Autor: Laborde Vallverdú, Enrique. 
 El secuestro de Oriol. ABC en París. 
 "Le Monde" destaca la personalidad política del secuestrado     
 
 ABC.    14/12/1976.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

ABC EN PARÍS

«LE MONDE» DESTACA U PERSONALIDAD POLÍTICA DE SECUESTRADO

París, 13. (De nuestro corresponsal, por télex.) Por una curiosa coincidencia, dos periódicos parisienses,

digamos conservadores. «Le Fígaro» y «L´Auroren» llovían a sus titulares una idéntica idea, acerca del

secuestro de don Antonio María de Oriol; «Un desafio al Gobierno en vísperas del referéndum», mientes

que el enviado especial de «Le Monde» nota que «el malestar provocado en los medios dirigentes por la

conferencia de Prensa clandestina de Santiago Carrillo se ha eclipsado por el trueno de un acto de

terrorismo que puede perturbar el clima político del referéndum».

Pero si el lector espera la más elemental o discreta nota de condenación. Incluso la más sutil y pasajera

censura de ese «acto de terrorismo», se quedará con las ganas.

En las informaciones se destaca la personalidad política y financiera del señor Oriol, «nombre de la Vieja

Guardia —escribe el enviado especial de "Le Monde"—, que se ha mantenido identificado con el espíritu

de la Cruzada». «Presidente de varios consejos de administración, ministro de Justicia de 1965 a 1973,

nombrado procurador en Cortos por Franco, miembro del Consejo Nacional del Movimiento», etc., «todo

lo cual explica está espontanea subida de la fiebre» política en España.

En su crónica, el enviado especial en cuestión cuenta con pelos y señale» las condiciones que los

secuestradores del señor Oriol exigen para su liberación. Por si esto pasase de largo al apresurado lector,

la redacción de «¡Le Monde» apostilla la crónica con una nota en negritas en la que se repiten los pelos y

las señales facilitados por su enviado especial.

En casi todos los periódicos se subraya, con un suspiro de alivio que resulta comprensible, la ausencia de

responsabilidad de E. T. A. en este siniestro asunto. Por lo demás, todo se limita a la información pura y

semipié.—Enrique LABORDE.

 

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