Autor: Quiñonero, Juan Pedro. 
 Tras la ilegalidad administrativa del Ateneo. 
 Batallas subterráneas y políticas pública     
 
 Informaciones.    10/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

TRAS LA ILEGALIDAD ADMINISTRATIVA BEL. ATENEO

Batallas subterráneas y política pública

Por Juan Pedro QUIÑONERO

MXDRID, 10.

DURAN ya tres años las violentas polémicas -que periódicamente agitan la vida del Ateneo de Madrid.

En numerosas ocasiones, el director general de Cultura Popular, señor Cruz Hernández, ha declarado que

esta institución vive administrativamente en la pura ilegalidad. Hoy la estrategia electoral de la

Administración, la estrategia electo-ralista de los, partidos políticos (qué cuentan con socios muy dotados

para el activismo ideológico), el absoluto caos legal que dinamita la vida del Ateneo, han estallado en

nuevos altercados.

Cuando Camilo José Cela (a raíz de la firma de unas penas de muerte) decidió declinar la oferta para

hacerse cargo de la presidencia del Ateneo, que le fue ofrecida por don Ricardo de la, Cierva (en la

primavera del setenta y cuatro) ocupó su car go doña Carmen Llorca : du rante su mandato, se produjeron

violentísimos enfrentamientos entre socios y admi-nístradores, se llegó a los Juzgados para dirimir todo

tipo de insultos, se produjeron dimisiones, se multiplicaron la cartas de protesta, en un clima de violencia

único en la historia de la institución.

La señora Llorca dejó eí Ateneo de la noche a la mañana, a raíz de un nombramiento administrativo. La

sustituyó, interinamente, don Joaquín del Val, figura intelectual de corte liberal. Al principio, se limaron

algunas asperezas, pero surgieron, de nuevo, agrias diferencias: los socios han venido pidiendo controlar,

diréctamente, la institución. Por su parte, la Adtainistración gruarda silencio: el director general de

Cultura Popular adinite que la situación actual es ilegal. pero advierte que no es a su nivel administrativo

donde debe resolverse la situación.

ALTERCADOS PÚBLICOS

El señor DeJ Val, en conversaciones privadas, admite que «la situación económica es muy precaria», y,

durante dos conversaciones informa, les, proporcionándome datos sotare estos asuntos, ha afirmado que

presentará su dimisión cualquier día, «ya que no veo ninguna salida». A su juicio, serían necesarias unas

elecciones que proporcionaran, al menos, míos cuadros rectores con respaldo de los socios. Las relaciones

del señor Del Val con los socios no son siempre todo lo cordiales que fuera de esperar, llegando éste a

comentar que «¡he tenido que expulsar de mi despacho en varias ocasiones a algunos exaltados».

Entre los mismos socios tampoco existe, siempre, una excesiva unanimidad de criterios: portavoces de

varios grupos denuncian la demagogia de otros grupos, y las acusaciones han oscilado de la

«provocación» al «arribismo». En ocasiones, pequeños gropúsculos, apropiándose (sin consulta ni

control, utilizando siglas y papel ciclostiado) la representación de los socios, se ha dedicado.a, tensar

pequeñas campañas de provocación contra quienes no han compartido, publicamente, sus criterios (tengo

noticias y copias, de al menos dos publicaciones a cíclostil de esta índole).

Sin duda, el número de socios que viven al margen de esta batalla subterránea es bastante notable. No

obstante, en las últimas semanas se han producido desde altercados públicos entre socios y

administradores, por si era oportuno, o no, vender, o distribuir, publicaciones ideológicas, hasta violentos

enfrentamientcos, por existir graves diferencias sobre si es posible, o no, la admisión de nuevos socios:

discusiones cuyo tono de voz viene subiendo paulatinamente, hasta limites que oscilan entre la pura

grosería, eí despido de un despacho.

La politica también ha irrumpido de modo expreso en la vida del Ateneo: las batallas actuales, en este

sentido, sólo son interpretables como la campaña electoral que conduce al asalto al Poder. El absoluto

vacío legal en que sobrevive la institución es una provocación más para la utilización radical de !os

recursos más expeditivos, que bagan posible la conquista y el control de la vida pública del Ateneo, hoy,

de modo tan expresivo.

 

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