Mensaje de Su Majestad al Papa. 
 El Rey no utilizará el privilegio de presentación de obispos     
 
 Informaciones.    16/07/1976.  Página: 2-3. Páginas: 2. Párrafos: 11. 

MENSAJE DE SU MAJESTAD AL PAPA

EL REY NO UTILIZARA EL PRIVILEGIO DE PRESENTACIÓN

MADRID, 16 (INFORMACIONES).

EL Rey de España ha comunicado a Su Santidad Pablo VI que no utilizará en lo sucesivo el tradicional privilegio del Jefe del Estado español a la presentación de candidatos -para el nombramiento de obispos.

El mensaje regio, de trascendencia histórica, fue llevado al Vaticano por el jefe de la Casa del Rey, marqués de Mondéjar, quien fue recibido en audiencia especial por Pablo VI.

Según medios oficiales, el. Rey don Juan Carlos "ha comunicado a Su Santidad Pablo VI su intención de no utilizar el privilegio de presentación de obispos, encomendando al Gobierno la instrumentación -jurídica de tal propósito dentro del conjunto de las nuevas relaciones del Estado español con la Santa Sede"

Se cree que, en contrapartida, la- Iglesia española renunciará al privilegio del fuero eclesiástico, mediante el cual los clérigos no pueden ser procesados sin permiso del ordinario del lugar.

Esto equivalé a una revisión del Concordato vigente mediante acuerdos parciales y responde al espíritu del concilio Vaticano II y a la realidad social española. Con estas medidas se dan pasos concretos para !a efectiva y necesaria independencia entre la Iglesia y el Estado, a la vez que se tienden puentes de verdadera armonía entre las dos potestades. Precisamente el privilegio de presentación de obispos, lo mismo que el del fuero eclesiástico, eran permanentes motivos de fricción entre la Iglesia y el Estado en los últimos años.

Con la decisión del Rey don Juan Carlos, la Iglesia española gozará de la libertad suficiente para nombrar los obispos. En este momento, por este motivo, hay numerosas diócesis vacantes. Se espera que de ahora en adelante se aceleren los trámites y se cubran rápidamente todas estas vacantes.

Los dirigentes del privilegio sobre presentación de obispas en España se remontan al siglo XV, durante el reinado de los Reyes Católicos. Con el advenimiento de la II República hubo renuncia de este privilegio. Se ha disentido mucho si el privilegio era ana gracia a la Jefatura del Estado o solamente a la Corona española. Estas dificultades y vacilaciones se mantuvieron al iniciarse el régimen del 18 de julio, basta que el día 7 de junio de 1941 se firmó el acuerdo, entre la Santa Sede y el Gobierno español, sobre el ejercicio del privilegio de presentación de obispos. En virtud de este acuerdo se estipulaba la provisión de sedes arzobispales y obispales residentes en España. En su artículo 10 se preveía ya la futura firma de un Concordato completo. En el artículo primero de este acuerdo se dice textualmente:

«Tan pronto como se haya producido la vacante de ana sede arzobispal lo de una administración apostólica), o cuando la Santa Sede juzgue necesario nombrar un conjunto con derecho a sucesión, el nuncio apostólico, de modo confidencial, tomará contacto con el Gobierno español y, una vez conseguido un principio de acuerdo, enviará a la Santa Sede una lista de nombres de personas idóneas, al menos en número de seis. El artículo segundo dice; «El Santo Padre elegirá a tres de entre aquellos nombres y por conducto de la Nunciatura Apostólica los comunicará al Gobierno español, y entonces el Jefe del Estado, en el término de treinta días, presentará oficialmente a uno de los tres.» Por su parte, el apartado tercero dice:

«Si el Santo Padre, en su alto Criterio, no estimase aceptables todos o parte de los nombres comprendidos en la lista, de suerte que no pudiera elegir tres o ninguno de entre ellos, de propia iniciativa completará o formulará una terna de candidatos, comunicándola por el mismo conducto al Gobierno español. Si éste tuviera objeciones de carácter político general que oponer a todos o a alguno de los nuevos nombres, las manifestará a la Santa Sede. En caso de que transcurriesen, treinta días desde la fecha de la susodicha comunicación sin una respuesta del Gobierno, su silencio se interpretará en el sentida de que no tiene objeciones de aquella Índole que oponer a los nuevos nombres, quedando entendido que entonces el Jefe del Estado presentará sin más a Su Santidad uno de los candidatos incluidos en dicha terna.

por el contrario, si el Gobierno formula aquellas objeciones» se continuarán las negociaciones, aún transcurridos los treinta días.» Como es natural, todas estas gestiones tenían carácter de absoluto secreto, guardándose de manera especia! el secreto con respecto a las personas, hasta el momento de su nombramiento.

