Autor: Contreras, Lorenzo. 
   Los Reyes se acercan a los problemas de Galicia  :   
 En Citroën, de Vigo, pidieron al Monarca la readmisión de los trabajadores despedidos. 
 Informaciones.    27/07/1976.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

los problemas de Galicia

Por Lorenzo CONTRERAS (Enviado especial de INFORMACIONES.)

VIGO, 27.

L A segunda etapa del viaje de los Reyes por tierras de Galicia ha encontrado en la ciudad de Vigo el máximo exponente de interés. Si Santiago de Compostela fue el escenario de la actitud política intelectualizada, Vigo ha sido la expresión de la reivindicación netamente laboral, sin desconocer, por supuesto, los aspectos políticos objetivos involucrados en estas actitudes. Asi, por ejemplo, durante la visita de los Reyes a la factoría de Citroen, se oyeron gritos de «Juan Carlos, Sofía, queremos amnistía».

Los Monarcas se habian desplazado a la importante ciudad Industrial de Vigo desde Santiago, pasando por Padrón, Pontevedra, Villagarcía de Arosa y otras localidades donde el vecindario congregado les dio una multitudinaria bienvenida.

El alcalde de Vigo, en su discurso desde el balcón principal del Ayuntamiento, expuso las ya clásicas peticiones relacionadas con los problemas locales, a los que tuvo su contribución al clamor nacional en petición de amnistía, que actualmente prepara el Gobierno, y cuyas lineas generales serán probablemente dadas a conocer en el Consejo de ministros del viernes, cuya celebración está prevista en La Coruña. A propósito de este Consejo de ministros, existe una acusada rivalidad entre la capital de la provincia y Compostela, lugar este último elegido por los Reyes para su residencia oficial durante su estancia en Galicia. La decisión de celebrar la reunión del Gobierno en La Coruña parece definitivamente tomada. Ayer se sabía que la mayoría de los ministros han reservado habitaciones en hoteles de la capital.

Las palabras del alcalde de Vigo, señor García-Picher, no contuvieron la mención expresa de la palabra amnistía, pero esta solicitud se derivaba de las frases que dedicó a la esperanza de «una patria próspera, unida y Justa, en la que los principios contenidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas sean aplicados en toda su amplitud con retroactividad, gracias a la generosidad que caracteriza a la realeza»,

El recorrido hasta Vigo fue una sucesión de entusiastas recibimientos locales, en los que rivalizaron las localidades antes mencionadas, todas ellas engalanadas con banderas y pancartas de bienvenida. Especial relieve ofreció el acto popular del Ayuntamiento de Pontevedra, la visita a la Virgen Peregrina y la inauguración de la ciudad infantil Príncipe Felipe.

La nota crítica, normalmente reflejada en pintadas nacionalistas, había sido paliada por las autoridades locales mediante la técnica de borrar los letreros. Hay que hacer notar que en ningún

momento las pintadas que han podido leerse, expresamente en Santiago y en Vigo, han hecho alusión para nada e. la Monarquía. Como se indica al comienzo de esta crónica, la nota crítica fue en todo momento, independiente de la visita real en sí, de tono fundamentalmente socio-económico, aunque no desprovisto de los matices políticos inevitables.

La visita de los Reyes a la fábrica Citroen fue indudablemente el episodio estelar de la Jornada de ayer. Una gran pancarta, autorizada, o por lo menos tolerada, se exhibía en la entrada de la factoría. Sus portadores eran los obreros despedidos en 1972, y el letrero reclamaba su readmisión. Entre los miembros del Consejo de Administración que dio la bienvenida a los Reyes se encontraba el hasta hace pocas semanas ministro de Justicia, don Antonio Garrigues, que recibió un efusivo abrazo del Monarca.

Una vez dentro del recinto, el Rey tuvo ocasión da escuchar, junto a numerosos vítores, los gritos de «Despedidos, readmisión», «Amnistía laboral» y «-Amnistía general», rubricado todo ello con una petición unánime: «Que hable el Rey.» Don Juan Carlos se dirigió a los trabajadores representados por un Joven es. pecialista que le hizo entrega de un documento expresivo de las reivindicaciones antes manifestadas, diciéndole: «Pondré mis cinco sentidos en atender vuestros problemas.» A estas palabras, el trabajador respondió: «Maxestade, si vos poniedes vos cinco sentidos, nos pondremos os dez por España.» («Majestad, si Vos ponéis los cinco sentidos, nosotros pondremos los diez por España.

El Monarca recibió también en la factoría Citroen un escrito de la Junta sindical, en el que, entre otras cosas, se pide «un puesto de trabajo digno para todos los trabaja. dores de nuestra provincia, para reducir la vergonzosa emigración que padecemos y poder sostener a nuestras familias en nuestra propia tierra».

El escrito contiene una petición a favor de otros obreros que han perdido su puesto de trabajo durante las luchas sociales. A estos obreros se les defiende de «la injusta calificación de delincuentes políticos». El documento refleja otras reclamaciones y termina diciendo: «Majestad, los trabajadores no somos ni una masa indisciplinada, ni un peligro social. Venimos ofreciendo a la sociedad una imagen de exigencia, de dureza en nuestras justas reivindicaciones, pero nunca protagonizamos el desorden, porque nos consideramos ciudadanos que hemos de contribuir al engrandecimiento de Galicia y de España. Pedimos, en justa correspondencia, el reconocimiento legal de las libertades políticas y sindicales, que nos permitan progresar con paso firme en el camino de la justicia social.»

El escrito fue, recogido por el Rey, quien prometió dar a su contenido la mayor atención.

EN CITROEN, DE VIGO, PIDIERON AL

MONARCA LA READMISIÓN DE LOS

TRABAJADORES DESPEDIDOS

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