Discurso del presidente Suárez ante el pleno del Congreso. 
 No hay más ganador que el pueblo  :   
 Por primera vez, fuerzas con una ideología dispar han coincidido en unos planteamientos básicos. 
 Ya.    28/10/1977.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 49. 

DISCURSO DEL PRESIENTE SUAREZ ANTE ÉL PLENO DEL CONGRESO

NO HAY MAS GANADOR QUE EL PUEBLO

Por primera vez, fuerzas con una ideología dispar han coincidido >en unos planteamientos básicos

• Las cargas se reparten equitativamente

• Iniciamos una etapa histórica en una situación y con unas dificultades que condicionan el gobierno del

país

TEMAS PRIORITARIOS:

• La nueva Constitución

• Reconciliación nacional.

• Superación de la crisis económica.

• Marco inicial y transitorio para las autonomías.

Nuestra misión esencial es la consolidación de un Estado de derecho democrático bajo la Monarquía

constitucional

El presidente del Gobierno, Don Adolfo Suárez, pronunció ayer ante el Pleno del Congreso de los

Diputados el siguiente discurso:

El vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía, y los portavoces de los grupos parlamentarios

que me han precedido «n el uso de la palabra han presentado de manera clara y explícita sus puntos de

vista y el contenido y los planteamientos básicos del programa económico que, con el consenso de todos

los partidos políticos presentes en esta Cámara, ha sido elaborado en las últimas semanas.

tfn programa ´económico formulado desde la perspectiva del interés nacional y no desde posiciones

programáticas de partido.

Un programa económico que tiene el máximo aval técnico del equipo que redactó el borrador inicial y de

los expertos de los distintos partidos políticos. Nacido, por tanto, del ejercicio de la principal virtud que

debe dar vida y sentido a una democracia: la transigencia ejercitada en el diálogo responsable frente a los

graves problemas con los que la sociedad española se enfrenta.

Un programa económico que al recibir el consenso unánime de todos los partidos políticos pose» la

virtualidad suficiente para que loa: españoles confíen en su eficaz aplicación.

Un programa económico que, Más allá de su propio valor, h« •ervido para demostrar que 1a

democracia e* posible en España, par» prestigiar a los partidos políticos y a estas Cortes, 40» han ilda

capaces de decirte •I país, con la fuerza de los hechos, que el entendimiento es posible cuando se parte de

la asnn-«Mn del singular momento histórico que vivimos.

Planteamientos básicos

Por primera vez, fuerzas con «na ideología dispar han coincidido en unos planteamientos básicos para el

diagnóstico y la solución de la evidente crisis económica que está sufriendo España.

Ante esta evidencia, sirvan mis palabras como testimonio de felicitación pública a un país y « un pueblo

que llevaba demasiado tiempo esperando voces conjuntas d« esperanza.

Por ello hoy puedo repetir lo que alguna vez he dicho en situaciones similares: en la preparación del

programa y en su aceptación no hay más ganador >iue el pueblo, que un día nos otorgó su confianza a

cuantos estamos sentados en estos escaños. No hay más ganador que una comunidad de treinta y seis •

millones de ciudadanos libres. No hay más ganador que una sociedad que puede comprobar que sus

representantes elegidos el 16 de junio han hecho posible un pacto, tanto más valioso cuanto que uno dé

los mayores traumas de nuestra historia ha sido siempre la tendencia ai enfrentamiento y la falta de

solidaridad.

No voy, como es lógico, a referirme de nuevo a las características o a la justificación del programa. Pero

sí quiero expresar la confianza—que a su vez entiendo que es exigencia de todo el país— de que todas las

fuerzas políticas aceptamos nuestra responsabilidad y estamos dispuestos a que el prograsja se ejecute

íntegramente, realizando cada uno el papel que nos corresponde.

