Autor: Domínguez Marroquín, Xavier. 
   Una bofetada al pueblo vasco     
 
 El Alcázar.    24/01/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

UNA BOFETADA AL PUEBLO VASCO

UNA bofetada sonora, dolorosa y gravemente injusta ha sido dada en el rostro del noble pueblo

vasco.

Una bofetada, que queremos suponer, se ha dado por incompetencia, por ignorancia y no por

malevolencia o por cobardía. Pero lo que se ha hecho es algo peor que un crimen; es una

estupidez.

Lo demuestran los inanes argumentos que la autoridad, autora material del hecho, aduce en su

propia defensa y es que defender el crimen o defender la estupidez es ya, por sí mismo,

criminal y estúpido.

La exposición de motivos que se incluye en el texto de la instrucción sobre la bandera

separatista —que en su nombre castellano— se dicen cosas realmente peregrinas.

Prescindimos del lenguaje utilizado, impropio de un texto legal en el que se emplean vocablos

que no son castellanos, como "Ikurriña", y que, mientras el castellano sea el único idioma

oficial, no hacen sino adulterar el texto y oscurecerlo más de lo que está, aún escrito en verso

castellano. ¿O es que la autoridad se percataba de que, si llamaba a las cosas por su nombre,

había de escribir "bandera separatista vasca" y con ello descubría aún más la injuria que se

hacia al País Vasco?

Pero la argumentación legal y las conclusiones que el redactor de la instrucción deduce, abren

ya infinitos caminos al dislate jurídico:

Leemos: "Dicha bandera, inicialmente representativa del Partido Nacionalista Vasco, ha venido

últimamente siendo exhibida y utilizada por más amplios sectores, sin que por el momento se

conozca el grado de adhesión colectiva del citado símbolo".

"En virtud de ello, y a la vista de la experiencia de estos últimos meses sobre el uso y

exhibición de dicha bandera (separatista, no lo olvidemos) en actos y espectáculos se dictan

con carácter provisional las siguientes instrucciones.

Y las instrucciones, resumidas, obligan a la bandera nacional a aguantarse la vecindad de las

banderas separatistas y las fuerzas de orden público, nacidas por definición para defender el

orden público y sobre todo el orden en la unidad de la Patria, se abstendrán de intervenir en

ese crimen de tesa Patria.

Digamos de entrada que esa bandera separatista nunca fue, hasta Octubre de 1.937 y por

disposición del Gobierno de la República de Euzkadi bandera sino del Partido Nacionalista de

Vizcaya. Era la bandera "bizkaitarra".

Pero lo más divertido —si no fuera grotesco y trágico lo constituye la argumentación jurídica

empleada.

Si la analizamos bien, dice lo que sigue:

El robo es un delito, pero últimamente se están produciendo robos con una frecuencia

importante y cuyo volumen no podemos calcular. En consecuencia y a la vista de la frecuencia

con la que los robos se producen, disponemos que soto se podrá robar tos lunes, miércoles, y

viernes y el ladrón vendrá obligado a dar una limosna a los pobres de la diócesis.

El Gobierno o quien sea el autor responsable de estas instrucciones, por duro y doloroso que

suene, se ha hecho cómplice de un grave delito contra la unidad de España.

Y quiero desde aquí enviar mi más ardiente felicitación al Gobernador Civil de Vizcaya, D. José

Antonio Zarzalejos, al decidir su dimisión irrevocable.

Y felicitar también a la Diputación de Vizcaya por su limpia decisión, totalmente ajustada a

nuestro ser vasco, a nuestra historia vasca, a nuestra tradición vasca.

El pueblo vasco ha recibido una bofetada injusta, cruel, innecesaria.

Y existe una palabra castellana que se llama dignidad, virtud que nos dice qué fronteras y qué

límites no pueden ser traspuestos sin prostituirse.

XAVIER DOMÍNGUEZ MARROQUÍN

 

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