Autor: Baget-Herms, José María. 
   La Gioconda está triste, una parábola de nuestro tiempo     
 
 Diario 16.    02/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

«La Gioconda está triste», una parábola de nuestro tiempo

José María Baget-Herms

Un análisis mínimo de "La Gioconda está triste" debe partir de un hecho concreto: se trata de una

superproducción realizada en función de su exhibición en un festival internacional de TV, en este caso el

de Montecarlo, y que no habría sido posible sin esta circunstancia, ya que su coste supera los 13 millones

de pesetas.

Este factor ha incidido posiblemente en algunos aspectos del guión y de la realización de Antonio

Mercero a partir de una idea original de José L. Garci.

Una idea un film

En realidad, "La Gioconda está triste" es una idea. Una espléndida y original idea: del retrato de La

Gioconda que se guarda en el Louvre, desaparece su ambigua sonrisa —uno de los símbolos de la cultura

occidental de todos los tiempos— y en su lugar aparece un fruncimiento de labios que le da una expresión

de infinita tristeza.

El tratamiento que da Mercero a esta parábola es el de un reportaje televisivo: hay entrevistas en la calle,

encuestas, conexiones con la ONU, etc., que conforman básicamente eu materia] de la obra fílmica en la

que no hay protagonistas individuales y sí la colectividad humana en general.

Esta tendencia a la universalización, a los valores "absolutos", etc., es siempre peligrosa, ya que suele

caer en trascendentalismos más o menos moralizantes.

De ellos no está exenta la película en Ja que hay más de una redundancia, es decir, secuencias en las que

se explica con palabras lo que está ocurriendo y qué tenemos ante los ojos; hay en este sentido una

excesiva preocupación por subrayar el mensaje.

Destrucción de la Humanidad

La tristeza de La Gioconda viene dada por el peligro de la contaminación atmosférica, el armamento

atómico, etc., que conducirán a la destrucción final de la Humanidad.

Al espectador no se le da opción: el mensaje es éste y, en cierta forma, excluye a los demás. Cierto es que

la contaminación y el armamento son cabezas visibles de una lucha ideológica pero pensamos que esta

insistencia en un mensaje unívoco disminuye la validez de la idea y le resta la enriquecedora ambiguëdad

de un final abierto.

El final, de una gran fuerza dramática, es un cataclismo de proporcionéis universales que parece borrar

todo vestigio de vida.

•´La Gioconda está triste" aparece así como un film, y sus autores —Mercero y Garci— la llevan hasta sus

últimas consecuencias.

Una excelente dirección

"La Gioconda está triste" se apoya, por tanto, en un sólido guión y en un desenlace bien estudiado; de ahí

que la dirección del film se halle también en función de esas circunstancias.

Mercero, director sensible y hábil a la vez, conduce la acción por medio de bien enlaeadas secuencias que

nos acercan progresivamente a la "explosión" final: hay una interesante mezcla de géneros (reportaje,

ficción, etcétera) y una cuidadísima escenografía y ambientació; del museo y de otros interiores. Una

planificación eficaz y sin alardes, desprovista en general de énfasis y retórica, sirve perfectamente a los

fines de la película.

Universalizar la tristeza de la sociedad actual en torno al peligro de la contaminación resulta tal vez

excesivo. De una forma u otra, "La Gioconda está triste" significa la recuperación de un gran director de

TV, como Antonio Mercero, y la continuación de un discurso iniciado en "La cabina", que pareció quedar

interrumpido después del semifracaso de "Los pajaritos".

 

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