El Rey anta la Legión, en Fuerteventura. 
 "Os corresponde la noble función de distinguir lo mutable de lo permanente"  :   
 "Frente a los necesarios cambios, hay cosas que hemos de conservar intactas". 
 ABC.    14/10/1977.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

EL REY ANTE LA LEGIÓN, EN FUERTEVENTURA

"OS CORRESPONDE LA NOBLE FUNCIÓN DE DISTINGUID LO MOTADLE DE LO PERMANENTE"

«Frente a los necesarios cambios, hay cosas que hemos de conservar intactas»

«Nuestro compromiso y vuestro compromiso sigue siendo hacer posible una grandeza nacional con profundo respeto a todas las peculiaridades que enriquecen nuestra Patria»

Alas Fuerzas Armadas les corresponde la tunción de distinguir lo mutable de lo permanente», dijo ayer S. M. e/ Rey a tercio Don Juan de Austria de la Legión, acuartelado en Fuerteventura, en el curso da su visita oficial a Canarias. El Rey, que dedicó la mayor parte de su alocución a perfilar el papel de las Fuerzas Armadas cuando «nos ha tocado vivir y protagonizar una etapa apasionante de nuestra Historia», anunció, entra otras cosas, que los Ejércitos tendrán las debidas atenciones para mejorar tanto sus condiciones de vida como su eficacia. El texto Integro de la alocución real es el siguiente:

«Caballeros legionarios: Al realizar un viaje oficial a las Islas Canarias, quiero dedicar unas horas a estar con vosotros en este acuartelamiento de Fuerteventura. Lo hago como un grato deber, pues orgullosamente me siento el primer soldado de la Patria. Pero lo hago, sobre todo, con la enorme satisfacción de sentirme entre compañeros; de compartir una. relación que habla de patriotismo, de respeto mutuo, de disciplina y de orden.

Vengo, en palabras breves y llanas, a convivir con vosotros. Vengo a deciros Que la Corona que ampara y protege los derechos de todos los españoles se siente especialmente cerca de vosotros y de vuestras ilusiones. Vengo a resaltar que el Rey de España está especialmente identificado con quienes, como vosotros, servís desde un estricto sentido del deber, sin egoísmos, sin personalismos y con la fe de quien se siente muy seguro de sus responsabilidades. Vengo, sobre todo, a traeros un mensaje de aliento, porque vosotros y vuestro permanente ejemplo constituyen un estímulo para quienes servimos también a la Patria desde otras altas responsabilidades.

DÍA DE EMOCIÓN.—Hoy es para mí un dia de especial emoción como hombre que en su juventud ha sido formado en Academias militares. Cada contacto con las Fuerzas Armadas significa para mí un encuentro con los valores tradicionales e inmutables que constituyen el fundamento de la justicia, la libertad y la paz.

Pero vosotros, legionarios, significáis, además, un legado de heroísmo al que España debe reconocimiento, gratitud y respeto. Formáis parte de un Ejército que, por méritos propios, es la institución más arraigada de nuestro pueblo, y vuestro permanente sacrificio, vuestra voluntad de entrega desinteresada y de servicio, son para mí aliciente y honra, estímulo y orgullo. Por eso, esta Seto AS para mí —insisto— un acto singular. Por eso debo deciros que teníais la segurídad de que nuestro pueblo os sigue mirando y sigué viendo en vosotros

y en vuestra lealtad las virtudes más apreciadas de nuestras regias gentes.

GRANDES TRANSFORMACIONES.— Caballeros legionarios: El mundo vive hoy momentos de grandes transformaciones. La sociedad española, también. Los cambios operados en los comportamientos humanos afectan a todos los órdenes de la vida: a la convivencia y a los valores más íntimos de las personas.

En este orden, nos ha tocado vivir y protagonizar una etapa apasionante de nuestra Historia. La sociedad a la que servimos está experimentando una profunda mutación, porque ha variado también las condiciones de vida de ese mismo pueblo. Pero esos evidentes cambios no debemos considerarlos nunca un fin en sí mismos, sino medios para alcanzar los objetivos comunes de siempre: afianzar la convivencia en la paz, hacer más estable el orden y consolidar el bienestar y el progreso de la nación.

En este proceso de transformación, a las Fuerzas Armadas les corresponde la noble y alta función de distinguir lo mutable de lo permanente: de saber que, frente a los necesarios y justos cambios, hay cosas

que todos hemos de conservar intactas, porque constituyen la esencia de España y hemos prometido defenderlas al jurar la bandera roja y gualda. Nuestro compromiso y vuestro compromiso sigue siendo, hoy como siempre, hacer posible una grandeza nacional con profundo respeto a todas y cada una de las peculiaridades que enriquecen nuestra Patria y nos ha dado en muchos siglos de Historia suficientes motivos de gloria y orgullo.

En estos momentos yo quisiera pediros que esa distinción se hiciera vuestra norma de comportamiento, como siempre lo ha sido. Quisiera pediros que miréis al presente con la calma y el realismo que caracteriza al buen militar. Que contempléis el porvenir con esperanza y optimismo, porque tengo la seguridad de que estamos alumbrando una nueva etapa de nuestra Historia, en la que resplandecerá la grandeza de nuestra nación. En esa esperanzo, ´de grandeza, las Fuerzas Armadas tienen un gran papel protagonista y el éxito se puede considerar como seguro cuando en nuestras filas, en nuestra fe, en nuestras virtudes y en nuestra unidad no cabe ningún tipo de fisura.

Conocéis muy bien lo que significa par» vosotros la palabra «retroceder». Pues lo mismo ocurre, podéis estar seguro de ello, con nuestro tiempo histórico. En todos los órdenes es preciso seguir adelante, con prudencia, pero con voluntar de vencer, con ese entendimiento del patriotismo que se resume en ser útiles y en afianzar y en renovar a cada instante una demostrada voluntad de servir a los intereses de la Patria.

LECCIÓN DE SERENIDAD.—Pero sé

muy bien que todo ello no se puede hacer sin medios. Por ello, las Fuerzas Armadas, que cada día dan una gran lección de serenidad y dedicación, tendrán las debidas atenciones para mejorar tanto sus condiciones de vida como su eficacia. Y podéis tener la seguridad de que el país entero, sin distinción de ideas ni procedencias, no regateará esfuerzos para lograr estos objetivos ni negará gratitud ni cariño a quienes perteneciendo a. generaciones distintas, estáis sólidamente fundidos en la inalterable coincidencia de la disciplina y del patriotismo.

Estad siempre seguros de que para vuestro Rey constituye el máximo orgullo ostentar el mando supremo de las Fuerzas Armadas de España. Estad siempre seguros de que en vuestro Rey encontraréis un defensor de vuestro intereses y un velador para vuestras aspiraciones. Estad también seguros de que vuestro admirable ejemplo es para vuestro Rey norma de conducta y compromiso.

España, caballeros legionarios, os reitera, a través de mi persona en este acto, su reconocimiento público. A vosotros y a las Fuerzas Armadas que hoy considero representadas en vosotros en este acto os Incumbe, fundidos con el pueblo, del que procedéis y al que servís, la vigilancia serena y permanente; la entrega decidida a so servicio; el supremo ejemplo de amor a España.

Caballeros legionarios, gritad conmigo: ¡ Viva España!! I ¡Viva la Legión!!»

 

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