A las dos de la madrugada. 
 Nadie ha reivindicado el secuestro del señor Oriol     
 
 Ya.    12/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

12-XII-76

A los dos de la madrugada

INFORMACIÓN NACIONAL

Pág.ll.ya

Nadie ha reivindicado el secuestro del señor Oriol

Dos individuos armados con metralletas entraron en su despacho de la Fundación Oriol previa petición de

ser recibidos • Al mismo tiempo, otros dos se introducían en un. coche en el garaje del edificio, pese a ser

advertidos de que no podían nacerlo • El padre Fulgencio Martín, rector de la Fundación, que entraba en

el edificio, el portero, un mecánico y una secretaria fueron obligados a tirarse al suelo y posteriormente

encerrados en un

ascensor

El hijo mayor del secuestrado identificó a uno de los secuestradores como José Luis Ehegaray, activista

de ETA • Un «migo de una sobrina del secuestrado, detenido cuando se encontraba, en compañía de

aquélla, en el Palacio de Cristal de la Casa de Campo

MADRID.—Eran las once horas y diez minutos de la mañana cuando dos individuos llegaban al

despacho del presidente del Consejo de Estado, don Antonio María de Oriol y Urquijo, en la

Fundaciol Oriol, para, llevar a cabo el secuestro. El edificio de la Fundación tiene una entrada en la

calle de Montalbán, número 14, y otra por Alfonso XII, también número 14, ya que hace esquina

por la fachada que da a la calle de Alfonso XII, que os por donde se entra al garaje del edificio.

Los dos individuos que efectuaron el secuestro entraron, al carecer, por la calle de Montalbán Llegaron al

segundo piso, donde está el despacho del señor Oriol, y señalaron que querían ser recibidos por éste, pues

traían un "rócado del párroco de Las Rozas". (Los señores de Oriol viven en una finca de este municipio

madrileño.)

Dos minutos después, el señor Oriol recibió a los dos Jóvenes, quienes, una vez en el despacho,

esgrimieron sus metralletas, pusiéronla quienes se hallaban en el despacho tirados en el suelo y se

llevaron al señor Oriol.

Al mismo tiempo, un coche blanco, posiblemente un 124 modelo LS¿ había entrado por la calle de Al-

fonso XII, marcha atrás, al garaje de la finca. El portero de la misma les advirtió que aquél era un garaje

particular y que deberían marcharse, pero argumentaron que permanecerían unos Ins-

tantes, pues el guardia "no les dejaba aparcar delante".

El rector de la Fundación, padre Fulgencio Martín, llegaba en aquellos momentos al edificio, sede de la

Fundación, y penetró en él con su coche, que quedó frente al de los que estaban en el 124 blanco. Estos se

apartaron un poco y el padre Fulgencio pasó hasta el fondo, en tanto que los secuestradores dejaban el

coche frente a la salida. Cuándo los dos secuestradores que habían subido al despacho del

señor Oriol bajaban ron este. uno a cada lado del presidente del Consejo de Estado, se encontraban en el

vestíbulo el portero, un mecánico con una jaula de frutas y el padre Fulgencio.

El portero, al ver al señor Oriol pálido y casi desmayado {drogado, según algunas versiones1), le dijo que

no podía salir asi. y le pidió que se sentase y descansase durante unos momentos. Otro de los.

delincuentes que había llegado en el coche entró en el vestibulo y con una metralleta obligo al sacerdote,

al mecánco y al portero á tirarse al sucio.

Parece ser que otra secretarla, que se hallaba en la escalera, también fue obligada a poner "cuerpo a

tierra".

Seguidamente, los secuestradores obligaron a entrar al padre Fulgencio y las restantes personas en el

ascensor, dándose a la fuga con don Antonio María de Oriol.

El policía encargado de la seguridad del señor Oriol se hallaba en aquellos momentos, según el padre

Fulgencio, en el piso primero de la finca.

Hablaban un castellano muy correcto

Los secuestradores, en opinión de las secretarias, hablaban un castellano muy correcto, sin acento de

ninguna de las regiones periféricas de la nación. Al parecer, el número de lo» que llevaron a cabo el

secuestro es de cuatro o cinco, sin que se haya determinado exactamente, y entre ellos se encontraba, al

parecer, luía mujer.

El señor Oriol-dijo el padre Fulgencio—nunca había hablado con él de posibles amenazas de secuestro ni

tenía temor a ellos. "Era un hombre—dijo—de mucha entereza y valentía moral,"

Afirmó también el director de la Fundación, que no sería capaz de reconocer a los secuestradores, si bien

precisó que vestían normalmente, con americana, y que su edad era de unos veinticinco a treinta años. Sin

embargo, y aunque Antonio

María de Oriol no hiciera comentarios sobre un posible secuestro, el presidente del Consejo de Estado

había recibido amenazas, tal vez hechas por la organización ETA. Por otra parte, en la persona del señor

Oriol se daban circunstancias que le hacían posible "blanco" de un secuestro. Se trata de un

hombre vasco, personalidad del más alto nivel en la organización institucional y uno de los personajes

más significativos de la familia Oriol, de muy alto nivel económico. Además, al señor Oriol y Urquijo se

le había reservado una discreta custodia, de la que se encargaba un solo policía. El coche oficial del señor

Oriol no circulaba seguido por otro de escolta.

 

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