Autor: Sánchez Martínez, Alfonso. 
   España debe saber  :   
 Novedades, Benlliure, Cartago. 
 Informaciones.    26/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

«ESPAÑA DEBE SABER»

(NOVEDADES, BENLLIURE, CARTAGO)

Nacionalidad: Española. Director: Eduardo Mánzanos. Guión: E. Manzanos, Enrique Azcoaga, Ricardo

de la Cierva, Manuel Tamayo y José Mario Armero. Fotografía en eastmancolor: Alfredo Alvarez Nilo.

MADRID, 26 (INFORMACIONES, por Alfonso Sánchcz). — Eduardo Manzanos expone desde la

pantalla su propósito: hacer una película-testimonio sobre acontecimientos importantes de la vida

española durante los últimos cuarenta años, que los españoles deben saber y que le son poco o mal

conocidos. Una de las funciones que el cine actual cumple es la de ser testimonio de una realidad y

difundirlo con ánimo de simple documento histórico, de denuncia o de crítica. En cualquier caso,

suministra elementos de juicio para que los demás juzguen. Manzanos alinea varios capítulos de nuestra

historia contemporánea. Sus enunciados son: «¿Fue posible la paz...?", «La muerte de Garcia Lorca», «El

suicidio de la Falange», «Julián Besteiro», «Escándalo Matesa», «La muerte de Carrero Blanco» y «La

desintegración del Régimen». Falta, a causa de la censura, el titulado «Los encuentros de Franco y el

Conde de Barcelona». Eduardo Manzanos sigue el procedimiento del cine - encuesta y del cine-

reportaje. Hay entrevistas directas con personajes de la política: Gil Robles, Girón, Felipe González, Vilá

- Reyes, Areilza, Gonzalo Fernández de la Mora. En otros pasajes recoge textos de varios otros y los

ilustra con las fotografías de Franco, Azaña, Manuel Hedilla, Serrano Suñer, Prieto, José Antonio, García

Lorca... A veces las fotografías son del suceso que promueve el capítulo. Lo completa coa reportajes

sobre lugares donde sucedió la acción. La voz en «off» o el sonido puntúan el relato.

Como reportaje sobre una época, tiene indudable interés y suscitará polémicas. El propósito de cíne-

testimonio queda a medias cumplido. Porque no todos los capítulos se ajustan a la exposición histórica de

lo sucedido. Varios son los que podemos denominar cine de opinión. Unos hombres, testigos directos,

incluso protagonistas de los hechos, dan. su opinión sobre lo ocurrido. Interviene alguno que ni siquiera

había nacido entonces y que opina en perspectiva, al cabo de los años. Es el caso de Felipe González, al

referirse a si fue o no posible evitar la guerra. Cuestión difícil de dilucidar, acaso imposible, incluso para

los historiadores, pues entraron circunstancias muy particulares. Todo este capítulo de «¿Fue posible la

paz...?» entra en la pura especulación, aunque ofrece aclaraciones valiosas.

La cámara de Manzanos nos lleva a los lugares donde nació y vivió García Lorca y pasó los días

anteriores a su asesinato. Es un reportaje de bellas imágenes, cargado de la emoción que pone el recuerdo

del poeta, al tiempo que da datos sobre su muerte. En la misma línea se halla el dedicado a don Julián

Besteiro, cuyo recuerdo también es emocionante. En el aspecto cine-testimonio, me parece el nías logrado

el capítulo «El suicidio de la Falange», donde se exponen los sucesos de Salamanca, en torno al

nombramiento de Manuel Hedilla y su posterior prision. Narra hec h o s escasamente conocidos. El

reportaje sobre la muerte de Carrero Blanco no pasa de ordenar los datos ya dados por la Prensa.

La parte que llamamos cine de opinión es discutible, por ser subjetiva. En el asunto Matesa hablan Vilá -

Reyes, el acusado, y Gil Robles, su defensor. El testimonio es, pues, pa r c i a 1. Habría sido oportuno

completaarlo con otras aportaciones para dar un testimonio más objetivo. No pasan de ser opiniones

personales las de Areilza, Fernández de la Mora o Felipe González sobre el futuro de España. En la gama

de opiniones caben muchas más. Todo el mundo es dueño de opinar, por lo que limitarlas a unos pocos no

es misión de un cine que se pretende de testimonie.

Con todos estos ángulos de enfoque, o quizá, por ellos, «España debe saber» es un reportaje de indudable

interés, aunque poco de su celuloide sea válido para la Historia,

 

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