Autor: Villena, Herminia C. De. 
   La simpatía de los Reyes  :   
 "Yo veo el futuro con optimismo" (Doña Sofía). 
 El Alcázar.    27/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

LA SIMPATÍA DE LOS REYES

"Yo veo el futuro con optimismo" (Doña Sofía)

MURCIA, (Por télex, especial para El Alcázar). La jornada de los Reyes en Cartagena no podía quedar reducida a una sola crónica, incompleta y de urgencia. La simpatía y sencillez de don Juan Carlos y doña Sofía, dejo en rígido protocolo unos flecos de anécdotas que sirvieron de distensión.

Don Juan Carlos con la piel atezada por su práctica constante de los deportes marítimos, puso como siempre el acento humano de camaradería entre sus antiguos compañeros de promoción y aún de colegio, gastándoles bromas y llamándoles por su nombre e incluso por diminutivos familiares —"A ti te reconocería a diez millas", le dijo a uno— que borran un poco esa distancia forzada que impone el protocolo. El Rey, que en el corto espado de hora y media estuvo sumergido en el Cosme García, con la Reina y la infanta, presenció desde la torreta del S34 el bonito ejercicio simultáneo de los cuatro submarinos que con el Cosme García forman la flotilla que participó en la prueba. Fue recibido al regreso en la entrada de la bahía con las salvas de ordenanza y el impresionante saludo a la voz de todas las tripulaciones que festoneaban el pasamanos de todos los buques surtos en el puerto, incluida la fragata americana "W.S.SIMS" que está reparando en la empresa nacional Bazán, desde la que se interpretó el himno nacional, y le fue impuesta por el almirante Elizalde el distintivo de la base que le ofreció el jefe de la misma, capitán de navio, don Tomás Clavijo, quien recordó el lema que la preside.

"Ad utrumque paratum", "siempre preparados marchando", una placa conmemorativa de esta efemérides fue descubierta por Su Majestad en la base de submarinos con una leyenda que reza; "El día 25 de abril de 1977 SS.MM. los Reyes de España, don Juan Carlos y Doña Sofía hicieron inmersión con la flotilla de submarinos a bordo del Cosme García, (S34) en aguas de Cartagena".

En el tintero de la urgencia se me quedó la contestación más hermosa de la Reina, Doña Sofía, que saludó a todas las señoras de los jefes y oficiales como si las conociera desde siempre, mantuvo un pequeño diálogo conmigo —del que los lectores conocen la primicia— al alimón con otras damas, exactamente como si fuera una más. Cuando le pregunté finalmente que como veía el futuro, por aquello de que la cronista no lo re muy claro, me respondió con su alegre y bella sonrisa: "Yo lo veo muy optimista". Si me contestó como mujer o como Reina, cualquiera de las dos posturas es válida y positiva, y puso fondo de esperanza a la rubrica del diálogo.

Otro motivo de optimismo es que en círculos allegados a la casa del Rey notamos una simpatía por nuestro periódico que saben leal a la Corona y a España.

Cuando se estrellaba la botella de champán en la quilla de la infanta Cristina, alguien me comentó con cierto secreto, que me apresuro a comunicarles con perdón de mi confidente de ocasión, que es muy posible que un portaaviones de tipo gigante que será construido en los Estados Unidos para la Marina española Lleve el nombre de Carrero Blanco, según estaba previsto cuando se acordó su construcción.

Supongo que formaría parte ocasional de los servicios de escolta de SS.MM. de pronto descubro a don Roberto Conesa, el brillante comisario jefe de Valencia, que tiene en su haber tantos éxitos policiales. Me reconoce de cuando la investigación del robo de las joyas de la Fuensanta. "Sigo pensando en aquello que dijo usted de que la escalera inexplicable era una pieza clave", le digo. Sonríe. Dice que el asunto está prácticamente concluido a falta del toque final.

No me quiere asegurar si con los culpables se podrán recuperar las joyas. Pero puede que haya esperanzas. Se deduce de su tono. Estos policías no sueltan presa ni lengua. Y hablando de policías no se asusten mis lectores si algún día me ven en una foto entre una pareja de la disuelta brigada social de Murcia. Son dos asiduos y forófos lectores de El Alcázar que mientras aguardábamos a que la fragata se deslizara en el agua, charlaban conmigo amigablemente. Algún fotógrafo de mala ocasión y peor intención hizo funcionar el dispositivo de su cámara. Es lo mismo, a una, después de oir en la oración de los fieles de monseñor Tarancon, de cuya estancia en Murcia mañana les contaré, pedir por el pueblo de Dios, que esto es lógico, para añadir a renglón seguido "aunque tenga distintas opciones políticas" que es un remiendo que ni con cola, ya no me asusta nada.

Herminia C. DE VILLENA

 

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