Reparto equitativo de las cargas

Y sí voy a decir también que, aunque el programa «fue hoy se presenta a esta Camara va a suponer

sacrificios para los españoles, esos sacrificios podrán y •er&n soportados porque no hay exclusión;

porque las cargas se reparten equitativamente; porgue >a obligada dureza y dificultad ^htlMa

circunstancias actuales saaprovecharlas para sanear un paíe que aún «soporta muchas irritantee injusticias

y muchas desigualdades de trato.

Significado político

Permitidme ahora, señoras y señores diputados, que analice, aunque sea muy brevemente, el significado

político y las formas y modos a través de los cuales hemos llegado a la aprobación de este programa

económico, cuya necesidad y urgencia nadie ponía en duda. Unas formas y modos evidentemente

singulares, pero que se justifican en la peculiaridad de esta etapa de nuestra vida política, que arranca de

las elecciones generales y culminará cuando se aprube y desarrolle la Constitución.

El 15 de junio, a través de unas ejemplares elecciones, «urge la nueva realidad democrática, representada

en estas Cortes elegidas por la libre y soberana decisión de todos los españoles.

Pero en ceta fecha iniciamos una nueva etapa histórica, en una situación y con unas dificultades que

condicionan esencialmente la tarea de la gobernación del país.

La falta de una norma constitucional que establezca él principio básico regulador de nuestra convivencia.

Un contexto jurídico en el qne preceptos claves en una Sociedad plural, cómo son los relativos a la

libertad de expresión, a los derechos de reunión y dé asociación política, al tratamiento jurídico de. la

mujer y al orden público, no están acordes con la nueva situación democrática. Un esquema de relaciones

empresa trabajador fundamentado en una profusa legislación y en unos principios desfasados. Una

situación económica grave, con una inflación disparada, un paro creciente, un deterioro acelerado de

nuestras reservas de divisas y un régimen fiscal insuficiente. Un ambient^ colectivo superados de

enfrentamientos pasados y deseoso de no mirar hacia atrás, sino al futuro, gobse la base de una sincera y

profunda reconciliación nacional. Un deseo expresado insistentemente por los pueblos y regiones de

España de reconocer su personalidad a través cíe la institucionalización de las .autonomías y mediante la

superación de las fórmulas de administración centralista.

Y todo ello con partidos políticos que estrenaban una nueva y contrastada representatividad, con

unas Cámaras q u e debían establecer su propio esquema de funcionamiento, y en un clima de

expectación y de simpatía internacional ante la insólita y positiva experiencia histórica que estábamos

realizando.

Graves problemas

Este era, señoras y señores diputados, el claroscuro de nuestra realidad´ del 16 de junio. Con graves

problemas e incógnitas que despejar. Pero con la absoluta confianza en un pueblo que había demostrado

una serenidad y una madurez política impresionante, y con la decidida voluntad del Gobierno y de la

inmensa mayoría de nuestras fuerzas políticas y sociales de encontrar cauces de solución a nuestros

problemas, en un clima de paz, de convivencia democrática y de cooperación.

Era lógico que, ante esta situación y durante esta etapa, el Gobierno que presido entendiera que eu forma

de dirigir la vida politice del paíe no podía ser la habitual de los Gobiernos en los regímenes democráticos

consolidados. Y, a su vez, la oposicion entendió que no podía jugar exclusivamente «1 papel que 1« e«

peculiar en estos sistemas.

El Gobierno cree que en este período que ve desde el. 15 de junio hasta que la constitución sea aprobada,

es preciso distinguir aquellas actividades político - económico - administrativas que constituyen el área

normal de la gobernación de la cosa pública, de los grandes temas que condicionan la consolidación de la

democracia y el alumbramiento del Estado que estamos configurando.

Temas prioritarios

Y estos grandes temas prioritarios entiendo que son básicamente la nueva Constitución, la reconciliación

nacional, la superación de la crisis económica, el establecimiento de un marco inicial y transitorio para las

autonomías y la adecuación sustancial sobre derechos y libertades públicas a] nuevo sistema democrático.

