Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   Los ausentes     
 
 Informaciones.    28/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LETRAS DEL CAMBIO

Los ausentes

Por Jaime CAMPMANY

HE leído algunos comentarios en lo» que se afirma que los empresarios y los trabajadores, y, por último,

los consumidores, son los grandes marginados, los increibles ausentes de los «pactas de te Moncloa*. La

afirmación esté referida concretamente al pacto económico. Se arguye que, en definitiva,´ serán los

empresarios —de una parte— y los trabajadores —de otra— quienes tienen que hacer posible el pacto

con sus esfuerzos y sus sacrificio, y que tendrían que haber sido llamados y escuchados a la Moncloa

ante» de que el pacto estuviese firmado. Es decir, tendrían que haber sido llamados a la negociación y no

* una» sesiona* de m«ra información, cuando poco o na¿a podía ser rectificado. Parecido* o señalante*

argumentos *e eagn-men para lamentar que también los consumidores hayan sido excluidos de las

conversa»«tM» sáfenteme- la mane ra .de negociar, el lugar de ia negociación y el grano de negociadores

con el pretexto de que esa reunión da «cenáculo» deja a la* Cortes —Congreso y Senado— sin misión ni

contenido, en «off-side», fuera de juego y casi en ridículo, puesto que acordados y suscritos (os pactos

por los representantes de sus partidos, nada queda por hacer en el Parlamento y se prescinde así de la

institución básica de la democracia.

Si tuviesen razón los que se lamentan de estas circunstancias, las acusaciones contra los Inspiradores,

convocadores y firmantes del «pacto de la Moncloa» podrían ser graves. Consistirían, nada menos, en que

se ignora a los sectores más implicados e interesados del país, y se prescinde del organo donde radica la

soberanía del pueblo. Pero se me ocurre que quienes esto afirman tienen el pensamiento acostumbrado a

la democracia orgánica, a sus Cortes, también orgánicas, y a una Organización Sindical «sui

generis".Quizá estén todavía en plena mentalidad francológica. Consentidores somos todos los habitantes

del país, asi como todos —es decir, la población activa— somos o empresarios o trabajadores. Y hemos

elegido a nuestros representantes para eso: para que nos representen en los lugares donde se legisle y

donde se gobierna. Que los representantes más calificados de «todos» los partidos políticos con

representación parlamentaria se reúnan para acordar un programa de salvación económica en

circunstancias extraordinarias no supone marginar al Parlamento, sino todo lo contrario. Mucho más si

después han de debatirse en ese Parlamento loa proyectos de ley que desarrollarán el programa objeta del

pacto. No veo por ninguna parte ausente* n) marginados.

 

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