En Covadonga. 
 Don Felipe recibió los atributos que lo acreditan como Príncipe de Asturias     
 
 Ya.    02/11/1977.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

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NACIONAL

2-XI-77

EN COVADONGA

Don Felipe recibió los atributos que lo acreditan como Príncipe de Asturias

Ante la actitud de algunos partidos políticos y la no existencia de la Junta General del Principado, la investidura fue sustituida por el homenaje del pueblo asturiano El presidente de la Diputación hizo entrega al Príncipe de un pergamino, en el que se especificaba el nombramiento

OVIEDO

(De nuestro corresponsal interino.)

El Príncipe don Felipe de Borbón y Grecia ha sido el principal protagonista de esta jornada asturiana al recibir en el real sitio de Covadonga los atributos que lo acreditan como Principe de Asturias y heredero de la Corona, en el transcurso de un acto de homenaje que le rindió el pueblo asturiano mediante una nutrida representación del mismo que se dio cita en la basílica de Covadonga y sus inmediaciones para presenciar el desarrollo de los actos.

El Príncipe de Asturias llegó a Covadonga en automóvil que conducía el Rey don Juan Carlos acompañado de su madre la Reina doña Sofía y sus hermanas las infantas Cristina y Elena. La familia real fue recibida por las primeras autoridades de la provincia y los ministros del Interior, señor Martín Villa, y de las Regiones, señor Clavero Arévalo. Es de destacar que se encontraban también los parlamentarios asturianos de UCD. Faltaron los del Partido Socialista Obrero Español y los comunistas; estos últimos debido a que la Diputación Provincial se negó a admitir a Horacio Fernández Iguanzo, número dos de la candidatura al Congreso del PCE, en representación de Dolares Ibarruri, que actualmente se encuentra en la URSS, y por otra parte, también se encuentra fuera de España el senador elegido por el Partido Comunista en Asturias, Wenceslao Roces. En cuanto a los socialistas, éstos argumentaron una reunión del Comité regional, que ayer se reunía en Oviedo a partir de las diez de la mañana, para justificar su ausencia.

En la plaza de la Basílica, don Juan Carlos pasó revista a una compañía del Regimiento de Infantería del Príncipe, de guarnición en Oviedo, que le rendía honores, e inmediatamente después el abad de Covadonga hizo entrega a don Felipe de Borbón y Grecia de un pergamino en el que se. le nombra escolano de honor de la Escolanía de Covadonga y de la túnica que utilizan los componentes pertenecientes a esta masa coral.

HOMENAJE, NO INVESTIDURA

El arzobispo de Oviedo, mon-leñor Díaz Merchán, ofició una

misa a la que asistió la familia real, pronunciando una homilía, en la que, entre otras cosas, dijo: "Pidamos por España para que todos los ciudadanos acertemos a convivir como .hermanos perfectamente reconciliados, a colaborar con esfuerzo responsable en la superación de nuestras dificultades económicas y sociales, a establecer las bases de una participación política de corresponsabilidad ciudadana, de justicia, de amor, de libertad y de paz." Asimismo, el prelado se refirió también, y concretamente, "al acontecimiento de la investidura como Príncipe de Asturias de don Felipe de Borbón", poniendo de relieve que ello constituía un motivo de alegría para la Iglesia de Asturias. Son de destacar estas palabras del arzobispo, por cuanto dio por sentado que el acto que próximamente se iba a desarrollar en la plaza de la Basílica era el de investidura y no el de homenaje al Príncipe de Asturias, como a última hora se indicó en los medios oficiales, aun a pesar de .que las tarjetas de invitación habían sido enviadas en el sentido por el que se pronunció el prelado.

De todas formas, debe d ec1ararse que don Felipe de Borbón ya es Príncipe de Asturias desde el momento en que este nombramiento fue publicado mediante decreto recogido en el "Boletín Oficial del Estado" y, por tanto, el acto de investidura solamente tendría como objeto reforzar este nombramiento.

Al respecto, también conviene aclarar que solamente la Junta General del Principado, actualmente suprimida, recibía como órgano de autogobierno la proclamación del infante;_este hecho fue comunicado precisamente hace unos días al Rey don Juan

Carlos mediante telegramas enviados por diversos partidos políticos y distintas agrupaciones de la región. De ahí, pues, que el acto de ayer se deba calificar romo de entrega de los atributos del Príncipe de Asturias, que consisten en un pergamino acreditativo de su nombramiento como tal, una venera y cien duros con la efigie del Rey don Juan Carlos, como atributo de "mantillas". Estos atributos los recibió el Príncipe don Felipe de manos del presidente de la Diputación Provincial, don Luis Sáez de Santamaría, en la plaza de la Basílica y ante la aclamación de varios miles de asturianos que acudieron a la ceremonia.

El presidente de la Diputación, en un discursó pronunciado previamente, hizo referencia a este acto, que no ha tenido precedentes en la historia de España, ya que siempre los miembros de la Junta General del Principado se trasladaban a Madrid para darse por enterados de la designación del heredero del trono, destacando muy especialmente el hecho de que la ceremonia se desarrollara precisamente en el real sitio de Covadonga, lugar en el que se inició la unidad de España. El Rey don Juan Carlos, que hizo uso de la palabra a continuación, también resaltó en´ su discurso esta circunstancia relacionada con el lugar y su historia, para pasar, luego a presentar a su hijo, don Felipe de Borbón y Grecia, como protagonista principal de esta jornada, en la que recaía sobre él todo el peso y responsabilidad que conlleva el ser heredero de la Corona y futuro Rey de España.

CONSOLIDACIÓN DE LA SUCESIÓN DINÁSTICA

El Príncipe de Asturias fue después agasajado por distintas instituciones de la región, recibiendo una moneda de oro con su efigie, una reproducción a escala de un hórreo asturiano y una gaita típica de la región, a1 mismo tiempo que sus hermanas, las infantas Elena y Cristina, también fueron obsequiada» con dos muñecas ataviadas con el traje típico regional. Y así se ponía punto final a está jornada, que ha significado un paso más en la consolidación de la sucesión dinástica de la Monarquía española. Los asturianos, con la suavidad que es típica de su carácter, dieron muestras de gratitud al Rey don Juan Carlos antes de, abandonar el real sitio por haber tenido con ellos la deferencia de traer a su hijo a esta región para darle el paldarazo como Príncipe de Asturias y también porque el Monarca cumplió la palabra dada cuando hace aproximadamente un año visitó Asturias por primera vez en ca-1 i d a d, de Rey. Entonces había prometido, ante La Corporación Provincial, que se lo había solicitado, que el Príncipe de Asturias recibiría el homenaje en la región que le da el título, y así ha sido, en un día en el que el tiempo contribuyó espléndidamente cuando se temía lo peor, ya que a lo largo de la jornada del lunes había llovido en la provincia de forma prácticamente ininterrumpida.

La familia ,real, finalizados todos los actos en Covadonga, emprendió el camino de Villamayor también por carretera y conduciendo su propio vehículo el Rey don Juan Carlos, al igual que a la llegada. En Villamayor fue agasajada con un almuerzo, para acto seguido continuar hasta el aeropuerto de Asturias, desde donde emprendió el viaje de regreso a la capital de España.

 

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