Suplemento Especial. Don Juan Carlos: Un año Rey de España. 
 Don Juan Carlos: Un año Rey de España     
 
 Informaciones.    22/11/1976.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

SUPLEMENTO ESPECIAL

DON JUAN CARLOS: UN AÑO REY Di ESPAÑA

SUBIÓ al Trono hace hace año. y el mismo día de su coronación, don Juan Carlos I anunciaba emocionado que en la nueva etapa histórica que se abría él quería estar al servicio del pueblo. Lo ha estado. En estos doce meses transcurridos —¡qué breve periodo, qué largo el camino andado!— lentamente, el pueblo ha recuperado su voz. La soberanía está a punto de serle devuelta. Se avecina una nueva legislación que responderá a la madurez y las exigencias del país real. Las leyes por las que vamos a regirnos los españoles son el resultado del deseo del Rey de otorgar al pueblo el grado de soberanía que le corresponde. Por encima de los acontecimientos decisivos que conducen a España a la democracia, ha estado, vigilante, el Rey. El ha sido, es y será el motor del cambio. El mejor regalo de este aniversario, que el pueblo y la Corona celebran con gozo, ha consistido en situar al país en el umbral de la democracia.

DOCE meses han bastado para resaltar U talla de estadista de un Rey joven. Sereno y enérgico, modelador y dinámico, ha salido sortear les escollos —que no han faltado— de un sendero difícil e impulsar. en sus momentos peligroso de desmayo, un proceso democratizador que el clamor popular pedia Por eso su acertada presencia en el trono ha servido para afianzar la Institución de la Corona en un país mayoritariamente joven, que había perdido su recuerdo histórico.

((Quiero ser el Rey de todos los españoles» y «la Monarquía mantendrá una estrecha relación con el pueblo, no han sido, a lo largo de este año, simples frases de un Mensaje inaugural, sino verdaderos compromisos cumplidos. La vinculación con el pueblo ha ido a buscarla de cerca. Las regiones y pueblos —Andalucía, Galicia, Asturias y Cataluña pueden atestiguarlo— comprobaron el empeño de un Rey en respetar las peculiaridades y acentos varios de un país pluralista y su deseo de que «nadie fuera olvidado». La Patria, había dicho, es «una empresa colectiva, y a su construcción invitó a todos.

Los apoyos solicitados no le han faltado: el pueblo le ha aplaudido, el Ejército —cuya unidad y eficacia siempre defendió— se apiñó en su derredor como respaldo garantizador—, la Iglesia —tras la renuncia de privilegios mutuos que devolvieron ana digna independencia a ella y al Estado— ha apoyado el tránsito con cordialidad. Y también la oposición ha mantenido un respeto expectante frente a un Rey que estrenó su Corona anunciando ,la reconciliación nacional» y afirmó en el Congreso norteamericano, ante la opinión mundial, que la Monarquía democrática en camino asegurarían el acceso ordenado al Poder de las distintas alternativas de gobierno».

TAMBIEN el rey ha quebrado, en estos meses, el aislacionismo internacional de cuatro décadas. Portador —y, en gran medida, encarnación— de la nueva imagen de España, Juan Carlos ha sabido ganar el soporte de las cancillerías extranjeras a la reforma. En Latinoamérica pidió un esfuerzo de imaginación para transformar la retórica hispanidad en nuevas fórmulas de convivencia. En Estados Unidos proclamó el compromiso de la Monarquía a ser una institución abierta con sitio holgado para todos los ciudadanos. En Francia reclamó para- España el sitio, en pie de igualdad, que le corresponde en Europa. Fueron viajes cordiales. En todos se evidenció el apoyo y la satisfacción de los anfitriones porque España volviera a estar en sintonía con el mundo occidental

EN este puñado de meses es, pues, mucho lo que se ha andado. Parecía imposible. Por supuesto —no lo podemos silenciar—, queda todavía mucho por hacer. Los problemas acucian. Pero, al contemplar el positivo balance del primer año de la Monarquía, existe una renacida esperanza para afrontarlos. Con el convencimiento —como el mismo Rey dijo, hoy hace un año— de que «juntos podremos hacerlo todo».

 

< Volver