Según la policía, con estas detenciones se han evitado dos nuevos atentados. 
 Detenidos los presuntos asesinos del magistrado Cruz Cuenca y del policía municipal Díez González     
 
 El País.    30/01/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

POLÍTICA

Según la policía, con estas detenciones se han evitado dos nuevos atentados

Detenidos los presuntos asesinos del magistrado Cruz Cuenca y del policía municipal Diez González

Miembros de la Brigada de Operaciones de la Dirección General de Seguridad han identificado y

detenido a cuatro presuntos militantes del GRAPO, a dos de los cuales se acusa, respectivamente, de los

asesinatos del presidente de la Sala VI del Tribunal Supremo, Miguel Cruz Cuenca, y del policía

municipal Benjamín Diez González. Con estas detenciones, según fuentes policiales, se ha evitado, al

menos, otros dos atentados, previstos para estos días.

En una rueda de prensa celebrada ayer, el director general de Seguridad, Mariano Nicolás, hizo entrega a

los medios de comunicación de una nota oficial en la que se da cuenta de la detención de Adolfo

Caballero, de veintiún años, soltero, natural de Madrid, presunto autor de los disparos que causaron la

muerte del magistrado; Ana María Sánchez Fuentes, de veintiún años, casada, natural de Madrid,

secretaria, presunta conductora del vehículo en el que huyó Caballero; Víctor Rodríguez Rico, de

veintidós años, esposo de Ana María Sánchez, quien, según el señor Nicolás, se ha confesado autor de la

muerte del señor Diez González, y Francisco Javier López Martín, de veinte años, natural de Madrid,

cuyo piso en la calle Mota de Cuervo se empleaba corno «piso franco» de la organización, siempre según

fuentes policiales.

En la misma nota policial se señala que se han localizado tres pisos francos en Madrid y se ha incautado

un fichero en el que, al parecer, se detallaban diversos atentados y actos terroristas de inminente

perpetración. Asimismo se han incauto seis escopetas, cuatro de ellas con los cañones recortados; un

revólver RG-796 y una pistola Llama, con la inscripción «Guardia Municipal», cartuchos del doce, tres

explosionadores a distancia, cuatro granadas de mano, dos bombas caseras con tuercas incrustadas y

munición del nueve corto, entre otros objetos.

Según la información oficial, Adolfo Caballero obedeció órdenes recibidas de su responsable orgánico,

José María Sánchez Casas. Algunas agencias informativas difundieron días pasados que Sánchez Casas

había sido identificado como uno de los autores materiales del asesinato de Miguel Cruz Cuenca, aunque

fuentes policiales se negaron a ratificar este hecho. José María Sánchez Casas fue detenido en octubre de

1977 como presunto autor del asesinato de un policía armado ocurrido en 1975. Posteriormente fue

puesto en libertad, pero su fotografía volvió a aparecer en los carteles editados por la policía, en los que se

incluía a los principales dirigentes de los GRAPO.

El director general de Seguridad dijo que, muy probablemente, el autor del asesinato del policía municipal

señor Diez González pretendía robar el arma al agente, y señaló que todos los detenidos lo habían sido en

la calle «y gracias a las informaciones proporcionadas por los compañeros de los asesinos». Añadió que

Adolfo Caballero, detenido el pasado día 26, había sido reconocido por tres testigos presenciales. Señaló

también que se había identificado a un tercer miembro del comando que participó en el asesinato del

señor Cruz Cuenca, pero añadió que no había sido detenido aún.

Interrogado sobre el hecho de que el señor Cruz Cuenca no estuviera protegido policialmente, pese a

haber recibido amenazas y figurar su nombre en unos documentos apresados a otros miembros de los

GRAPO, el señor Nicolás afirmó que la policía mantuvo hace tiempo una reunión con el presidente del

Tribunal Supremo y con los presidentes de las salas de dicho Tribunal para ofrecerles protección, «lo que

se hizo en el grado que ellos demandaron». Según el director general de Seguridad, el propio señor Cruz

Cuenca dijo que no deseaba protección especial. «Cuando hemos considerado que alguien estaba en

peligro —añadió— la policía le ha prestado protección, pero las listas que se ocupan a los terroristas a

veces son muy largas.»

Por último, Mariano Nicolás insistió en que se habían evitado al menos otros dos atentados, planeados

contra personalidades del país, y que entre los objetivos inmediatos de los GRAPO figuraba un edificio

oficial, algunas entidades bancarias y jefes del Ejército, «entendiendo como jefes del Ejército desde el

grado de alférez para arriba ».

 

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