Todos piden otro cine     
 
 Pueblo.    15/02/1977.  Páginas: 3. Párrafos: 50. 

15 de febrRO de 1977

La calidad del cine es mala porque falla infraestructura industrial v libertad de expresión

Café de Redacción en PUEBLO

EL cine español sigue aquejado de sus viejos males en el tiempo en que vivimos? Parece que se ha

registrado una cierta, evolución, que disfruta de una mayor libertad en algunas de las fórmulas de

tolerancia que se han introducido. ¿Es esto suficiente?

Los propios profesionales se plantean con crudeza todas estas cuestiones. Unos las responden en

determinado sentido, oíros piensan lo contrario. Hay, efectivamente una controversia de fondo, en la que

están implicados las modalidades de la producción, ¿f falta de una ley específica insistentemente

reclamada, la regulación o la supresión de et censura.

En nuestro Café de Redacción de hoy salen a relucir estos y otros problemas del cine. Los debaten

directores, actores y actrices, críticos, abogados... Hay concordancia en lo fundamental, aunque no estén

identificados en todos los planteamientos. Les ofrecemos un resumen de la discusión, a veces acalorada,

que han sostenido en nuestro club. La misma pasión puesta por algunos en el diálogo revela el vivo

interés que el tema de hoy encierra. Todos son jóvenes y aspiran a lograr un cine mejor.

Dirige el intercambio de opiniones el equipo que habitualmente se ocupa de esta función: Juan Manuel

Golf, Eduardo G. Rico, Maricarmen Nieto y Remedios Avilés, como transcriptora. Así fue lo que se dijo,

recogido en forzosa síntesis. La ausencia de nuestro crítico, Tomás García de la Puerta, fue inevitable. A

la hora en que se celebró el coloquio le reclamaba su cometido.

En el piano legislativo y jurídico, la situación actual deí cine español es caótica

* ÁNGEL DEL POZO.— La situación de la cinematografía española parece buena, a pesar de la presión

de las multinacionales. Con bastante esfuerzo logramos colocar títulos nuestros en las grandes avenidas

de las capitales, y, en contra de las presiones de las multinacionales, duran más tiempo de lo previsto, con

total aceptación de los espectadores. La medio supresión de la censura —afortunada para el cine— va

posibilitando unos mayores canales de expresión. Haber conseguido cinco medallas de oro en los

festivales el año pasado da una buena sensación.

• JORGE GRAU. —Estamos en nn buen momento, con una serie de posibilidades, dadas por una larga

espera. Hay una acumulación de energia, de emoción, e incluso de preparación. En el extranjero están

esperando ver nuestro cine. A log franceses les han levantado la veda para que les guste lo español, y éste

va a ser un buen momento.

BASILIO PATÍN O.— Me considero un poco marginado respecto al cine español.

- ROBERTO BODEGAS.—En el plano político y legislativo el cine está caótico. La posibilidad de hacer

un buen cine radica en la lucha que llevemos en estos momentos, tendente a la democratización de la

Administración y a la lucha sindical.

JOSÉ LUIS ARAGÓN.—Jurídicamente creo que podría mejorarse mucho en cuanto nos pusiéramos a «n

nivel parecido a Estados Unidos en relación a los contratos de productores con directores y artistas.

Però, como espectador, el nivel actual es simplemente de espera. No podemos decir nada sobre la bondad

o la maldad de los dir e c t o r e s, porque todavía están empezando bajo esta especie de nueva libertad, y

falta un tiempo para saber si pueden echarle la culpa, como se hacía antes, a todo, menos a ellos mismos,

o si realmente son ellos buenos y no lo demuestran.

ALFONSO CHOREN.— Desde el ángulo jurídico, la situación del cine es caótica. No me refiero a los

valores artísticos, puesto que tenemos buenos actores, productores y realizadores. Nos falta lo esencial,

que es una ley de cine capaz de cubrir todos los aspectos de esta industria que hay que valorar no sólo en

su plano económico. Esta ley de cine no existe, y además -estamos en un momento dramático en la

formación de todas las instituciones del país, y tendríamos que pensar que esa futura ley de cine debería

servir como derecho común para todo aquel que tuviese una relación con la industria. Para que exista una

ley que dé una seguridad a todos, los que trabajan, desde el crítico hasta el más modesto especialista en u

n a producción cinematográfica, se necesitaría que se hiciese un grupo que crease esa ley y que, a la vez,

estuviese metido en el cine. Éste grupo no existe.

