, máxima recompensa luego de la Laureada de San

Fernando.

Estos son los hechos escuetos, que no necesitan comentarios. — José Manuel MARTINEZ BANDE.

 

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