El Gobierno, y con él la mayoría de las fuerzas políticas y sociales, ha entendido que 1% reconciliación

nacional, basada en la ley sobre la amnistía, exigía un consenso, pues la reconciliación no se impone por

una parte sobre la otra, ni «e gana con to mi taxi má>s uno de los votos, sino que es el fruto de une

voluntad común. Y así se hizo.

El Gobierno, y con él la Mayoría de lae fuerzas políticas y sociales, creyó que el tratamiento de las

autonomías para todos loe pueblos y regiones de España, que tenía su primera expresión en el

restablecimiento de la Generalidad provisional de Cataluña ÜlfsW^^^^^^ de Estado, que exigía el logro

del consenso para que. eete problema constante y a vecee dramático en nuestra, convivencia nacional

iniciara ´su vía de solución sin enfrentamientoe y con voluntad de unidad). Y aeí se hizo y se sigue

haciendo, sin prejuzgar materias q.u« están reservadas a la Constitución.

Exigencia de voluntad común

Bl Gobierno, y con él la mayoría de las fuerzas políticas y sociales, ha estimado que las graves decisiones

que son necesarias para euperar la crisis económica, exigian una voluntad común de asumir

equitativamente las cargas que este programa representa y que ello necesitaba del consenso en un

programa de convergencia, que no es el de ningún partido, sino el acuerdo coherente de todos. Y esto es

lo que hoy se presenta ante la Cámara.

Y finalmente el Gobierno, y con él la mayoría de las fuerzas políticas y. sociales, comparten que este

principio de consenso es el que ha presidido el acuerdo político firmado hace unas horas; pienso también

que este principio de consenso es el que guía la elaboración de la Constitución, pues la Constitución y el

marco legal de los derechos y libertades públicas no deben constituir el logro de un partido, sino la

plataforma básica de convivencia aceptada por )p inmensa mayoría de los españoles, cualquiera que sea

su ideología o su proyecto de sociedad.

Esto justifica, señoras y señores diputados, que todas las fuerzas políticas parlamentarias hayamos

asumido conjuntamente estas decisiones esenciales. Y que, con abrumadora mayoría y en algunos casos

unánimemente—como en el pacto económico—hayamos compartido el compromiso en estos temas.

Ciertamente, esto no es hacer dejación de las funciones y responsabilidades de Gobierno. No es establecer

un Gobierno paralelo ni un Gobierno de concentración. Esto es gobernar de una forma distinta—a nuestro

juicio la más válida en la,hora presente >-a como se efectivo la gobernación del país antes del 16 de junio

o a como se realizará después de aprobada la Constitución, y, en todo caso, a medida qué se vaya

consolidando el sistema democrático.

Antes del 15 de junio el Gobierno debió asumir casi en exclusiva la iniciativa de la reforma política,

porque la mayoría de los partidos no estaban legalizados. Las Cortes no tenían un respaldo de sufragio

universal y muchas de las instituciones anteriores estaban en crisis.

Aunar esfuerzos

Pero hoy, despuiés de las elecciones, y en este período preconstitucional y c o n st ituyente, es necesario y

concerniente en determinados temas esenciales, que afectan a la consolidación del Estado, aunar los

esfuerzos de los partidos políticos legitimados en su representación por las urnas y buscar en las Cortes, si

no la unanimidad, sí al menos

•1 mis amplio consenso en unas cuestiones de Estado que deben procurar resolverse con las más amplias

mayorías.

El programa de Gobierno

Y a nadie puede sorprender nuestra actuación, pues ella era parte esencial de nuestro programa de

Gobierno y del programa electoral de la Unión de Centro Democrático. Así lo anunciamos al pueblo

español. En mi intervención en televisión el 13 de junio prometí al pueblo español que si nos daba sus

votos seguiríamos esta línea de actuación.

— Intentar elaborar una Constitución en colaboración con todos los grupos representados en las Cortes,

cualquiera que sea su número de escaños.