ANTONIO LARA. — El cine español es espantosamente malo, empezando por una infraestructura

industrial muy mala, por una falta de libertad al expresarse y por una incapacidad de los propios

profesionales para haber encontrado una superación que no sea necesariamente heroica a esas

limitaciones.

La capacidad técnica, profesional y estética del cine español es espléndida, así que cuando cambien las

condiciones estructurales sociopolí-ticas del país quizá asistamOs a 1 extraordinaria eclosión de público.

El que anTEs no iba o iba muy poco, si ahora va es porque le interesa, y a poco que se vaya abriendo la

posibilidad de expresarse a los profesionales, el público irá más. Hasta que no desaparezca la censura y la

industria no se asiente en unas bases más sólidas y no «n la guasa viva, estaremos viviendo en la

prehistoria.

CESAR SANTOS FONTENLA. — El cine español, aunque haya títulos muy buenos, es, en general, muy

malo, Hay que pedir varias cosas: que desaparezca la censura; que con esa desaparición se produzca una

reforma en el Código Penal, porque si no los productores sentirán terror a producir ´ ciertas películas que

les puedan costar quedarse entre rejas. Esta libertad de expresión llevará aparejada la posibilidad de que

indus-trialmente el cine español pueda exhibirse fuera de nuestras fronteras.

ANA BELÉN.—Los actores vamos un poco a remolque de los directores, porque nosotros no tenemos el

problema que el director, que al mismo tiempo es autor. La censura la sufrimos menos, aunque se tiende a

una. mayor participación.

SANTOS FONTENLA. El grave problema del cine español es que hay una falta absoluta de

comunicación, por lo general, entre los directores y los actores, y éstos son utilizados como objetos.

JUAN DIEGO.—La herencia dejada por el autoritarismo pesa mucho sobre el aspecto creativo de nuestra

profesión. El problema del cine es fundamentalmente político, porque así solí las relaciones entre las seres

humanos. La colonización que a través de, las multinacionales sufrimos supone algo muy importante para

la economía del país. Por otro lado, tenemos una «multinacional-nacional» que se llama gran capital, lo

que incide en el plano de la producción cinematográfica. Esa ley de Cine ha de hacerse evidentemente por

todos los profesionales y exige una participación, donde tanto el técnico como el productor expongan sus

problemas. Esto sería estupendo si en un Parlamento tuviéramos unos diputados que realmente lo

defendieran. Tanto el cine como el teatro constituyen un reflejo de lo que está pasando en la sociedad.

" MARÍA LUISA SAN JOSÉ.—Estoy de acuerd-o en todo lo que se ha dicho y creo que hay que hacer

hincapié, sobre todo, en esa supresión de la censura, porque no es verdad que el cine ni el teatro sean

libre». Cuando haya esa supresión de la censura y cambie el nivel del país en lo político y en lo

económico se podrán hacer cosas buenas. Hasta entonces se hará muy poco. Los actores hemos sido

siempre y somos objetos porque estamos manipulados.

CHOREN.—No se pueden achacar todos los males de nuestro cine al productor, porque estamos

sufriendo una crisis económica muy fuerte y, sin embargo, se están haciendo muchas películas. El

productor ha sufrido las mismas limitaciones que cualquier actor o técnico de nuestra industria; ha pasado

una primera censura de un guión, ha producido su película, la ha doblado y, cuando ha intentado

estrenarla, se ha quedado con ella. E¡ productor, por otro lado, desde el punto de vista financiero, se ha

encontrado con unos problemas tremendos. El gran capital no le ha ayudado nunca y ahora parece ser que

empiezan los Bancos a prestar dinero a las producciones cinematográficas. Antes no era así, porque reprès

e n t a b a un riesgo que el gran capital no quería correr bajo ningún concepto.

Con esto no quiero decir que una responsabilidad grande de lo que ha pasado en nuestro cine a partir de la

guerra no la pueda o la deba asumir esa producción española. Pero no todo es culpa de la producción, sino

de la estructura jurídica y financiera en la cual se ha desenvuelto nuestra industria.

Respecto a que el productor, a veces, ha cometido abusos, estoy de acuerdo. Pero esto también es

producto de esa inseguridad Jurídica en que se han visto los actores frente a una productora. Si en un

juicio un Actor actuaba como testigo en un tribunal corría el peligro de verse vetado.

