Extraño GRAPO     
 
 Diario 16.    11/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

Extraño GRAPO

Extraño grupo de terroristas ése, que solo hiere o mata a guardias jurados, policías armadas o vigilantes

de bancos. Extraño grupo terrorista ése, cuyos jefes se desconocen, cuyas motivaciones y objetivos

concretos se ignoran. Extraño grupo ése, que lleva un mes intentando por todos los medios (octavillas,

boletines, comunicados, convocatorias, carteles y banderolas callejeras) convencer a la opinión pública de

que existe como grupo izquierdista y activo.

Extraño izquierdismo ése, que convoca a huelga general porque asi se le tercia, que es condenado por

todas las izquierdas que en España han sido y que, en toda objetividad, marxista o no, le hace

constantemente el caldo a las derechas.

Extraño, muy extraño, que ese grupo Heve más de un año actuando con toda impunidad, con gran lujo de

medios explosivos, inaprensible y ubicuo, con un espléndido servicio de correos y telecomunicaciones,

con un evidente departamento de información y relaciones públicas, con un olímpico desprecio no ya a

las Fuerzas del Orden y al Gobierno, sino a la opinión pública que, si no fuera

porque la vida de un hombre sigue pendiente del juego, lo habría sepultado ya en el olvido del ridículo y

del desprecio. Extraño GRAPO, en fin. Extraño PCE >r). Dicen que, a río revuelto, ganancia de

pescadores. Pero el país no está revuelto, amigos pescatruechas.

Este país está tranquilo, esperanzado y serio, y no va a permitir que un grupo-grapo-gripe-grupa de

descerebrados movidos por incógnitos mecanismos desestabilice lo que sea. Aquí lo único que se va a

desestabilizar va a ser el GRAPO, si alguna vez las autoridades presentan a la opinión pública el menor

indicio serio de identificación.

No basta con proclamarse amigo y representante del pueblo, defensor del trabajador y redentor de presos

y oprimidos. No basta con decirlo y escribirlo, amigos grapadores. Hay que demostrarlo. Y hasta ahora lo

único patente es todo lo contrario. Quien del pueblo se reclama, que al pueblo se remita. Los juicios populares

son terribles e implacables. Y ya va siendo muy difícil, con los tiempos que corren, seguir tirando

la piedra y esconder la mano, como en tiempos zaristas o imperiales.

 

< Volver