Autor: Díez, Gloria. 
 "Ajuste de cuentas" o terrorismo. 
 Muy oscuro el asesinato del policía municipal     
 
 Diario 16.    13/01/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Muy oscuro el asesinato del policía municipal

«Ajuste de cuentas» o terrorismo

G. Diez

MADRID,

Pag. 13

(D16) —A las nueve de la .mañana de hoy está previsto que sean inhumados, en el cementerio de la

Almudena, los restos mortales del policía municipal Bienvenido Romero Montejo, asesinado ayer por dos

jóvenes en Madrid, cuando a las siete menos cuarto de la mañana salía de su domicilio, en el número 7 de

la calle Doña Mencía.

En un primer momento existía la impresión de que se trataba de un nuevo episodio de la oleada de

atentados terroristas contra las Fuerzas del Orden Público. «Buscaban un uniforme, y le tocó a él como

me podía haber tocado a mí», comentó un compañero del muerto a D16.

Sin embargo, a medida que pasan las horas, se extiende más la idea de que pudiera tratarse de un «ajuste

de cuentas», aunque en principio nadie se explica quién podría tener cuentas pendientes con Bienvenido,

que se ocupaba normalmente de dirigir la circulación, generalmente en el cruce de la ronda de Segovia

con la calle del mismo nombre.

No se llevaron la pistola

El hecho de que los agresores utilizaran una escopeta de cañones recortados, es un dato que no concuerda

con las armas empleadas habitualmente por tos terroristas y recuerda, en cambio, el caso ocurrido el

pasado 21 de diciembre, cuando dos jóvenes vestidos con anoraks, asesinaron, también con escopetas

recortadas, a otro guardia municipal en la Cruz de los Caídos en Madrid. Aquel asesinato tampoco fue

reivindicado.

Otro dato a resaltar es que los presuntos asesinos no se molestaron en despojar a su víctima de la pistola,

lo que hace suponer que el arma no fue el móvil del asesinato.

Los vecinos recuerdan sólo haber oído un ruido que en un principio confundieron con una bombona de

gas que hubiera explosionado. Cuando la vecina del bajo abrió su puerta, en el rellano de la escalera,

junto a los buzones estaba el cuerpo del guardia ya prácticamente sin vida. «Cuando lo cogieron todavía

respiraba, pero la herida era mortal, tenía el pecho destrozado por los disparos.»

Minutos antes, en la casa habían resonado los gritos de la mujer de Bienvenido, Pilar Alcalde, que avisaba

a su marido: «No salgas, no salgas, que vienen a por tí.»

«Mi madre, -declaraba a D16 uno de los dos hijos del matrimonio— estaba preocupada por los atentados

y todas las mañanas miraba por la ventana cuando salía mi padre. Hoy lo hizo también como el resto de

los días y al asomarse vio a dos jóvenes.

Uno de ellos tenía algo en la mano, a ella le parecía una escopeta. Gritó a mi padre, pero no llegó a

tiempo. Los jóvenes entraron en el portal y le alcanzaron en el rellano del primer piso. El no tenía

enemigos. Nunca había detenido a nadie. Su única afición éramos nosotros, su familia.»

La viuda, una mujer de grandes ojos llorosos, se encontraba en una sala rodeada de vecinas, recibiendo,

casi sin oír, los pésames de las personas que llegaban a los que se unió el de D16. El cadáver de su marido

ya" no se encontraba allí. Había sido trasladado al Instituto Anatómico Forense para que se te practicara

la autopsia.

Siempre que alguien muere se dice de él que era bueno. Pero en este caso es verdad. Era un hombre

afable, no se metía con nadie. Yo he llegado a pensar de él que ni siquiera reprendía a los chicos cuando

los veía dando patadas a los coches. De verdad, no se metía con nadie», aseguraba una de las vecinas a

D16, y continuaba: «Esto no ha podido ser una venganza.»

El alcalde de Madrid en funciones, Luis María Huele, decidió ayer imponer la medalla de Madrid, en su

categoría de plata, a título póstumo a Bienvenido Romero. Durante toda la tarde numerosos policías

municipales se han turnado en el Escuadrón de Caballería de la carretera de Castilla para velar el cuerpo

de su compañero muerto.

 

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