El Concorato vigente entre la Santa Sede y España fue firmado, en la Ciudad del Vaticano, el día 27 de agosto de 1953. El articulo VII del mismo dice: "Para el nombramiento de los arzobispos y obispos residencíales y de los coadjutores con derecho a sucesión, continúan rigiendo las normas del acuerdo estipulado entre la Santa Sede y el Gobierno español el 7 de junio de 1941.»

La transformación operada en el seno de la Iglesia tras el Concilio Vaticano II ha planteado nuevas exigencias y enfoques que, a juicio de los más, no estaban bien servidos ya en los textos concordados.

El tema más debatido, entre los que afloraron a raíz del Vaticano II, ha sido quizá el privilegio de presentación de obispos. En el año 1966 los obispos españoles ofrecieron al Papa el renunciar a todos sus privilegios, especialmente el privilegio de fuero eclesiástico. El Pontífice les contestó, a través del nuncio, agradeciendoles el gesto e indicando que se reservaba el cuándo y cómo llevar a la práctica sus deseos. Dos años más tarde, Pablo VI escribió al Jefe del

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Estado solicirtando que, al igual que en otros paises que difrutaban o disfrutan de Idénticos privilegios a los concedidos a España, renunciare a la presentación de obispos. Franco le respondió que estaba dispuesto a revisar todos los privilegios del Estado español dentro de la linea concillar del Vaticano II, En 1970 el ministro de Asunto» Exteriores señor López firmo —a quien acompañaba el embajador señor Garrígues— sostuvo en el Vaticano largas entrevistas con altos dignatarios de la Santa Sede y con el Papa; las conversaciones tuvieron por tima las relaciones entre España y la Santa Sede, y, en particular, la eventual revisión del Concordato vígente.

Al año siguiente, el Estado español reconocía oficialmente que el Concordato firmado en 1953 era «anacrónico» y nesecitaba ser revisado. Tema principal de tal revisión serian los privilegios de ambas partes. Con la visita que monseñor Casaroll I realizo a Madrid en diciembre de 1074, los contactos entre España y la Santa Sede se frenaron. A partir de esa fecha se produjo una etapa de «tensión en las relaciones, mas concretamente hacia finales de 1915.

Con la llegada del primer Gobierno de la Monarquía mejoraron de nuevo las relaciones. Comenzó a hablarse de la posibilidad de firmar, dentro de este mismo año unos «acuerdos parciales» que Irían sustituyendo al Concordato. El que parecía entre los «acuerdos mas Inminente era el de una renuncia mutua al priviligio de presentación de obispos por parte del Estado y al privilegio del Fuero eclesiástico por parte de la Iglesia.

En mayo de este año, el anuncio en España, monseñor Dadaglio, celebró una sesión de trabajo con los cardenales españoles y e1 secretario de la Conferencia Episcopal, monseñor Yanes.

Fuentes bien informadas señalaron que el nuncio había Informado a los purpurados españoles sobre la marcha de las rediciones entre el Vaticano y el Gobierno español, que parecía enfocarse hacia la consecución de los «acuerdos parciales». A finales de Junio, en Zaragoza el cardenal Enrique y Tarancón manifestaba que «la firma de los "acuerdos parciales comenzará por el nombramiento de obispos sin previa presentación por parte del Estado. Todo lo demás vendrá rodarlo. Es probable, por tanto, despues del Importante piso dado por el Rey; que la Iglesia española —que ha manifestado en diversas ocasiones estar dispuesta a ello— renuncia a su vez al privilegio del Fuero

Eclesiasticos.

Debido a las difilcultades que presentaba para la Iglesia el privilegio estatal de presentación de obispos — la iglesia lo consideraba un rebajamiento da su libertad—. desde hacía quince meses no se había nombrado ningún obispo residente en España, Actualmente existian siete diócesis Tacantes: Huesca, Avila. Zamora. Ibiza GuadíxBaza. plasencia y Tuy-Vigo.

 

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