Viaje de los Reyes. Don Juan Carlos en Egipto. 
 "La Monarquía Española reitera su vinculación fraternal con la nación árabe"  :   
 "Mi país no puede ser indiferente al problema del Próximo Oriente". "La paz debe afincarse en la solución justa de los problemas". 
 Arriba.    20/03/1977.  Página: 9-10. Páginas: 2. Párrafos: 46. 

"Mi país no puede ser indiferente al problema del Próximo Oriente"

"La paz debe afincarse en lo solución justa de los problemas"

EL CAIRO. (De nuestros enviados especiales.) Sus Majestades los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía emprendieron viaje ayer por la mañana a El Cairo, primera etapa de una visita oficial a Egipto, y Jordania que durará una semana. El avión dando viajan los Reyes, el Ministro de Asuntos Exteriores y otros acompañantas, despegó del aeropuerto de Barajas a las diez menos cuarto de la mañana.

Don Juan Carlos y Doña Sofía llegaron a) aeropuerto en sendos helicópteros. Al pie del helicóptero real. Don Juan Carlos y Doña Sofía fueron saludados por el Presidente del Gobierno y esposa, miembros del Consejo de Regencia y por e! Ministro del Aire, teniente general Franco Iribarnegaray. Los Monarcas se trasladaron después al lugar donde se hallaban situados los Ministros (a excepción del señor Liado, que se encuentra en Brasil), a quienes saludaron.

En ausencia del señor Oreja, el Ministro de Información y Turismo, Andrés Reguera, se hace cargo de la cartera de Asuntos Exteriores.

Llegada a El Cairo

A las 15,07 hora focal [14,10 hora española) aterrizó ayer en el aeropuerto de El Cairo el =00-8» «Rosales» de la compañía Iberia, con lo que dio comienzo la visita de Sus Majestades los Reyes de España a Egipto.

Momentos antes lo hacía el helicóptero presidencia) del que descendieron el Presidente Anuar El Sadat y su esposa, quienes recibieron y saludaron a Sus Majestades al pie de la escalerilla, mientras se disparaban los veintiún cañonazos de ordenanza.

El Rey y la Reina estrecharon la mano de! Presidente de Egipto y su esposa y altos miembros del Gobierno egipcio.

Tras la presentación del séquito que acompañaba al Monarca Don Juan Carlos y al Presidente Sadat, seguidos da ´a Reina Doña Sofía y la señora Sadat. se encaminaron hacia las fuerzas del Regimiento de la Guardia formado a poca distancia.

En posición de firmes el Rey y Sadat escucharon los himnos nacionales de España y Egipto y a continuación pasaron revista a las tropas que les rendían honores.

Después de la revista, unos niños entregaron ramos de flores a los Soberanos españoles y la Reina besó a los niños.

El gran chamberlán presentó a los Reyes de España a los invitados de honor alineados en la pista del aeropuerto Don Juan Carlos y Doña Sofía estrecharon uno a uno la mano de todos ellos y a continuación se dirigieron a la sala de honor del aeropuerto, donde se sentaron a conversar breves momentos con el Presidente egipcio y su esposa.

Inmediatamente después, subieron los dos Jefes de Estado y sus esposas a un coche «Mercedes» negro, con el que hicieron el recorrido desde el aeropuerto al palacio de Kubbeh, residencia de los Reyes durante su estancia en El Cairo.

La autopista que une el aeropuerto con El Cairo estaba cubierta en todo su recorrido por fuerzas de la Guardia Nacional y el Ejército.

Ofrenda ante el monumento al Soldado Desconocido

En su primer acto público, el Rey Don Juan Carlos hizo ofrenda de una corona de flores ente el monumento al Soldado Desconocido.

El Monarca español llegó a la explanada en la que se encuentra situado el monumento acompañado por el viceprimer ministro egipcio, Jefe del Estado Mayor de! Ejército egipcio, embajador de España en El Cairo y otras personalidades.

Al descender él Soberano español -del automóvil, al que daba escolta una compañía de motoristas, sonaron los tambores, timbales y trompetas de la guardia de honor formada tras la tapida conmemorativa e integrada por representantes de los tres Ejércitos.

Su Majestad, entre dos filas de soldados egipcios que cubrían el recorrido, colocó una corona de flores al pie de la lápida.

A continuación, Don Juan Carlos, que vestía uniforme de Capitán General del Ejército de Tierra, escuchó, en primer tiempo de saludo, el toque de oración, tras lo cual regresó a la explanada, donde, después de despedirse de las autoridades egipcias, volvió a ocupar su automóvil para dirigirse a su residencia oficia! de) palacio de Kubbeh.

Cena de honor

A última hora de la noche, el Presidente Anuar El Sadat ofreció una cena en el palacio de Abdine a Sus Majestades los Reyes de España. En el transcurso de la misma pronunció las siguientes palabras:

«Majestades, queridos amigos:

Os recibo con placer en esta tierra de Egipto, cuyo pueblo se enorgullece de ver en Vuestra Majestad a un joven Monarca al cual se vuelven las miradas con tanta esperanza y solicitud, a! mismo tiempo que al Jefe de un Estado amigo y cuyos lazos con Egipto y el conjunto de la nación árabe son únicos y extraordinarios, por el hecho de una historia común de una civilización asimilada y de un interés mutuo.