SANTOS FON1ENLA. Hay que someterse a una industria que hace un determinado tipo de cine o no

someterse y quedarse sin trabajar. £1 problema que tenemos es político, y el cine se tiene que liberalizar

para hacer cada señor el cine que le apetezca y que el espectador vaya al cine que le parezca. Lo mismo

que se han logrado otras cosas debe conseguirse que el cine lo pueda hacer la gente como quiera.

JUAN DIEGO.—Hay gente que se siente incapaz de crear, de crecer, porque durante mucho tiempo ha

estado aprisionado. Si entendemos el cine como un bien cultural o el teatro o las artes en general, hasta

ahora to que tenemos son trabas a la hora de hacer cualquier tipo de creación. Cualquier película con un

mínimo de interés se ha visto mutilada y el público se desentiende.

O logramos una administración elegida democráticamente para que se interese por los problemas del país

o n´o conseguiremos nada. La cultura es un bien que la Administración debe cuidar y no reprimir en

ninguno de sus aspectos.

ROBERTO BODEGAS. En España, el cine ha sido represaliado como toda la cultura en general; pero ha

habido un momento de gran esplendor, un cine político, de carácter fascista,, en que hubo unas cuotas de

producción a nivel internacional.

Cuando desapareció e s t a ideología en el cine, el pasillo que se le dejó a la producción fue únicamente el

de la evasión, al mismo tiempo que continuaba la represión sobre la cultura y se imponía un silencio a las

nuevas generaciones.

AI mismo tiempo se necesitaba dar un aspecto libara] hacia el extranjero, y ´la Administración ha

propugnado un cine de calidad. Pero esto no era más que una falacia. Todas las generaciones que

intentaban hacer cine en el año cincuenta no podían, estaban totalmente castrados a nivel de

Administración y de censura. No se puede hablar de buenos guiones cuando no se pueden escribir.

ALVARO SANTAMARINA.—¿Qué se entiende por cine? ¿Por qué sé ha llegado a esta calidad? Se

habla de un productor, de un guionista, de un actor manipulado. Si ei problema está en el producto que yo

veo como espectador, entonces hay que empezar desde la Administración, y después plantearse una falta

dé formación en los guionistas, en los productores, etcétera.

Hasta llegar a proyectar la película hay una serie de problemas, desde una . manipulación de actores y una

censura estatal hasta productores que arriesgan diez para ganar once. Cuando se exhibe la película surgen

otra clase de problemas; por ejemplo, distribuciones, compras por lote, etcétera. He visto en el extranjero

dos excepciones: «Cría cuervos» y «El espíritu de la colmena». La situación del cine español es un

desastre.

RICARDO FRANCO — El cine, para mí, es todo aquello que se puede impresionar en una película de

mayor o menor grosor, desde setenta milímetros a ocho, y que luego se puede proyectar o guardarse en un

cajón.

ROBERTO BODEGAS.— Creo que aparte del hecho importante que es el filmico. hay otro tan

importante como es el cinematográfico. Es decir, el contacto de esa proyección con un publico. Ahí se

insertan los problemas so-ciopolíticos del cine.

JOSÉ LUIS ARAGÓN. He visto películas que están entre las mejores del mundo y no tienen casi nada

que ver con la política. Pero, sobre todo y más que nada, con la ideología del señor que las ha hecho, que

se ha expresado francamente bien. Todo el mundo las ha entendido y han p a s a d o como obras de arte.

Tienen que ver con la calidad humana de las personas que pueblan este mundo. El cine, si recoge bien

cualquier faceta, s´era buen cine, k> haga quien lo haga.

CHOREN.—Estoy de acuerdo en que no solamente se trata del producto final que aparece al espectador.

Detrás de todo eso hay una serie de actividades de la mente humana, una serie de problemas que afectan

también al cine.

Esta ley de cine tiene que ser una ley complicadísima para regular la serie de relaciones interpersonales de

la gente que crea el producto final. Junto al factor político se necesita el artístico. Hay que contemplar d e

s -graciadamente el nivel financiero para respaldar ese producto filmico, que en una economía dirigida

estará en e) Estado y en una economía liberal en el capital privado. No podemos reducir a un solo

elemento la culpa de la baja calidad de nuestro cine.

RICARDO FRANCO.— Quizá no todo debiera ser político, pero en la medida en que hemos vivido en

una sociedad e.n la que no hemos podido expresarnos había repercusiones en mi trabajo. No era

solamente un problema de falta de libertades políticas, sino vital, humano.

