Autor: Izquierdo Ferigüela, Antonio. 
   Otros secuestros     
 
 El Alcázar.    13/12/1976.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

la ventana indiscreta

OTROS SECUESTROS

Hoy no es noticia el progresivo y arrollador avance de la democracia liberal sobre los últimos reductos de

la democracia orgánica. La noticia es otra y frente a ella no valen las ocultaciones: vivimos, quiérase o no

se quiera, un estado prerrevolucionario al que precede, como síntoma de valor indicativo, el desacierto, la

confusión y el sobresalto. Hoy no es moral, siquiera, utilizar un acontemiento trágico como argumento de

sugestión frente a un acontecimiento político. El secuestro de un español ilustre, titular de la presidencia

del Consejo de Estado, no puede ni debe convertirse en un ardid electoral, que propicie el "si" o el "no" de

la inmediata consulta, aunque desvanezca algún latiguillo propagandístico de mayor o menor fortuna. Por

esa razón, tampoco es lícito ni moral el sutil intentó de "privatización" de un triste suceso eminentemente

público. El secuestro de la calle Montalbán no pertenece a la "saga" de los Oriol, sino a la historia política

contemporánea. Escribo al atardecer del domingo y puedo constatar, con tristeza, que esa operación que

implica la inelegante manipulación del atentado, se ha puesto en marcha en aquellas entidades

informativas que ostentan una clara titularidad pública.

En su edición de sobremesa TVE inició la información con una crónica de su enviado especial a la

residencia de los señores de Oriol y Urquijo; a esa información le siguió la lectura de las notas oficiales

del sábado y a las notas oficiales del sábado un comunicado familiar, donde, junto a las patéticas y

emocionantes apelaciones cristianas, se marcaba, legítima y razonablemente, el carácter público del brutal

secuestro. Luego TVE ofreció una antología de prensa que resultaba, más que condenatoria del crimen,

defensora de la inalterabilidad del proceso de liberación nacional.

He aquí, sin embargo, algunas cuestiones que TVE no ignoraba, pero que marginó: en la noche del

sábado una emisora francesa facilitaba la noticia de la "reivindicación" del secuestro por parte del

"G.R.A.P.O."; esa noche, "ETA" manifestaba, según las agencias informativas, que no tenía nada que ver

en el suceso. Los periódicos, en sus ediciones del domingo, facilitaban un supuesto comunicado de los

secuestradores en el que se reivindica el hecho y se señalan las condiciones para la libertad del cautivo,

con expresa relación de nombres e identidades políticas de aquellas personas sometidas a procedimientos

o penas judiciales, cuyo rescate solicitan los terroristas.

¿Por qué ese deliberado secuestro informativo?. ¿Quien, si no TVE, involucra el tema de la consulta del

miércoles con el atentado del sábado? . ¿Que grado de confusión oficial es aquel que niega la presencia de

Santiago Carrillo en Madrid al tiempo que Santiago Carrillo celebra una conferencia de prensa?.

José María Ruiz Gallardón, al que nadie podrá acusar de inmovilismo o de subjetivas querencias

totalitarias, recordaba ayer la histórica increpación de Churchill a los políticos de Inglaterra tras el "Pacto

de Munich" —"habéis preferido el deshonor a la guerra. Ahora tenéis el deshonor; pero tendréis también

la guerra"— sin que el ilustre comentarista de "ABC" caiga, tal vez, en la cuenta de que en esta hora de

España ni siquiera existe ese dramático dilema, cuya traducción posible sería esta: "queréis haceros

perdonar el usufructo de una victoria, que ni siquiera es vuestra; tendréis que haceros perdonar una

derrota que nadie os infringió y que se alcanzó sin sacrificio del enemigo".

El Gobierno dispone de los medios necesarios para devolver a su casa a don Antonio María de Oriol y

Urquijo y para devolverle a España al presidente de su Consejo de Estado. Triunfe o fracase en el arduo

empeño, los acontecimientos de esta índole tampoco deben ser secuestrados para discursos electorales.

Antonio IZQUIERDO

 

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