La fusión en tos planos intelectual y cultural que ha unido a España y a los árabes en una etapa crucial de la evolución del progreso humano, será siempre la muralla insalvable y el faro luminoso para las generaciones futuras en todo el mundo.

Pero los logros culturales e intelectuales no se han limitado a una parta con exclusión de la otra. Grandes pensadores españoles antiguos y contem-

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«Nuestro encuentro debe marcar una señal decisiva en las relaciones de los dos pueblos>

>EI presente ha creado amplios horizontes de cooperación mutua, en los planos políticos, económicos y culturales>

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poráneos, así como otros Influidos por la cultura española, han participado en ellos ampliamente. El aspecto más noble de esta experiencia única consiste, sin duda, en que no se ha contentado únicamente con provocar el acercamiento de las civilizaciones y la fusión de los pueblos. Se ha extendido por su claridad y su deslumbramiento a todos los rincones del mundo, por Intermedio de un movimiento activo de traducción de las lenguas árabe, española y latina.

Objetivo común: la paz en el Mediterráneo

Lo mismo que el pasado fue rico en experiencia común y en matrimonio glorioso, el presente ha creado amplios horizontes para una cooperación común en todos los planos políticos, económicos y culturales. Por otra parte, nos gula un Interés común para preservar la paz y la seguridad en la cuenca mediterránea, lejos de la Interferencia de las grandes potencias y de las crisis provocadas por su competencia. Y he aquí que la Naturaleza ha concretado esta fusión al hacer de España el guardián de la puerta occidental del mar Mediterráneo, que presenta un interés estratégico para el mundo entero. Y de Egipto, el guardián y el velador de su puerta oriental, para facilitar la libre circulación del comercio y de la navegación, beneficio de la humanidad.

Los Intereses económicos comunes son, por otra parte, un factor predominante en nuestro acercamiento. Es una verdad inalterable que los árabes ocupan el segundo tugar en el comercio exterior de España. Además, todos tos índices señalan la existencia de medios inexplorados para el desarrollo de la cooperación entre las dos partes en este terreno, y más en particular en el plano de la política de apertura económica practicada por España desde 1959, y que Egipto ha adoptado en los últimos años, para mejorar el problema del desarrollo, de la prosperidad y de la cooperación económica mundial.

«Somos partidarios del derecho y la justicias

Majestad:

La política de principio que practicáis para defender la legitimidad, el derecho y la Justicia, así como el apoyo que aportáis al derecho de los árabes a recuperar sus territorios y sus derechos expoliados vuestra denuncia de la agresión y de todo lo que puede desencadenarla, vuestro rechazo categórico a tener relaciones con los que ocupan territorios ajenos por la fuerza y violan el derecho de los pueblos a la autodeterminación y a la soberanía, todas estas posiciones nos refuerzan la fe en la capacidad de España, bajo vuestra dirección prudente y valerosa, para desempeñar un papel positivo y predominante. Este papel irá de la mano con vuestro deseo de afirmar los fundamentos de la democracia y de la libertad en vuestro país.

Somos promotores de la paz y partidarios del derecho y la justicia. No planeamos ninguna agresión contra los derechos de otro, pero exigimos la retirada de la ocupación implantada en nuestro suelo nacional. Querríamos que el pueblo valeroso de Palestina accediera a la autodeterminación e Instaurara sin trabas su Estado independiente. Querríamos que esta región nuestra sea lo que ha sido a través de los tiempos, un remanso de paz, de amor y de fraternidad.

Queridos amigos, permitidme invitaros a poneros en pie como muestra de salutación a Su Majestad el Rey Don Juan Carlos y a la Reina, así como al pueblo español amigo y a la amistad eterna que Une a nuestros dos pueblos y a nuestros dos países.»

Brindis de Don Juan Carlos

Don Juan Carlos, por su parte, pronunció seguidamente un brindis, en el que dijo:

«Señor Presidente:

Con profunda gratitud, la Reina y yo nos acogemos a vuestra hospitalidad, brindada por vos. señor Presidente, según las mejores tradiciones del pueblo árabe, que hemos sentido desde el Instante mismo de llegar a tierra egipcia.

Os agradecemos, Igualmente, las palabras cordiales que acabáis de dirigirnos y los sentimientos que habéis expresado hacía España. Nosotros sabemos, porque os conocemos, que no son simplemente frases de cortesía ocasional. sino palabras fraternales. Así os pido que consideréis las mías.

Os traigo el saludo de España. Continuando y confirmando una línea sin interrupción de nuestra política exterior, que es la tradicional amistad hacia la nación árabe, la Monarquía española que encarno reitera su conciencia de vinculación histórica y fraternal con esa nación árabe.

