Rey Juan Carlos. 
 España, comprometida en la afirmación y salvaguardia de los derechos humanos     
 
 Arriba.    11/02/1977.  Página: 47-48. Páginas: 2. Párrafos: 35. 

ESPAÑA, COMPROMETIDA EN

LA AFIRMACIÓN Y SALVAGUARDIA

DE LOS DERECHOS HUMANOS

ROMA. (Resumen de Efe.) — Las perspectivas de una más estrecha cooperación entre Italía y España y de una colaboración de los dos países en el ámbito internacional, fueron analizadas ayer en Roma, durante la recepción que el Presidente italiano, Giovanni Leone. ofreció al Rey Juan Carlos y la Reina Sofía, en el Palacio del Quirinal.

Los Reyes os España llegaron a la residencia del primer mandatario italiano en comitiva, escoltada por guardias republicanos motorizados. Al tratarse de una visita no oficial no frieron rendidos honores, y Don Juan Car/os y Doña Sofía, acompañados por el Ministro de Asuntos Exteriores, Marcelino Oreja. y su esposa, así corno por otros miembros del séquito real, pasaron directamente a la planta noble del Palacio.

Alli fueron recibidas por el Presidente de la Republica y «donna» Vittoria Leone, asi como por otros invitados.

El Rey de España y Giovanni Leone se retiraron a un salón,

donde mantuvieron una breve conversación a solas, mientras que Marcelino Oreja lo hacía con su colega italiano. Arnaldo Forlani. Concluidos estos coloquios, pasaron al comedor, donde se sirvió la cena.

Al final de la comida, el Presidente Leone brindé por España, pronunciando un breve discurso, al que respondió el Rey Juan Carlos 1 con un saludo,

BRINDES DEL PRESIDENTE LEONE

Es para mi un placer darles a su Majestad y a la, Reina Sofia la mas cordial bienvenida, seguro de interpretar los sentimientos de vida y fraternal amistad que enlazan el pueblo italiano al pueblo español.

Este encuentro, el primero que

—después de decenios— tiene lugar a nivel de Jefes de Estado, es para nosotros motivo de especial satisfacción. En efecto, no

sólo pone de relieve los vínculos tradicionales que hay entre nuestros pueblos en lo que a relaciones humanas, culturales y económicas atañe, sino que tiene lugar en un momento en que es-tas aprestan una fase de más pujante desarrollo, coherente con los propósitos y los ideales que animan la acción emprendida por el Gobierno de Su Majestad, tanto en -el orden interno, cuanto en el contexto europeo e Internacional.

En nuestro futuro vemos claras perspectivas de estrecha y dinámica cooperación en todos los sectores, especialmente dentro del ámbito europeo y mediterráneo.

Italia ha inspirado su acción política en el ideal de una Europa democrática, abierta, económica y políticamente unida, respetuosa, al mismo tiempo, de la personalídad y las características de cada nación. Nuestra meta es una Europa con esos rasgos: una Europa fuerte y pacifica, que sea maestra del progreso social y respete la libertad y la dignidad del hombre.

Estrecha colaboración mediterránea

Del mismo modo, nuestra acción política aspira a hacer del Mediterráneo un centro de estrecha colaboración, en pos del progreso económico y social de todos los pueblos que a el se asoman.

Su Majestad rige, desde nace poco más de un año el destino del pueblo español, pero dicho periodo ha sido más que suficiente para demostrar con cuanto empeño, equilibrio y ansia de justicia Su Majestad ha asumido la guía de su país. Es preeminente entre los objetivos que, mediarte una renovación institucional, Su Majestad le ha indicado a su pueblo, el de asegurar a los españoles el goce de todas las libertades.

Ya coronado

Su Majestad Declaró solemnemente en su primer discurso que con su reinado comenzaba un nuevo período para la historia de su país, y añadió que Europa habría podido, en adelante, contar con España. Para nuestra viva satisfacción, tales ideales e intenciones nos constan pleriamente.

Se" que intepreto el sentir del pueblo italiano, augurando el éxito total de esta política tendente a asegurarte al pueblo español un luminoso porvenir, y a Europa y a la comunidad internacional toda la apreciante contribución de España e la paz, la distensión y la cooperación entre los pueblas.

Majestad:

España e Italia han impulsado en las últimas décadas una gran evolución de sus economías, con un extraordinario desarrollo en los campos Industrial y tecnológico, merced al tesón de todos los que actúan en el mundo de) trabajo: operadores económicos. investigadores, técnicos y obraros. Este es el camino que están llamados a recorrer nuestros países para lograr, ademas de mejores condiciones de vida.

aquellos ideales de igualdad y justicia social, a cuya realización plena todos aspiramos.

Con esta visión de paz y colaboración, con estos sentimientos de confianza y espe-

ranza, alzo la copa en honor de Su Majestad y te Reina Sofía, por la prosperidad y el bienestar del pueblo español y por la amistad que une a nuestros paises.

RESPUESTA DEL REY DE ESPAÑA

«Por primera vez después de mus de medio siglo llega a Romo un Rey de España. Con gran satisfacción he acogido esta oportunidad de encontranos personalmente en una con versocíón sin duda, provechosa para nuestros dos países. Quiera haceros llegar el reconocimiento de la Reino y mío por las cordiales palabras que acabáis de pronunciar.