— Dedicar todos los esfuerzos a lograr un entendimiento social que permita fijar las nuevas lineas básicas

que ha de seguir la economía española e-n los próximos años.

— Promover una reforma fiscal que garantice, de una vez por todas, que pague más quien más tiene.

— Orear un marco legal para institucionalizar cada región según sus propias características.

— Y, finalmente, el logro de una España para todos que no podrá ser puesta en peligro por las

ambiciones de algunos y los privilegios de unos cuantos.

Esto es lo que, textualmente y en nombre de Unión de Centro Democrático, prometí al pueblo español. Y

esto es lo que puntualmente estamos haciendo en el fondo y en la forma. He aquí la coherencia entre

nuestro pensamiento y nuestra acción. No actuamos con tácticas coyunturales ante problemas de

momento, sino como una estrategia política global para la consolidación de un Estado democrático bajo la

Corona.

Y ésta es, señoras y señores diputados, la voluntad de la mayoria dé las fuerzas políticas d> este país.

Estado de derecho democrático

Creemos que nuestra misión esencial es 1« consolidación de un Estado de derecho democrático bajo la

Monarquía constitucional.

Pretendemos alcanzarlo entre todos, con la colaboración de todos, en un marco de concordia para que sea

posible encontrar las soluciones en términos de convivencia civilizada y no de enfrentamientos radicales.

Entendemos que debe haber y hay ciertamente alternativas de poder, pues sin ellas no será posible ningún

tipo de democracia.

Pensamos que esta forma de gobernar y este sistema de actuación política, en esta etapa preconstitucional,

no solo no desdibuja la personalidad de los partidos, sino que potencia su imagen y la de los diferentes

líderes políticos ante el pueblo español. En definitiva, el pacto económico y los otros acuerdos alcanzados

forman parte de ese trecho de camino que todos los partidos políticos podemos recorrer juntos, sin

prejuzgar el modelo de sociedad al que legítimamente eada uno aspira.

Todos los partidos deseamos con esta política potenciar el Parlamento y su función esencial, •n un sistema

democrático.Por ello someteremos a esta Cámaras de una de las medidas concretas que exigen rango legal

Propiciamos la consolidación de fuerzas sindicales y empresariales vigorosas y responsables.

Nueva vía a un progreso social

Confiamos en que el programa econó mico pactado sirva para abrir—tras una etapa difícil de

austeridad—la nueva vía a un progreso social y económico equilibrado y justo.

Prometemos que el Gobierno asumirá íntegramente los compromisos que este pacto implica, y sabemos

que igualmente loe asumirán, en su parte, las fuerzas políticas que lo han firmado.

Somos conscientes de que sufrimos el desgaste de una situación evidentemente democrática, pero regida

por normas que corresponden a una situación de planteamientos distintos. Y que, a su vez, nos

encontramos ante injusticias que el mayor clima de libertad hace que aparezcan como nuevas, aunque

algunas de ellas sean seculares.

El camino, señoras y señoree diputados, queda abierto para dotar a este país de una Constitución que

como señaló Su Majestad el Bey en estas mismas Cortes, ofrezca un lugar a cada español, consagre un

sistemá *e derechos y libertades de los ciudadanos y ofrezca amparo jurídico a todas las causas justas que

puede ofrecer una sociedad plural.

Mientras la Constitución llega, parece claro que el proceso democrático ya es irreversible. Lo han hecho

irreversible el espíritu *e la Corona, la madurez de nuestro pueblo y la responsabilidad y el realismo de

los partidos políticos.

Por ello, nuestro compromiso no se reduce, aunque sea esencial, a la consolidación de la democracia, sino

al establecimiento de una sociedad más justaren la distribución de las riquezas y en el reparto de las

cargas y con una mayor capacidad creadora. Una vez logrado el objetivo de instaurar en su normalidad y

en su plenitud la democracia, podremos seguir avanzando en paz y en libertad, hacia la gran meta de la

justicia.

 

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