Cualquier persona que se enfrentaba al cine de una cierta manera se veía obligado a, incidir en la

situación política del país.

PGARCIA. — Para mí el cine es un sistema de comunicación sobre el que pesa la influencia de la

superestructura del gendarme o del supersístema. Tiene dos aspectos: la finalidad económica que

persigue, dentro de una estructura capitalista, y después, la finalidad informativa, formativa, lúdica,

etcétera. Este cine se dirige a un público que no tiene una elevada calidad. Posiblemente, una

superestructura política haya creado un público no excesivamente crítico ni capaz de dilucidar qué es lo

que le viene bien o mal.

JUAN DIEGO. — El señor que hace mejor política en cine es Paco Martínez Soria, y hacer ese cine es lo

que me parece político. Yo quisiera saber qué es lo que piensa el trabajador de las películas de Paco

Martínez Soria. Tanto el cine como el teatro son un vehículo de ideas, de un matiz político o de otro.

BASILIO PATINO.— Creo que no hay que hacer una ley de Cine.

JORGE GRAU.—El cine español está en un buen momento, y creo que los críticos fque también tienen

una parte de culpa) deberían hacer un estudio bastante serio acerca del cine español. De cómo es o cómo

ha sido. Habría que hablar de una política que permitiera hacer cine y suprimir la censura, no para decir

determinadas cosas, sino para que cada cual pueda decir las suyas. En este sentido habría que suprimir

también el papel del capital, para que cada cual pueda también decir sus cosas. Sabemos que la presión no

nos viene dada sólo por la censura, sino por el productor, que a su vez depende del distribuidor, que en el

fondo está representando el gran capital. Invierte un dinero para irlo acumulando año a año. El público,

ayer nos pedía que sacáramos mujeres desnudas, y hoy, que saquemos milicianos. El cine político da

dinero, y se nos va a permitir, e incluso pedir, puesto que da dinero.

No creo que al público español le falte calidad, sino al contrario. En ciertos momentos puede ser movido

y dirigido por grandes campañas políticos o publicitarias, como se pudo demostrar en el pasado

referéndum y se vendrá a demostrar en todos los que se hagan. De pronto viene un tipo de presión mental

masiva, y hace que el público vaya hacia un lado o hacia otro. Al público español se le puede dar la

facilidad de ver todo tipo de cine y de comunicarse con los que nos dirigimos a él, porque está bastante

más maduro de lo que nosotros nos creemos.

ANTONIO LARA.—Los problemas del cine son tan complejos que ni veinte personas, ni veinte mil,

podrían contarlos, ni siquiera hacer un inventario. E! cine es una cosa tan complicada, y a la vez/tan

sencilla, que para unos significa un hecho político y para otros un simple entrentenimiento o una

satisfacción de obsesiones.

Lo importante sería que los profesionales del cine pudieran explicar su visión de la sociedad española. No

olvidemos que el cine es algo sin importan c i a. Lo importante es la vida en torno, que cada uno puede

intentar vivirla .como pueda, y mientras el cine no se acerce a esa vida y no se ofrezca como un medio de

comunicacoión estará reducido a una mera industria, a un mero comercio o a una forma de poder comer,

que también es una cosa importante. Estamos empezando a vernos reflejados en el cine español de alguna

manera, y lo interesante sería que este proceso se incrementara.

ÁNGEL DEL POZO.— Se habla de que se pide cine de milicianos porque da dinero. C re o que no es así.

Este cine de milicianos es un tema nuevo dentro del cine español, y hay gente joven y menos joven con

deseos de conocer una época. La gente quiere conocer las dos versiones de lo que ocurrió.

BASILIO PATÍN O.— Aborrezco el cine político. En una sociedad capitalista se hace para ganar dinero.

En este sentido los medios de produc c i ó n condicionan ya de tal forma que se ha dicho que todo lo que

se haga bajo este sistema de producción se lo reservará la derecha, por lo menos mientras la izquierda, el

proletariado, no tengan los medios de producción propios para hacer un cine competitivo con ese cine

capitalista. En una sociedad capitalista se hace el cine para esto, así como en la socialista se utiliza como

propaganda.

Aborrezco el cine político en la medida que lo entiendo: como una manifestación de autoridad del que lo

hace hacia los demás. Me parece más interesante cuando el autor expone sus problemas y los de los

demás y trae su sensibilidad, mà s o menos acuciada, y plantea los problemas que en este momento están

candentes en la sociedad para contrastarlos con los de otros. Que sea el espectador el que juzgue por sí.