Permitidme deciros que me síento especialmente vinculado a Roma. En vuestra capital naci, de ella guarda muy gratas recuerdas, y a ella he vuelto hoy para expresar mi respeto ? alecto al Papa. quiero tambien ofrecer mi testimonio de simpatía al pueblo ce esto eterna ciu dad y a todo el pueblo de Italia.

Lazos culturales múltiples anudan nuestras relaciones, y no es casualidad que españoles e italianos se comprendan mejor que otras gentes al hablar sus respectivas lenguas. El mundo romano y el mundo his pánico se dieran y recibieron mutuamente lo mejor que tenían y nuestra historia está indisolublemente unida en el recuerdo lejano y próximo. Desearía, señor Presidente recordar especialmente las tierras napolitanas que os vieron nacer, el foco de cultura que en ella supo crear Alfonso el Magnánimo y al gran Rey Carlos III, que en Napóles aprendió el difícil arte de regir a los pueblos.

la evocación de la Historia debe servirnos para extraer lecciones de amistad y de cooperación. Tenemos como próxima realidad, casi la más próxima de las que nos son dadas, el Mediterráneo. Nuestros dos países tienen una responsabilidad en la construcción de una politica enderezada a salvaguardar

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Presidente Leone: «Auguro el éxito total de la actual política española» CENA EN EL QUIRINAL EN HONOR DE LOS REYES DE ESPAÑA

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CENA EN EL QUIRINAL

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(a paz en esta región y a apartar de ella cualquier amenaza contra su seguridad. España e Italia pueden y deben trabajar para que esta empresa sea también compartida y sentida como comunitaria por los pueblas y las naciones del norte de África y del resto de Europa.

La historia europea no podrá ser nunca debidamente comprendida si no tiene en cuenta (as aportaciones decisivas que italianos y españoles ofrecieron para su desarrollo y consolidación. En la nueva construcción de una Europa unida, nuestra aportación no puede faltar.

Pero Europa es más que un continente. Es, sobre todo, una concepción de la vida fundada en principios humanistas y cristianos, y orientados a la búsqueda de la justicia y de fa libertad, una y otra, al servicio del bien común y de la dignidad del hombre. La España de hoy, señor Presidente, está sólidamente comprometida a la afirmación y a la salvaguardia de los derechos de la persona humana, en la consecución de un mundo internacional más cooperativo, más justo, más humano. Sabemos que en esa empresa nos encontramos al lado del gran pueblo italiano.

Señor Presidente, quiero alzar mi copa para brindar por vuestra excelencia, por la señora de Leone, por vuestro Gobierno y vuestro Cuerpo Legislativo y Judicial y por la prosperidad del pueblo italiano"

Recepción en el palacio de España

Las mayores personalidades de la Curia Romana, de las Ordenes militares, del Cuerpo Diplomático, la aristocracia o la sociedad romana acudieron ayer al palacio de España, en Roma, a cumplimentar a los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía.

Entre los asistentes figuraban los cardenales Villot, secretario de Estado; Eduardo Piromio. prefecto de la Congregación de Religiosos, y otrá veintena de purpurados, incluidos los españoles Mórcelo González Martín, arzobispo de Toledo, y Vicente Enrique y Tarancón, arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española.

Junto a los cardenales, algunos de las figuras más eminentes de la Curia, como monseñor Giovanni Benelli, sustituto de la Secretaría de Estado; monseñor Agostino Casaroli. ministro de Asuntos Exteriores del Papa, y la mayor parte de responsables de los principales discaterios.

En otro lugar del palacio se encontraban reunidos los principales dirigentes de la soberana y militar Orden de Malta, encabezados por el gran maestre, fray Angelo de Mojana.

A continuación, el Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede y exponentes de lo aristocracia pontificia, de la sociedad romana o de los ambientes económicos y financieros. Entre estos últimos, los hermanos Giovanni y Umberto Agnelli, máximos dirigentes de la Industria privada Italiana, o el profesor Giuseppe Petrilli, presidente del mayor organismo estatal, el IRI (Instituto de Reconstrucción Industrial}.

Palabras del Rey al Cuerpo Diplomático

Ante los representantes del Cuerpo Diplomático, S. M. el Rey pronunció las siguientes palabras:

«Me satisface profundamente tener esta oportunidad de saludarles como representantes de sus respectivos Jefes de Estado cerca de la Santa Sede, en esta visita oficial que realizo a Su Santidad el Papa.

La amistad entre los pueblos y la cooperación entre las naciones son los medios más eficaces para conseguir un mundo en e! que reine la paz e impere la justicia. España así lo entiende y por ello desea estrechar sus vínculos con todas las naciones del mundo.

La nobilisima tarea de promover el mutuo conocimiento y colaboración entre los pueblos, que como diplomáticos les corresponde, encuentra inspiración y aliento en la doctrina del Santo Padre y, negablemente, en sus repetidos mensajes de paz dirigidos a toda la humanidad.

Reciban, señores embajadores, mi cordial saludo y transmitan a sus Jefes de Estado mis mejores votos y deseos de felicidad.»

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