Autor: Urbano, Pilar. 
 El secuestro de villaescusa. 
 Ayer, reunión de los altos mandos militares     
 
 ABC.    25/01/1977.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

ABC. MARTES 25 DE ENERO DE 1977. PAG. 8.

EL SECUESTRO DE VILLAESCUSA

AYER, REUNIÓN DE ALTOS MANDOS MILITARES

CUADRA MEDINA: "Por encima del dolor está la ofensa al Ejército"

FERNANDEZ VALLESPIN: "Las medidas ha de adoptarlas el

Gobierno, no el Ejército"

Ayer por la tarde, el ministro del Ejército se reunió con algunos altos mandos militares.

La comunicación con el teniente general Vega Rodríguez se hace imposible:

«Salió de improviso —me comunican de su despacho oficial—, llamado por el teniente general Cuadra

Medina.»

Cuadra Medina está reunido también; los teléfonos de su mesa auxiliar repiquetean frenéticos,

simultáneamente. Una de esas llamadas es la mía. Conversación breve, apresurada, porque el teniente

general «no da abasto». Me expresa reiteradamente BU preocupación por un aspecto muy concreto: «La

medicación del tratamiento del señor Villaescusa. No dejen ustedes de indicarlo en el periódico, porque

hay una medicina que no puede suprimírsele de golpe...» Recuerda al admirado compañero militar:

«Hemos pasado juntos muchas vicisitudes, nos conocemos hace muchos años, somos íntimos amigos, y

no sabría calificarle ahora: es un militar maravilloso, magnífico, un caballero, un hombre de bien, con

señorío grande;.. Yo estoy profundamente dolorido porque me afecta: se trata, ya le digo, de un verdadero

amigo. Pero aun por encima de este dolor, está la ofensa infringida al Ejército en uno de sus mejores

hombres.»

ROTUNDO MENTÍS SOBRE LA «ALARMA 2».—He preguntado al teniente general Cuadra Medina

sobre la autenticidad de los rumores circulados en la tarde de ayer, acerca de la «Alarma 2» que —según

se dijo— habla entrado en vigor: «Lo desmiento rotundamente. Desconozco1 que se haya puesto en

función ninguna «alarma» militar. Y me gustaría saber de dónde salen esas falsas´ noticias. Haga usted el

favor de desmentirla...»

FERNANDEZ VALLESPIN: «NO HAY MEDIDAS MILITARES»

A última hora de la tarde establezco contacto con el jefe del Alto Estado Mayor, teniente general

Fernández Vallespín: «La investigación del hecho —me dice— no la llevamos nosotros, los militares; yo

estoy tratando de saber lo máximo a través de los medios y elementos de que dispongo..., pero a estas

horas, algo y nada es lo mismo.»

«El enemigo trata de hacernos perder los nervios —prosigue—, pero no lo va a conseguir. La más

elemental estrategia castrense recomienda serenidad, conservar el dominio de uno mismo. Las medidas ha

de adoptarlas el Gobierno, no el Ejército. SI se interpusiesen medidas militares, sería que se habían

perdido los nervios. Sustituir en sus competencias a las autoridades legales es ir al terreno que nos quieren

llevar los autores y responsables de estas violencias: hundir toda salida pacífica al actual momento

político del país», es su respuesto terminante a mi pregunta directa: ¿Va a Intervenir el Ejército?

GRAN IMPACTO EN LAS FUERZAS ARMADAS

Cuando quiero saber si, como se ha dicho, ha funcionado el sistema estratégico «Alarma 2», me contesta

escuetamente:

«Ahí, con ese tema, entra usted en el terreno de mis incumbencias de Alto Estado Mayor, y no puedo ni

debo decir una sola palabra. Compréndalo.»

Quiero saber, después, la reacción del alto mando militar ante el secuestro. «El impacto de este hecho en

las Fuerzas Arpiadas e? grande. Se trata de un militar de altísimo prestigio, muy querido por todos, un

gran jefe, un hombre buenisimo...» Y su opinión personal: «No puedo menos de relacionarlo con el

secuestro del señor Oriol. Y me duele tanto el uno como el otro. Ambos son muy muy amigos míos. Y

ambos, dos hombres de bien. Será pueril..., pero, en medio de la pena que estos dos hechos me producen,

sería consolador que estuviesen juntos, porque la soledad es aún peor.»

El teniente general Fernández Vallespin estuvo en Rusia, con la División Azul, al mismo tiempo que el

teniente general Villaescusa, «pero él en artillería y yo en infantería». Más que coincidencias de servicio

en campaña, compartieron responsabilidades profesionales de altos empleos militares. «Estuvimos juntos

—me dice— en la Junta de Estados Mayores mucho tiempo.» Últimamente le vela menos: «por eso no

puedo decirle si había recibido o no amenazas contra su vida».

Antes de despedirnos, insiste: «MI confianza está en tes autoridades competentes.»—? U.

 

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