Estos vínculos vienen de un pasado glorioso, en el que el Islam hizo fructificar una de sus mejores formas culturales y de civilización en Al Andalús. Durante casi ocho siglos convivimos en una simbiosis tal que, como la moderna historiografía está demostrando, ya no se puede hablar estrictamente de invasores e invadidos, conquistados o conquistadores, sino de pueblos que a través de luchas y paces se transformaron en factores integrantes de una nacionalidad final y lograron uno de los más altós ejemplos de mestizaje racial y cultural de la historia de la humanidad.

Sabéis, señor Presidente, que, como una muestra de las posibilidades que abrió en España el encuentra entre la religión musulmana y la cristiana, junto a la otra tercera y gran religión monoteísta nacida en este mismo Oriente, esa joya española de (a convivencia que fue la ciudad de Toledo mereció ser conocida. Igual que su Rey cristiano Alfonso VI, como la "de las tres religiones".

En virtud de este legado histórico, que nos incita a comprender, mi país no puede, señor Presidente, ser Indiferente al problema del Próximo Oriente, que da manera tan directa y vital afecta al pueblo egipcio.

Porque no somos Indiferentes es por lo que deseamos, ardientemente, la paz, y entendemos y apoyamos vuestros esfuerzos por conseguirla. Pero todos sabemos que la paz no puede alcanzarse a cualquier precio, porque sí por ella pagamos con la moneda de la Justicia, perdiendo ésta habremos dejado la paz, que es una tranquilidad en el orden abandonada sobre un terreno frágil, amenazada en sus cimientos, convertida en un puro y transitorio armisticio y en un equilibrio inestable y peligroso. La paz, para ser perpetua, debe afincarsa en la solución justa de los problemas y en el respeto a los derechos y a la dignidad de todos los hombres.

Proceso de modernización

Ahora, permitidme que vuelva la vista oí interior de vuestro país y os diga cuánto me place encontrarme en esta ciudad cíe El Cairo, la capital «del victorioso, edificada hace mil años sobre la tierra de una civilización muchas veces milenaria, y a la que uno de los más grandes pensadores árabes, nuestro Ibn-Jaldun, nacido en Túnez, muerto en El Cairo y descendiente de una familia de Sevilla, llamó «la ciudad del mundo y su corona». La modernización de las estructuras sociales y políticas se funde en -el Islam de nuestros días con el respeto a las tradiciones religiosas. En un proceso de modernización como el vuestro, se encuentra una de las claves del buen orden y progreso de la Humanidad, porque es necesario que los países conserven aquello que constituye su personalidad esencial y que asista la vida de sus ciudadanos en valor claro y seguro.

También en mi país, señor Presidente, estamos empeñados en renovar profundamente las estructuras sociales y economicas para ser capaces de recibir cuantas innovaciones exige el legítimo deseo de progreso y cambio que los ciudadanos piden, conservando íntegros los valores tradicionales que no se oponen a esto recepción, que es, también, la recepción de la vida que fluye.

Nos parece que este empeño tiene una trascendencia que va más allá de la nacional, pues el somos capaces de responder con clarividencia al reto, esteremos capacitados también para entender que el gran diálogo de nuestros días es el que esto establecido entra los países Industrializados y los que se hallan en la fase del desarrollo; entre las estructuras tradicionales y el factor de modernización; entre el norte industrial y el sur dotado de la enorme riqueza de la voluntad y sacrificio de sus hombres.

Cooperación hispano-egipcia

También en este punto coincidimos Egipto y España. España y los países árabes pueden, dentro del marco que les brinda su respuesta al enfrentamiento entre tradición y progreso, entablar un diálogo concreto sobre temas específicos que nos afectan en ese contexto y que son tan Importantes como la estabilización del precio de los materias primas, la racionialización de las relaciones de Intercambio, la transferencia de tecnología y el difícil progreso común a través de un orden económico internacional más pisto. La experiencia española reciente de su desarrollo nos sitúo todavía en las cercanías de los problemas de los países que necesitan incrementar sus industrializaciones y mantener, al mismo tiempo, un equilibrio razonable entre este Impulso modernizador y los sectores económicos tradicionales.

Estas breves reflexiones que me suscitan ni llegada a El Cairo, vuestra compañía, la vivencia, en fin, de mi encuentro con un país más que amigo familiar. y en un trance de transformación, de tránsito Inteligente desde su pasado a su porvenir, refuerzan en mi ánimo la convicción de que el diálogo entre Egipto y España está llamado, por el peso de la historia y las razones del presente, a continuar de manera fluida a transcurrir por un cauce de tola! comprensión entre nuestros pueblos y de contribución de ambos al bienestar del mundo cambiante en que nos encontramos.

Con estos sentimientos en mi corazón., con la seguridad, señor Presidente, di que nuestro encuentro debe marcar una señal decisivo en las relaciones de los dos pueblos y de que, en fin de cuentas, es un reencuentro fraternal, quisiera reiteraros la gratitud de la Reina y mía por vuestra calurosa acogida, y brindar por nuestro amistad, por la ventura personal de vuestra excelencia y de la señora de Sadat, y por la felicidad y prosperidad del pueblo egipcio.»

SADAT: "Nos guía un interés común para preservar la paz y la seguridad en la cuenca mediterránea"

«El papel predominante de España irá de la mano con vuestro deseo de afirmar la democracia y la libertad»

 

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