Autor: Urbano, Pilar. 
   "¿A qué viene esta cacería?"     
 
 ABC.    04/01/1979.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

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Hilo directo

«¿A QUE VIENE ESTA CACERÍA?»...

El teléfono del comedor privado de Castellana, 5, sonó con insistencia. Martín Villa almorzaba, con

Gutiérrez Mellado. Al otro lado del hilo, Juan José Rosón, gobernador civil de Madrid, soltaba la noticia,

como un pistoletazo seco y trío. Al instante se reunían, con los dos ministros, los directores generales

de Seguridad y de la Guardia Civil y el jefe superior de Policía de Madrid. La noche anterior, a raíz del

asesinato de San Sebastián del comandante Herrera, se había intensificado la alerta, y los controles

policiales patrullaron sin tregua por nuestra ciudad y sus cinturones exteriores. «Desde el día 21 de

diciembre —me diría después el gobernador civil— Madrid está bajo control en todos sus puntos

claves... Y se han detectado y desbaratado muchos intentos de criminalidad común... Pero, para este tipo

de actos terroristas, todo control y toda vigilancia es insuficiente. Cualquier hombre que pasa por la calle,

a pie o en coche, puede ser un asesino dispuesto a matar.»

La víspera, en el Ministerio de Defensa me decían que ante el cadáver aún caliente del comandante

Herrera era preferible no hacer declaraciones de repudio del acto «no vayamos a convertir la indignación

que sabe serenarse, en palabras vagas que, a fuerza de repetirse, ya no suenan a nada». Y una hora

después de saltar al teletipo la noticia del asesinato del general Ortín Gil, una alta fuente militar desde la

Vicepresidencia del Gobierno responde a mi pregunta con otra pregunta: «¿Qué quieren? ¿Qué cruja

el edificio del Ejército? ¿A qué viene esta cacería?... Saben que tenemos coraje para aguantar el dolor,

mordernos los labios y seguir serenos al pie de nuestro deber... Pero no deja de ser una lamentable y

condenable provocación, en una "diada" de la Institución militar...»

Esta nueva «gesta» de terror, ¿es un hecho aislado o... el eslabón de una cadena? Para mi informante

militar, hay una frase clave, pronunciada a raíz del asesinato del general Sánchez Ramos y su ayudante:

«¡Queremos bastantes más!» Par» el gobernador civil de Madrid: «Al confirmarse que el asesino es E. T.

A., podemos conjeturar que esta muerte de hoy se inscribe en una operación de más alcance.» «Yo,

personalmente —agrega—, no creo en una operación en cadena. Aunque es evidente la correlación con

"lo de San Sebastián"..., E. T. A. no tiene capacidad operativa para una escalada de terrorismo a niveles

superiores.»

El presidente Suárez, desde su despacho de la Moncloa, fue recibiendo información puntual y continua de

los hechos. En algún momento de la tarde, v en sectores muy localizados de la «familia castrense», se

produjeron «reacciones emocionales». Hablo de ello con Rosón. Está muy afectado; esta vez la víctima le

«roza» muy de cerca. Quita hierro al asunto: «Tensiones y hasta crispaciones entre algunos militares son

una reacción normal, plenamente normal. Pero el Ejército tiene en sí la fuerza interna suficiente para

asimilar hechos tan dolorosos como éste... con toda serenidad.» Pilar URBANO.

 

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