ETA y GRAPO reivindican el asesinato del magistrado Miguel Cruz Cuenca. 
 Entierro íntimo en la Almudena     
 
 Diario 16.    10/01/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 23. 

ETA y GRAPO reivindican el asesinato del magistrado Miguel Cruz Cuenca

Entierro íntimo en la Almudena

MADRID. 10(DI6).-A las nueve de esta mañana fueron inhumados en el cementerio de la Almudena los

restos mortales del presidente de la Sala VI de! Tribunal Supremo, Miguel Cruz Cuenca, asesinado ayer

por dos jóvenes que podrían estar vinculados a ETA o al GRAPO, cuando el magistrado salía de su

domicilio, en la calle Felipe U, número 12.

Al sepelio asistieron unas doscientas personas, la mayoría familiares y amigos personales de la víctima.

Además del ministro de Hacienda, Francisco Fernández Ordóñez, se encontraban en la Almudena el

presidente del Tribunal Supremo Ángel Escudero dei Corral y representantes de la sala de gobierno del

Palacio de Justicia.

La ceremonia en el cementerio duró una media hora. Un sacerdote rezó un responso y, tras la inhumación

del féretro, un padrenuestro.

Antes de la inhumación del magistrado Cruz Cuenca tuvo lugar una misa de «corpore insepulto» en Ja

capilla ardiente instalada en el salón de plenos del Tribunal Supremo, donde hicieron vela durante toda la

noche magistrados del Supremo, de !a Audiencia Nacional, Territorial y Provincia!, así como magistrados

de trabajo jueces y funcionarios de la Administración de Justicia.

La presidencia de la misa la formaba la familia, el presidente del Tribunal Supremo y todos los

presidentes de sala, excepto el de la Sala II, Adolfo de Migue) Garcilópez, quien, afectado por el

asesinato, se encuentra enfermo.

Todos los tribunales de justicia, igual que ayer siguen de luto y no celebran juicio alguno, según un

telegrama cursado por et presidente del Supremo a los presidentes de las audiencias nacionales.

Medidas de seguridad

Ayer, a las ocho de la tarde, con un ambiente de calma absoluta y fuertes medidas de seguridad se celebró

un funeral en el salón de plenos del Palacio de Justicia, al que asistieron unas trescientas personas,

familiares, amigos y colegas. Entre los asistentes se encontraban el ministro de Justicia y altos cargos de

su departamento.

Varias docenas de coronas de flores flanqueaban el altar y un sencillo ramo de claveles rojos descansaba

a! pie del féretro. Cuatro candelabros dorados, un rosario alrededor de las manos y salpicaduras de sangre

tumefacta sobre la frente configuraban la patética imagen del cuerpo sin vida del magistrado.

Pese a la ausencia de incidentes durante el desarrollo de la ceremonia, al parecer se produjo momentos

antes un enfrentamrento verbal —de escasa importancia— entre el ministro de Justicia y una señora, así

como algún abucheo de breve duración.

El presidente de la Sala VI, según testigos presenciales, fue alcanzado por dos disparos entre dos coches

aparcados en bate-ria. Él primero -dijo un soldado que presenció el atentado le alcanzó en la sien y ya en

el suelo y desde lejos le dispararon

Los autores del atentado huyeron a continuación, y a pie, con dirección a la calle de Alcalá. Allí, según un

empleado farmacéutico, subieron a un coche Seat 131 de color blanco, matrícula M-4934-BC, localizado

siete horas después por la Policía en la madrileña calle de Juan Bravo.

Varios testigos consiguieron con anterioridad rodear al comando terrorista que huía de la zona. El joven

que iba armado, después de un pequeño forcejeo, conminó a los transeúntes a dejarles el paso libre. Su

acompañante, de unos veinte años, parecía más nervioso y no llevaba pistola.

El autor de los disparos, de fuerte complexión, era moreno y tenía bigote. Los asesinos vestían trenca

larga de color verde, uno, y anorak azul, otro. La Policía no descarta que en el interior del Seat 131 des

esperase una tercera persona.

Murió en el portal

Aun con vida, el cuerpo de Cruz Cuenca Fue introducido en el portal de su domicilio por el portero de

la finca y con la ayuda del chófer y algunos testigos. En la calle había un gran charco de sangre.

Su esposa que bajaba de la vivienda, quiso que el cuerpo ya sin vida dei magistrado fuese trasladado

inmediatamente al domicilio familiar. Pocos minutos después la Policía acordonó ta zona y una

ambulancia abandonó de vacio el lugar de los hechos.

LOS testigos presenciales fueron trasladados a la Dirección General de Seguridad (DGS) para prestar

declaración. Los controles policiales montados a raíz del asesinato del general Ortín Gil fueron

inmediatamente reforzados.

Un joven esparció en el lugar donde calló muerto el magistrado un puñado de claveles. «Como español

dijo- me duele esta muerte y me ha conmovido ver la sangre mezclada con el barro.»

ETA y GRAPO

El expediente contra un presunto miembro del GRAPO que descansaba en la Audiencia Nacional, des-de

el pasado mes de noviembre, y que contiene un minucioso plan para atentar contra ¡a vida de Cruz

Cuenca hace imposible asegurar, por el momento, la participación en este asesinato de la organización

terrorista ETA.

Durante todo el día de ayer las dos organizaciones, ETA rama político-militar y GRAPO, hicieron llegar a

distintos medios informativos reivindicaciones del atentado. Una voz anónima que se identificó de la

organización terrorista vasca lo hizo por teléfono al diario «Informaciones» veinte minutos después de

efectuarse (a acción.

EL GRAPO, a media tarde, dejó en una cabina telefónica cerca de la plaza Tirso de Molina un

comunicado dirigido al diario «Ya» en el que se hacía con la autoría del crimen. Después se atribuyó el

asesinato en llamada elefónica al periódico «La Voz de Galicia».

Según fuentes policiales consultadas por D16 es difícil, por el momento, esta-biecer responsabilidades a

una u otra organización. La munición encontrada en la calle Felipe II es la habitual utilizada por ETA,

balas nueve milímetros, marca Parabellum, y la forma y circunstancias del atentado similar a la utilizada,

con el magistrado Mateu

No es costumbre, sin embargo —precisaron las mismas fuentes— que los integrantes de un comando

etarra vayan desarmados y más improbable es aún-que uno de ellos pueda ser, como parece en este caso,

la primera vez que actúa en una acción armada contra una alta personalidad.

Los asesinos del magistrado Cruz Cuenca, pertenezcan a una u otra organización, conocían con

minuciosidad la vida y costumbres del presidente de la Sala VI del Supremo. Según pudo saber D16, Cruz

Cuenca regresó el pasado lunes de vacaciones para incorporarse a la actividad judicial, que se reanudaba

ayer.

 

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