Condena a la barbarie     
 
 Diario 16.    11/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Condena a la barbarie

Alguien ha dicho que la libertad en España pende de un hilo, porque en la frágil situación política actual,

un acto de provocación puede bastar para dar al traste con la esperanza y la buena fe de millones de

ciudadanos. Después de la oleada de bombas contra la amnistía y de tantos atentados inexplicables e

impunes, nos temíamos una nueva barbarie que trate de dar en tierra con los huesos de este país que se

levanta.

El secuestro del presidente del Consejo de Estado. Antonio María de Oriol y Urquijo, si se confirma que

estuvo motivado por razones políticas, amenaza convertirse en esa provocación salvaje que tanto nos

temíamos. Ninguna razón, ninguna explicación, ningún pretexto, puede justificar la estupidez y la vesanía

de quienes quieren manejar nuestra historia desde las sombras y a bombazos. Sean quienes sean, se han

ganado la condena tajante de todos los ciudadanos de estas tierras.

No es ésta la primera vez que, desde que empezamos la difícil marcha hacia la libertad, sentimos que

fuerzas extrañas tratan de destrozar nuestro destino y nuestra historia. Con un Gobierno no elegido y, por

tanto, débil; con un régimen a medio camino entre la dictadura y la libertad, y, por tanto, frágil, la

tentación existe de mandamos de nuevo a las cavernas a bombazos. Y parece que alguien lo está

intentando. ¿Quién?

Y, sin embargo, no lo lograrán. Ni el país ni sus instituciones van a ser arrolladas por la provocación. El

Gobierno y la oposición tienen ahora que estar a la altura de las circunstancias, olvidar lo menos que los

separa e Insistir en lo mucho que los une en esta marcha hacia la libertad y en esta condena sin paliativos

de las fuerzas oscuras que quieren que nos aniquilemos entre nosotros otra vez. Los políticos de todos los

colores deben ser capaces de interpretar ahora ese multitudinario deseo nacional de paz, concordia y

libertad.

El secuestro de Oriol, a sólo unos días vista del referéndum, ¿a quién beneficia? Lo seguro es que

perjudica y trata de dinamitar el referéndum de la reforma. Y eso hay que impedirlo, guardando la calma

todos: las autoridades, la oposición, las fuerzas armadas y todos los responsables del país.

 

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