Autor: I.. 
 ABC en París. 
 Elogio amplio, razonado y sincero al Rey en "L´Express"  :   
 Admiración por un Soberano joven y sencillo, al corriente de las ideas de nuetro tiempo. 
 ABC.    03/08/1976.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ABC EN PARÍS

ELOGIO AMPLIO, RAZONADO Y SINCERO AL REY EN «L´EXPRESS»

Admiración por un Soberano joven y sencillo, al corriente de las ideas de nuestro tiempo

París; 2. (Crónica recibida por télex.) Al Rey Don Juan Carlos no se le escatiman los elogios, y entre todos ellos el más amplio, razonado y sincero- es quisa el de Jean-Francois Revel en un largo artículo de tres páginas que hoy publica el semanario L´Express. El autor de «La tentación totalitaria cuenta su experiencia personal de un encuentro con los Reyes de España en la Zarzuela, con motivo de la reunión en Madrid del Club de Roma.

ADMINISTRACIÓN.—El editorialista de «L´Express» no oculta su admiración por un soberano joven, sencillo y campechano, «más al corriente de las ideas de nuestro tiempo que, por ejemplo —dice—, el grupo de estudiantes de Ciencias" Políticas con el que conversé en febrero último». Pero en sus consideraciones políticas sobre el momento español, al referirse a la autorización de los partidos políticos, Jean-Francois Revel se refiere al caso particular del Partido Comunista Español.

«Se puede objetar -escribe— que el P. C. E. constituye una excepción en esa autorización y sigue siendo Ilegal. De hecho, no está nomínalmente prohibido. Lo que está prohibido, según los términos de la nueva ley, es todo partido «que obedezca a las órdenes de un país extranjero y cuyo fin sea el Implantar un régimen totalitario.» Sólo está en manos de Santiago Carrillo el aportar las pruebas tangibles y controlables de la pureza de sus actos y de sus Intenciones en esas dos condiciones para beneficiarse de la ley. Si se cree lo que dice, nada le ´será más fácil.

«OPERATION CHARME DE CARRILLO».—La lectura de los numerosos comentarios de Prensa, suscitados por el reciente decreto de amnistía, lleva a la conclusión de que «una democracia sin Partido Comunista es una democracia a medias:*. En este sentido «Le Fígaro» informa de la reunión en Roma del Comité Central del P. C. E., y bajo el titulo de «Operation charme de Santiago Carrillo» cuenta cómo el secretario general del Partido Comunista Español ha hecho la apología de «su» comunismo, que no tiene nada que ver con «el» comunismo. «En suma —escribe el corresponsal del diario conservador—, Santiago Carrillo ha logrado su operación da seducción y Dolores Ibarruri, «La Pasionaria» staliniana, que ha estado a las órdenes de Moscú, ha dado también sus lecciones de comunismo sonriente. Es más, ha afirmado que el P. C. E. no obedece a ninguna disciplina Internacional.» Lo que no ha dicho es si el objetivo de la lucha final ha cambiado de signo.

En el mismo número de «Le Figaro>, Jacques Guilléme-Brulon, en un articulo titulado «El Rey y los comunistas», analiza la actitud del P. C.E., que «pone en tela de juicio el principio mismo de la Monarquía» y no ve tan fácil la legalización del Partido Comunista, sobre todo cuando se tiene en cuenta que un vasto sector de la opinión, del Ejército y de la Administración no ven «con buenos ojos la difusión por la masa media de la propaganda del P. C.E.».

COMPARACIÓN CON GOTJLAG. —En conclusión, el ex corresponsal en Madrid, que no fue nada tierno con el primer ministro, Adolfo Suárez, el día de su designación, escribe a propósito de la amnistía: «Si el decreto de amnistía se aplica en su más amplia acepción, la´ mayoría de los 636 detenidos políticos encontrará de nuevo la libertad. La cifra hace soñar cuando se la compara a los cientos de miles de hombres y de mujeres victimas del Goulag, por motivos ideológicos, en la ET.R.S.S. No es que una cosa justifique la otra, sino todo lo contrario. Lo que sí es cierto es que ha llegado la hora de -que la gran Prensa occidental, llamada «bienpensante», haga campaña para que la guerra civil desencadenada en 1918 en la Unión Soviética termine y que los rusos también conozcan la paz.»

El comentarlo, en el primer aniversario del «fiasco de Helsinki», es oportuno. Como también lo sería el que el tema español se abordase por esa gran Prensa occidental de un modo más imparcial y, sobre todo, en términos menos anticuados.—X.

 

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