Dijo el Rey en su discurso al pueblo compostelano. 
 "Quiero ayudar a situar a Galicia en el puesto que le corresponde"  :   
 "El esfuerzo para su progreso tiene que ser hecho entre todos, con generosidad y urgencia". Ayer comenzó la visita oficial de los Reyes a las cuatro provincias gallegas. 
 ABC.    25/07/1976.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

DIJO EL REY EN SU DISCURSO AL PUEBLO COMPOSTELANO

"QUIERO AYUDAR A SITUAR

A GALICIA EN EL PUESTO

QUE LE CORRESPONDE"

"El esfuerzo para su progreso tiene que ser hecho entre todos, con generosidad y urgencia"

AYER COMENZÓ LA VISITA OFICIAL DE LOS REYES A LAS CUATRO PROVINCIAS GALLEGAS

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 24. (Cifra.) Poco antes de las siete de la tarde han llegado por vía aérea a esta ciudad, inaugurando así su viaje oficial a Galicia, Sus Majestades los Reyes de España, acompañados de sus hijos el Príncipe Felipe y las Infantas Elena y Cristina. Ante la multitud congregada en la plaza del Obradoiro, el Rey pronunció, desde el balcón del Palacio Municipal, el siguiente discurso:

«Venimos en peregrinación a Compostela para hacer un acto de fe y agradecer al Apóstol, en nombre de la Nación española, su protección. Queremos, muy especialmente, ponernos en contacto persona/ con Galicia, recorrer sus tierras, oír a sus hombres y vivir sus problemas.

Pasé un año feliz en la ría de Pontevedra; la Reina y yo hemos venido muchas veces a Galicia, y siempre sentimos la misma Ilusión da recrearnos con las bellezas de sus tierras y admirar sus monumentos, pero es el alma gallega, tan llena de matices variados y sutiles, lo que siempre nos impresiona y admira.

Siento a Galicia profundamente, y creo compartirla; pienso, con Rosalía, que "esta térra, n´hai duda... Dios a fixo pra ser amada e amar".

Y porque amamos • a Galicia estamos decididos a hacer un gran esfuerzo para su renovación y progreso. Esfuerzo que tiene que ser hecho entre todos. Con generosidad y con urgencia. Son las exigencias de la época en que vivimos. He escuchado con la más profunda atención vuestras peticiones al Gobierno, y durante el recorrido que hoy emprendemos por las cuatro provincias, quiero vivir la realidad gallega tal como es hoy, para ayudar a situarla en el puesto que le corresponde en el conjunte de los grandes temas nacionales.»

El Rey continuó en lengua gallega:

«E agora, xa eiqui, desde esta praza. don Obradoiro, corazón de Galiza, turne espiritual de España, quero facer chegar un saudo cheo de agarismo a todolos galegos que dentro 9 fora da sua térra proban as altas virtudes dunha raza que se fixo acreedora da estima xeral pola sua Intelixencia, teima e cordialidades.»

«E dun xeito especial tamen quero ter unha sentida lembrama chea de saudade pra todo aqueles que "ora e molías veces tonxa tíos alroa que ¡les viran nacer, traballan e soñan

co día en que han de voltar. O Reí, e con el o seu Gobernó, non lie esquencen e traballaran pra que se den as condicios que lles permitán voltar a térra nal.»

(«Y ahora, ya aquí, desde esta plaza del Obradoiro, corazón de Galicia, fuego espiritual de España, quiero hacer llegar un saludo lleno de cariño a todos los gallegos que dentro y fuera de su tierra prueban las altas virtudes de una raza que se hizo acreedora de la estima general por su Inteligencia, tesón y cordialidad.»

«Y de una forma especial, también quiero tener un sentido recuerdo lleno de saudade para todos aquellos que fuera y muchas veces lejos del lugar que les vieran nacer trabajan y sueñan con el día en que ´han de volver. El Rey y su Gobierno no les olvidao, y trabajarán para que se den las condiciones que las permitan volver a la tierra madre.»

«Al agradecer al- alcalde sus elocuentes palabras, quiero gritar con todos vosotros algo que me sale muy de dentro del corazón:

¡Viva Galicia! ¡Viva España!»

Santiago de Compostela, 24. (Crónica .de nuestro enviado especial, por teléfono.) Treinta grados húmedos a la sombra y unas 3.000 personas esperaban a los Reyes de,España y a sus hijos en el aeropuerto de Labacolla, donde llegaron poco antes de las siete, de la tarde de hoy en dos aviones Mystére que tomaron tierra con apenas unos minutos de intervalo. En el primero viajaban e! Rey Don Juan Carlos, las Infantas Doña Elena y Doña Cristiana y el presidente del Gobierno, don Adolfo Suárez, y el ministro del Aire, teniente general Franco Iribarnegaray. En el segundo lo hacían la Reina Doña Sofía y el Príncipe Felipe, Los ministros de Justicia, Gobernación y Educación y Ciencia, señores Lavilla, Martín Villa y Menéndez, hablan llegado con anterioridad y esperaban la llegada da Sus

Majestades junto con e! alcalde de la ciudad, los gobernadores civiles de las cuatro provincias gallegas, el arzobispo de Santiago, monseñor Suquia Goicoechea; el director general de la Guardia Civil, teniente general Campano López, y otras autoridades civiles y militares.

La ceremonia de la llegada fue rápida. La esposa del, alcalde, señor Castro, entregó un ramo de flores a Doña Sofía, y acto seguido los Reyes, el Principe y las Infantas subieron a un podio desde donde escucharon el himno nacional que interpretaba una compañía da honores con bandera, banda y música. El Rey pasó revista a las tropas a continuación para saludar después —primero Don Juan Carlos, a continuación Doña Sofía, el Principe despues, y las Infantas por último—, a las autoridades gallegas que habían acudido a recibirles. En dos coches cubiertos partieron hacia el centro de Santiago a la plaza del Obradoiro. Los 10 kilómetros de recorrido entre el aeropuerto y la ciudad estaban jalonados de grupos de personas que aplaudieron el paso de la caravana oficial y que se hacían más Intensos a medida que se acercaban al centro de la misma.

Allí, el alcalde entregó al Rey el bastón da mando de la ciudad y, tras saludar a las personalidades presentes en la puerta del Ayuntamiento, los miles de personas presentes en la magnífica plaza rectangular del Obradoiro, rodeada por los cuatro edificios singulares que son la catedral del Apóstol Santiago, el hostal de los Reyes Católicos, el Ayuntamiento de la Villa y el palacio de Gelmírez,

prorrumpieron ´en una gran ovación cuando los Reyes, el Principé y las Infantas aparecieron en el balcón central del edificio. Varias pancartas —la mayoría de ellas sobre los. colores de la bandera española y algunas sobre los colores de la bandera gallega, blanca con una Taya azul en diagonal— daban la bienvenida a los Reyes, en castellano y en gallego; algunas pedían escuelas.

 

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