El pacto posible     
 
 Diario 16.    28/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

El pacto posible

La firma del pacto de la Monoica supone la defensa y vigilancia, por parte del Gobierno y la oposición, de

un programa económico cuya finalidad supone,, en definitiva, la consolidación de la democracia.

Este programa es el resultado de una negociación, y se sitúa, por tanto, en un espacio político a la

izquierda de UCD, con el fin de buscar un terreno de convergencia principalmente con el PSOE, y

también con el PCE.

Sin embargo, al ser el producto de un pacto, y no ía expresión de un programa de partido, sin duda no va a

mover al entusiasmo a ninguna de las corrientes políticas representadas en el Parlamento, pero sí tiene los

suficientes elementos aceptables para poder ser apoyado por la mayoría de los partidos.

El programa económico se articula en nueve capítulos, cuya división sería la política coyuntural, que se

estructura en el apartado uno, y los ocho restantes que contienen aspectos que tienen como finalidad la

racionalidad y, por tanto, reforma del sistema económico.

Las negociaciones fueron, pues, diferentes en lo que se refiere a la política coyuntura!, difícilmente

modificable sin ofrecer otra alternativa global, y, por otra parte, el resto de las medidas con aspectos

negociables, y donde los partidos, especialmente el PSOE,´ pudieron defender y conseguir determinadas

reformas.

Estp programa, que ya pasó por el Parlamento, ofrece la imagen de contar con una derecha civilizada y

una izquierda racional. Ninguna de las partes ha pedido lo imposible, ya que en estos momentos pedir lo

imposible podría significar un desajuste del Interna, amo- precio; se pagaría en una argentinización que

sólo unos pocos quieren.

El plan de saneamiento y reforma económica firmado en la Moncloa no puede compararse, aunque

algunas interpretaciones lo señalen, con el plan de estabilización de 1959. Ya que tanto la situación

económica, nacional como internacional, y política son completamente distintas.

Por. tanto, había que negociar con las fuerzas sociales, tal como se ha hecho, un pacto que estableciera

una serie de contrapartidas, en especial en el catnpo de los servicios públicos, que permitiera a dichas

fuerzas aceptar un plan cuyo objetivo principal era la reducción de la tasa de inflación, vía control de las

rentas salaríales.

Si el sistema fiscal consigue los fondos suficientes para financiar dichos servicios públicos, que antes el

trabajador tenía que pagar en el mercado (educación, sanidad, vivienda, etcétera), se habrá conseguido a

medio plazo que se reduzcan las peticiones salariales y, por consiguiente, la tasa de inflación.

Las contrapartidas ni son todas las que debían de estar, ni están perfectamente definidas; pero, sin duda,

son las máximas que se han podido conseguir para ser aceptadas por todos los partidos firmantes.

Indudablemente, junto a este pacto: control salarial-contrapartidas en servicios públicos, aparece una idea

básica y fundamental en todo el plan, como es la modernización y liberalización del sistema económico,

que debería de ser llevada de forma rápida a la realidad.

Si este plan se lie y a a efecto, previa aceptación de las organizaciones sindicales y patronales, se puede

hablar de q«e se ni seguido una de las pocas vías posibles para mejorar nuestra situación económica

yy&01»consolidar la incipiente y joven,democracia

 

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