Autor: Río, Rosa del. 
   Historias de un ruiseñor     
 
 Diario 16.    23/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

«Historias de un ruizseñor»

Rosa del Río

Este es un país de apariencias, dice un señor Hateado Pedro Ruiz.

"Un pais de falsas dignidades, de dogmatismos estúpidos, donde la gente se la coge con un papel de

fumar. La gente piensa que en España la vida es un drama, pero en realidad es un fraude. Donde los

ministros no son tales ministros y los obispos no son tales obispos;"

Asi define el actor la realidad nacional y así la refleja en su espectáculo "Historias dé un ruizseñor", que

en la actualidad ertá representando en el madrileño teatro Fígaro.

Su critica es sociopolítica. Supera el humor fácil de "boina y garrote" para hacer una crítica de la

actualidad tanto a nivel folklórico como político. Es un humor comprometido, en donde nadie sale bien

parado. Refleja la sociedad española, la política, la demagogia, los oportunistas, etc., en un espectáculo

vivo, lleno de movimiento y en er que realiza una labor agotadora de imitaciones. El humor, en las

farmacias

Pedro Ruiz, que opina que así como el voto es un derecho el humor es una necesidad y se debería vender

en las farmacias, es catalán, de Barcelona (donde llena los teatros). Estudió Derecho y Periodismo, y no

acabó ninguno de los dos. Trabajó cuatro años en la televisión y nueve en la radio. Su faceta artística le

viene desde que escribía los-textos del "Juicio bufo", una parodia de la vida política del país que se hacía

en la Universidad de Barcelona, hasta que la prohibieron.

El humorista opina, entre otras cosas, que "el dinero es la libertad de los cobardes, porque con el dinero

me compro la libertar). ya que no soy capaz de romper con todo". De es;a forma justifica su trabajo y

consigue siete meses de vacaciones aJ año.

El público a quien se dirige tiene que tener un espíritu abierto, "que venga sin complicarse la vida". Tiene

que ser un público crítico. Yolanda Ríos, la actriz con la que hace el espectáculo y a quien escogió "por su

sonrisa rematadora del "Un, dos, tres...", dice que la representación es, fundamentalmente, divertida.

Asimismo, encuentra positivo el que, por fin, se pueda "imitar públicamente a personajes políticos tan

característicos como puedan ser Praga o el propio presidente del Gobierno".

 

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