RICARDO FRANCO.— Habría que hacer una distinción: hay un cine militante que refleja una ideología

concretísima y que necesita casas del pueblo, ateneos, etcétera, y luego hay un ciña oportunista que no ha

dejado de ser político. Después hay un cine en el que una situación política se ve reflejada, no excluyendo

todo lo demás.

ANA BELÉN.—El cine debe ser un reflejo de lo que está ocurriendo en el país. Luego está el cine

militante, que es otro tipo de cine político.

CESAR SANTOS FONTENLA.—El público español no ve otras películas porqu» no se las dejan ver.

JORGE GRAU.~Que una señorita salga en revistas de colorines no quiere decir que no pueda ser actriz.

Para esto no hay que ser clasista. Lo mismo que hacía & las actrices que hay aquí, que ya hicieron su

primer pinito, pienso que hay que tener un respeto a las personas que están en las mismas circunstancias.

JUAN DIEGO.—Me he hecho actor en la profesión, trabajando todos los días. Ahora soy un actor

mediocre, como mediocre es la sociedad que nos rodea. Las chicas que salen en las revistas, a la vez que

enseñan cosas bonitas, tendrían que enterarse que hay una manera de prepararse para ser profesionales de

la interpretación. Este es un planteamiento político de la formación de los actores. Para mí hay un cine

que defiendo a capa y espada. Es válido todo aquello que no atente ni contra las libertades ni contra los

intereses de la clase trabajadora. Todo aq u e 11 o que atente contra la libertad es completamente

rechazable. El productor, exhibidor, etcétera, entiende qu« lo, que.ahora demanda la sociedád es éí cine

dé milicianos, Este cine no me parece válido, porque es un cine hecho ço?» trampa; Si queremos contar la

historia guardada desde hace años es absolutamente necesario que existan las líber t a d e s sin ningún tipo

de trabas. Creo que en la ley de Teatro o Cine tendrá que haber un capítulo do n d e plasmemos esas

reivindicaciones mínimas para hacer un cine independiente del gran capital, porque el gran capital estará

a favor de uno o de otro, pero siempre incrementando sus intereses.

CHOREN.—Es esencial crear una Ley de Cine, para dar una seguridad a todas esas personas que forman

parte de la industria e, incluso desde un punto de vista p s i c o lógico, influir en esas libertades que se

están, pretendiendo y que todos deseamos.

RICARDO FRANCO.— La mejor ley de Cine que puede haber es que no la haya.

ROBERTO BODEGAS. Quiero hacer unas reivindicaciones —como miembro de una Central Sindical—

por las cuales vamos a empezar a luchar desde ahora. Queremos una Dirección General de Cine fuera del

Ministerio de Información y Turismo, que es quien pone las grandes dificultades a la libertad de

expresión. Después, la sindicalización libre. Estoy de acuerdo en que la profesión, libremente organizada,

pueda elaborar una ley de Cine.

~ BASILIO PATINO.— Me parece estúpido volver a pedir la abolición de todo tipo de censura. Platón

decía que dejaba fuera de su cueva a intelectuales, a los artistas. Desgraciada sociedad la que esté dirigida

por los artistas. Nuestra misión desde la libertad total es la de agitar, la de exponer, la de inquietar, la de

poner nuestra mayor lucidez. Con este sentido de la libertad total se va a producir una sociedad

democrática, madura y sin ningún tipo de imposicion de nadie hacia los , demás.

La libertad de expresión hará posible que el cine español pueda exhibirse fuera de nuestras fronteras

PARTICIPANTES

MARIA LUISA SAN JOSE - ACTRIZ

ANGEL DEL POZO - DIRECTOR Y ACTOR

JORGE GRAU - DIRECTOR

BASILIO MARTIN PATINO - DIRECTOR

ROBERTO BODEGAS - DIRECTOR

JOSE LUIS ARAGON - ABOGADO

ALFONSO CHOREN - ABOGADO

ANTONIO LARA - DIRECTOR Y PROFESOR DE PERIODISMO

CESAR SANTOS FONTELA - CRÍTICO

ANA BELÉN - ACTRIZ

JUAN DIEGO - ACTOR

P-GARCIA - GUIONISTA

RICARDO FRANCO - DIRECTOR

ALVARO SANTAMARINA - PERIODISTA

 

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