Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Con el Papa y Alberti     
 
 Informaciones.    10/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

CON EL PAPA Y ALBERTI

Por Abel HERNÁNDEZ

EL poeta Rafael Alberti pisó ayer suelo español con un papel en el bolsillo. Acudió a ver al Rey de España. El Rey estrechó la mano al poeta exiliado. El poeta estrechó la mano al Rey. La escena se desarrolló en el gran salón del Palacio de España, sede de la Embajada ante la Santa Sede. El papel que llevaba eL poeta pide al Rey amnistía para todos. La foto del acontecimiento ha dado la vuelta al mundo, como un símbolo de la reconciliación nacional, que buena falta nos hace todavía.

Tras este apretón de manos del Rey y del poeta exiliado, la reconciliación parece más cercana. Don Juan Carlos es el Rey de todos los españoles y en torno a su figura se está haciendo la concordia. Pronto volverá Alberti a su tierra, a pastorear sus sueños y sus verdades como puños por puertos, mares y caminos.

El Vaticano, que atesora sabiduría de siglos, sabe muy bien que el Rey Juan Carlos —el Rey «católico», como reza la lápida conmemorativa— es el principal artífice de este milagro que está ocurriendo en España. El anciano Papa, Pablo, ha estrechado las .manos efusivamente esta mañana al joven Rey. Atrás quedaban, como una pesadilla., amargos recuerdos recientes de la situación española. La democracia avanza pacíficamente. Entre la Iglesia y el Estado se ha hecho la paz tras agudas tensiones. La concordia está ocurriendo en torno al Trono. No es extraño que Pablo VI haya bendecido esta mañana con infinita complacencia a los Soberanos españoles. Pasaron los tiempos de la alianza entre el Trono y el altar; pero no los de la cooperación salvando la mutua independencia.

El Rey Juan Carlos ha apretado la mano en Roma al poeta exiliado Rafael Alberti y al Papa, Pablo VI. No hay contradicción, sino plena concordancia, en estos dos gestos, que son complementarios. Al fin y al cabo —y por ejemplo—, la amnistía que pide Alberti también la han pedido no hace mucho los obispos españoles. Y el Rey quiere —y lo está demostrando— la total reconciliación nacional.

 

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