Monarquía: Un año     
 
 Diario 16.    22/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Monarquía: Un año

La Monarquía de Juan Carlos I ha cumplido su primer aniversario. Las condiciones de su establecimiento fueron muy poco propicios, pues el franquismo la "instauró" (nunca aceptó la idea de restauración) como garantía de supervivencia de sus intereses. Se rompía el orden normal de sucesión de la dinastía y se intentaba convertirla en el rehén del sistema. Desde los sectores democráticos se contemplaba con recelo una Monarquía de arraigo dudoso y que por su origen carecía del cansina democrático.

Sin embargo, en sólo un año la Monarquía ha rendido al país servicios importantes.

El .Rey se ha convertido en motor del cambio y su impulso ha sido vital en la difícil navegación hacia la democracia. El Rey de los franquistas va camino de transformarse en el Rey de todos los españoles

En el plano internacional Juan Carlos I ha jugado un papel decisivo para sacar a España del aislamiento en que la encerró la dictadura. La imagen exterior de nuestro país está cambiando tanto en los informes de las cancillerías como en los comentarios de la Prensa y los viajes del Rey han sido determinantes en esta evolución.

No se puede acusar a la Monarquía de haber jugado con ambigüedad sus cartas. Desde el primer mensaje de la Corona ha ido siempre en la misma dirección, con más o menos velocidad, adaptando un nuevo léxico, que después se confirmaba a nivel internacional, primero en Washington y después en París. Muchos, sin embargo, y entre ellos algunos ministros que formaron parte del primer Gobierno Arias, no supieron entender la novedad del mensaje o no lo interpretaron adecuadamente. Pero la cosa parecía clara desde el primer momento, y ahora parece estarlo más todavía. La Monarquía quería ser democrática y constitucional, cosa muy difícil de lograr, dado el doble escenario en que se veía obligada a jugar.

Si lo que interesa son los contenidos democráticos y no el procedimiento, la operación reforma que la Monarquía ha impulsado puede conseguir lo que el país, después de cuarenta años de dictadura, reclama: una plena restitución al pueblo de su soberanía. Por eso, dejando a un lado las clásicas discusiones sobre la forma del Gobierno y sobre sus respectivas legitimidades, si la Monarquía pese a su "pecado original" y a las condiciones en que fue establecida actúa como factor clave de la consolidación de las libertades públicas, no sólo habrá rendido un servicio histórico, sino que habrá conseguido su legitimación democrática.

 

< Volver