Extraño Grapo     
 
 Diario 16.    13/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

Extraño GRAPO

Y* no hay dudas oficiales acerca de los secuestradores del señor Oriol, aunque el ciudadano melo sigue

encontrando muchos puntos oscuros y muchas piezas que no casan. La operación llevada a cabo supone

un montaje organizativo demasiado complicado para que pueda atribuirse a un pequeño grupo de

enloquecidos izquierdistas. Poner unas mantas bombas es una cosa y otra muy distinta llevar a cabo el

secuestro de una personalidad política con una increíble perfección y sin dejar tras sí el mínimo rastro. El

comando que ha secuestrado al presidente del Consejo de Estado se apoya en una completa organización

y necesita, para hacer las cosas como las ha hecho, una tupida red de complicidades. Que un grupo como

el GRAPO. del que hace sólo un año nadie sabía nada, haya logrado en unos pocos meses un grado tan

elevado de operatividad es algo que sorprende a cualquiera y que deja escépticos a muchos. ¿Cómo se

puede conseguir todo eso sin que la Policía haya reunido pistas suficientes para desmantelar o al menos

controlar al grupo? ¿Qué coberturas se han utilizado para montar tan desarrollada organización sin le-

vantar sospechas ni dejar más huellas que las de fus delitos consumados? Demasiadas interrogantes que

obligan a sospechar que hay gato encerrado.

Lo que tiene una claridad meridiana es el objetivo que persiguen quienes han realizado este enésimo acto

de terrorismo. E3 momento elegido y las demás circunstancias del hecho no dejan lugar a dudas: se trata

de impedir a toda costa que este país llegue a la democracia aunque sea por la vía trabajosa de la reforma.

Entre la nutrida nómina de los enemigos de la democracia hay que buscar a los inspiradores del secuestro.

Quienes utilizan el terrorismo como instrumento político se mueven en una concepción conspiratoria de

la historia. Piensan que bastan unos cuantos golpes de audacia o de desvergüenza para cambiar el rumbo

de un pueblo. Y en eso están. Pero en este caso se equivocan del todo. Los españoles quieren libertad y

gobernarse a sí mismos. Y no les va a detener ninguna aguerrida minoría.

 

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