Los magistrados quieren evitar la manipulación política. 
 Control policial para prevenir incidentes en la capilla ardiente     
 
 El País.    10/01/1979.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Control policial para prevenir incidentes en la capilla ardiente

Los magistrados quieren evitar la manipulación política

El féretro con los restos mortales del presidente de la Sala Sexta del Tribunal Supremo, especializada en

temas laborales y sociales, llegó a la una y media de la tarde a la sede del Tribunal Supremo, en cuyo

salón de plenos quedó instalada la capilla ardiente. Sobre una tarima colocada en estrados, del salón de

plenos, fue situado el féretro, que quedó destapado, bajo una cruz parroquial. El féretro llegó acompañado

de familiares, amigos, compañeros de la carrera judicial y del juzgado de guardia, concretamente el

número dieciséis de Madrid, al que correspondió, por tanto, el levantamiento del cadáver y las primeras

diligencias.

Desde el primer momento, una pareja de la Policía Armada montó vigilancia en la puerta de la capilla

ardiente, con el fin de evitar en lo posible los incidentes que se produjeron en parecidas circunstancias,

con ocasión del asesinato del también magistrado de la Sala Sexta, José Francisco Mateu Cánoves. Con

esta finalidad, la policía también montó un servicio de control en los accesos exteriores del Palacio de

Justicia, sede del Tribunal Supremo, para evitar que personas extrañas a la familia del finado o a la

Administración de Justicia pudieran entrar en la capilla ardiente.

En los medios judiciales, según pudo saber EL PAÍS, se sintió la necesidad, desde que se tuvo noticia del

atentado, de evitar que el funeral y el sepelio del magistrado, señor Cuenca, se convirtiesen en una

manifestación política de la extrema derecha, como ocurrió con el funeral y el entierro del magistrado

señor Mateu Cánoves. En este sentido, magistrados del Tribunal Supremo hicieron gestiones ante el

Gobierno a fin de que fuerzas de orden público impidan que el entierro de su compañero se convierta en

una manifestación política.

Una hora antes de que quedase instalada la capilla ardiente con los restos mortales del magistrado

asesinado, el presidente del Tribunal Supremo, Ángel Escudero del Corral, mantuvo reuniones con

diversos magistrados. En dichas reuniones se insistió en la necesidad de evitar la manipulación política

del atentado.

Casi al mismo tiempo, la junta de gobierno del Colegio de Abogados de Madrid, situado en el mismo

edificio del Tribunal Supremo, se reunía para hacer pública una nota en la que se pide al presidente del

Gobierno, Adolfo Suárez, la adopción de medidas inaplazables y urgentes «que pongan término al estado

de terror en que se tiene sumido a los españoles». El decano de dicho colegio y presidente del Consejo

Genera] de la Abogacía, Antonio Pedrol, había hecho con anterioridad unas declaraciones, en la puerta

del domicilio del magistrado asesinado, manifestando: «Siento haber acertado en la previsión que hice

cuando el asesinato del magistrado Mateu, expresando mi temor de que estábamos en presencia de unas

maniobras que pretenden amedrantar a la Justicia.» El señor Pedrol añadió: «Dentro de la odiosa lógica

terrorista se explica que cuando se busca la destrucción de toda organización social, se ataque a uno de los

pilares fundamentales, como es el de la Justicia. Expreso, no obstante, mi convencimiento de que estos

asesinatos no alcanzarán la finalidad que el terrorismo busca y de que la Magistratura, que es profesión de

entrega y servicio, seguirá cumpliendo con valentía civil su función de administrar justicia.»

En los medios judiciales no se tenía ayer ninguna duda sobre el carácter y la finalidad del asesinato,

dirigido contra la institución de la Justicia en la persona de un magistrado sin especial relevancia política,

de reconocido talante liberal y tolerante en las ideas. Con motivo del asesinato, ha sido aplazada a mañana

la reanudación de la actividad de los tribunales de justicia tras las vacaciones navideñas.

Pág. 12

POLÍTICA

 

< Volver