Tres heridos por un presunto comando del P.C.E.r. 
 Getafe: Tiroteo en la fábrica C.A.S.A.     
 
 Informaciones.    10/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

TRES HERIDOS POR UN PRESUNTO COMANDO DEL P.C.E. (r.)

GETAFE: TIROTEO

EN LA FABRICA

C A. S. A.

MADRID, 10 (INFORMACIONES).—Tres guardas jurados de la factoría de Construcciones

Aeronáuticas, S. A. (C.A.S.A.), de Getafe, han sido herido» —uno de ellos se encuentra en estado

gravísimo— por armas de fuego, a las ocho de la mañana, cuando pidieron la identificación a un grupo de

personas que se disponía a abandonar la factoría después de incitar a los trabajadores a la huelga general,

y tras repartir octavillas del Partido Comunista de España (reconstituido), con el mismo fin.

Los nombres de loa guardas jurados heridos, que se encuentran ingresados en la Ciudad Sanitaria Primero

de Octubre, son: don Juan Cayetano Jiménez, de cincuen-ta~xños, viudo, que se encuentra gravísimo; don

Carlos Zapatero, de cincuenta y cuatro años, cabo vigilante, y don Bernabé Pérez, de cuarenta y nueve

años, ambos casados.

El hecho ocurrió momentos antes de las ocho menos diez de 1» mañana. Cinco o seis individuos jóvenes,

bien vestidos, entraron con los trabajadores a la factoría, dirigiéndose directamente al taller de chapa y

fresa, donde dieron un mitin y tiraron propaganda del P.C. (r.).

Los trabajadores, según han declarado varios de ellos a INFORMACIONES, estaban en esos momentos

sacando las herramientas y no les hicieron caso. El grupo siguió a otras naves, con el mismo resultado.

Varios de los trabajadores que se encontraban en la nave quisieron hacer frente al comando, pidiéndoles

explicaciones por su actitud. Sin embargo, ninguno de ellos se atrevió al observar que los miembros del

comando mantenían las manos en los bolsillos, por lo que sospecharon que iban armados.

A las ocho, después de diez minutos de estancia en las naves, salieron por la puerta que da frente al

cuerpo de vigilancia y empezaron el tiroteo cuando tos guardas jurados les pidieron se identificasen. Sin

parar de disparar corrieron 50 ó 70 metros hasta la salida de la valla que regula la entrada de vehículos a

la factoría. En esos momentos salían dos autobuses vacíos y entraba uno Heno. Los guardas jurados no

hicieron uso de sus carabinas. En el lugar de los disparos había sangre abundante.

No se sabe cómo el comando abandonó la factoría, aunque se supone que lo haría en coche.

 

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